Les replicants

El sonido como lienzo de una conciencia adormecida y despierta, etérea y concisa. La música de Les replicants, al mando de Walter Arellano, es un amplio ejercicio por construir texturas (y revelarlas en tracks donde la repetición y la aleatoriedad llevan la batuta) que retrotraen al post rock en su esencia más espacial, al drone de estampa lo fi, a la neopsicodelia. 

Les replicants se aventura con placer en la experimentación y deja como resultado una invitación seductora a disolverse en un halo de sonidos como los de “Into the hive mind”, “Iridiscense” (mi favorita), “Spirit dance”, “i m m a t e r i a l n o n – d i m e n s i o n a l”; canciones que sirven también para recordar que el carácter ritualístico de la música, opuesto a cualquier imposición comercial, goza de buena salud y está lejos de eclipsarse.

Desde Los Olivos y detrás (¿o dentro?) de la pantalla, Walter hace una parada a su mundo supraterrenal y su mirada nebulosa para conversar acerca de lo que significó gestar sus dos últimos discos, s l e e p / p a r a l y s i s / d ae m o n 金縛り鬼  y SER/VER, sus impresiones de la creación artística, la escucha profunda, el sonido como materia significante y el mundo posapocalíptico en el que vivimos. 

¿Cómo surge esa concepción tuya, presente en tus trabajos, de la música como una práctica ritualística?

El uso ritualista de la música es muy antiguo. Ese uso se ha ido transformando con el tiempo. Nosotros podemos volver a darle un uso así en esta era de máquinas. Es como recordar un lenguaje antiguo. Cuando uno conoce la música hay varios niveles de escucha. Uno comienza escuchando lo más inmediato, lo más reproducido en los dispositivos, hasta que uno se interesa más por los sonidos raros y busca lo contrario a lo que escucha usualmente. Uno va buscando cosas más extrañas, indagando más en el pasado y en música no tan comercial. Esa búsqueda nutre de nuevas experiencias sonoras, de métodos de producir y concebir la música, también ayudan las lecturas sobre antropología o los libros de Simon Reynolds y de gente que reflexiona sobre la música. Es bacán leerlos porque te brindan una perspectiva general de la música, aunque se trata de un testimonio subjetivo. Uno va encontrando lo que le gusta y atrae, poco a poco uno se quiere despegar de sonar igual a lo que siempre se escucha (por aburrimiento, curiosidad y obsesión), en ese proceso se encuentra la creación de algo propio o nuevo. Es como la cultura del meme porque es una imitación de las cosas. La música también; uno cuando aprende a hablar imita a sus padres, uno cuando aprende a tocar, toca la música que le causa placer. En ese sentido, lo original llega a través de la replicación de las cosas que uno ya sabe. Ahora vivimos en una época en que la tecnología te toma para su reproducción.

Hace algún tiempo conversamos y llegamos a la conclusión de que la creación artística no era auténticamente original, sino el resultado de esfuerzos anteriores, ¿qué has replicado de otros autores, otras fuentes, otros productos culturales? ¿Cómo han conectado sus fibras con las tuyas? 

Buscaba música que me sacara del mundo. Esa sensación de explorar y sentirte en otras dimensiones, otros espacios con nuevos sonidos, es lo que comenzó a llamar mi atención. Para hacer esto debes aprender y elegir, es una serie de decisiones para organizar tu caos. Me han influenciado Spacemen 3, Cocteau Twins, Lou Reed, Andy Warhol, el shoegaze y la escena Madchester, la música experimental y las performances, a las que me introduje en Espacio Circuito Norte de Frau Diamanda, el blog de Wilder Gonzáles, Jardín, la poesía y las máquinas.

¿Cómo llegaste al concepto del disco s l e e p / p a r a l y s i s / d ae m o n 金縛り鬼? ¿Qué es lo que venía a tu mente en el proceso creativo? ¿Qué ideas puliste y qué otras descartaste para tu propósito?

Fue bien espontáneo. Yo tenía casi todos los tracks. Al momento de elegir el nombre, se me vino a la mente algunas cosas raras que habían sucedido en mi casa. Es como si lo estuviera relacionando con eso que pasó porque son cosas para las que no tengo explicación. La música es la vía apropiada para describir esos estados en los que uno no está despierto ni dormido, una especie de hipnagogia pero inmóvil. Ese estado también es una referencia al uso de la tecnología, ver un cuadrado negro prácticamente todo el día, nuestros ojos decodificando los píxeles, es como estar entre despierto y dormido pero en otro mundo, todo ese universo que existe entre las pantallas y los cables. Ya se habla de cibercontinentes, ciberpaíses. Las barreras naturales ya fueron, la gente está en Internet, la gran prisión negra de metal. El disco lo hice en un par de días cuando llegaba a mi casa del trabajo, estaba atravesando un gran dolor, la música era como una morfina que me sacaba de ese estado. Solo quería escuchar los sonidos más sedantes posibles, sumergirme en esos mundos abstractos, perder el contacto con mi mente. Siento que cuando hago música canalizo algo del otro mundo. Ni siquiera soy yo. Creo en las primeras tomas y lo que está en el disco es lo que salió de mí al pulsar REC. Una canción tras otra. Lo lancé antes que otro material que estaba haciendo porque me gustó la fluidez con la que se manifestó, uno de los tantos aspectos del sonido.

s l e e p / p a r a l y s i s / d ae m o n 金縛り鬼 y SER/VER comparten el anhelo de visionar un mundo que se amplifica por sensaciones lisérgicas en la que la repetición de sonoridades tiene apariencia de éxtasis y misterio en dosis iguales, ¿cual es para ti el hilo conceptual que conecta tus dos trabajos? ¿O es que cada placa se imprime con diferentes pinceladas, diferentes motivos?

Son fotos de momentos. Demuestran cómo era y componía en un determinado momento. En s l e e p / p a r a l y s i s / d ae m o n 金縛り鬼 prescindí totalmente de los beats, quise hacer algo más ligero y etéreo. A veces siento que la batería trae las cosas abajo. Me gusta explorar cuando no hay baterías también.

¿A qué te refieres con “las cosas abajo”?

Lo hacen un poco pesado. La sueldan al suelo, a la línea de tiempo, a lo ¿conocido? No lo sé, puede ser subjetivo, solo quería sugerir el ritmo con otros elementos. Siento que cuando muteas la batería, hay sonoridades que empiezan a cobrar vuelo, la subjetividad se vuelve más ligera. 

La percusión es como una materialidad orgánica

Ajá. Convencionalmente las baterías se ocupan de las frecuencias graves de la mezcla. Eso significa “abajo”, en el suelo, arraigado. Y cuando no hay eso, siento que los sonidos están flotando. Igual siento que otros sonidos los reemplazan. Se crea un ritmo sin percusión. Puedo disfrutar de eso.

Es el mayor medio de comunicación que existe en el universo. La luz es nuestro principal alimento.

 

Es como el sonido mismo porque tiene la capacidad de transportarte a otros mundos… 

Eso es lo bacán. Te desconecta de la realidad. Me gusta cómo la mente relaciona la música con otros mundos o sueños, algo que no entendemos del todo pero que nos fascina e intriga.

No espero que sea algo que aniquilará al arte como mercancía. No lo creo. Si a alguien le gusta la música que lo compre y te pague es bacán porque te permite seguir haciéndolo. Solo quisiera aniquilar el arte, o reivindicar la magia del arte. Lo tomo como un acto personal sobre las cosas que he observado del mundo. Y es lo que me nace. Un saludo para los ángeles y los cyber arcontes.

¿No crees que es posible o no crees en eso?

Creo que siempre existirán muchas maneras de entender y hacer música simultáneamente, algunas pasan más desapercibidas que otras; hay afinidades, gustos y estéticas, cada persona busca lo que necesita. Creo que es un poco pretencioso e inocente tratar de «aniquilar» la industria desde la individualidad, ella se aniquila sola y la tecnología es el catalizador que la transforma. Vivimos en el caos. Hagan lo que quieran.

Cuéntame acerca de tus últimos conciertos. No he tenido la oportunidad de ir, pero me interesa saber cómo sentiste la recepción de tu música en el festival Antigil en el Puente Trujillo, en un evento de estudiantes de Filosofía afuera de San Marcos, en Espacio Colmena, entre otros…

Lo del Antigil fue especial. Era una feria en la tarde. La gente se extrañaba de los sonidos que escuchaba. Había personas que se quedaban viendo, los sacaba de onda. Algunos se detenían a escuchar. 

En San Marcos había tocado antes junto a mi amigo Jrgxxx en un proyecto de noise llamado Disrupxxxion. Interveníamos eventos rándom de la Ciudad Universitaria por el 2016. Tocábamos con juguetes efecteados en verbenas, conciertos o fiestas de bienvenida de cachimbos. Inundando todo con rico ruido y feedback. Algunos terminaban confundidos, otros lo celebraban. En el caso de la tocada en el evento de estudiantes de Filosofía, los organizadores tienen sus gustos, una línea más orientada a la protesta. A algunos sí les vaciló porque querían que siguiera tocando, pero a los diez minutos ya me estaban botando para que entre el siguiente grupo (risas). A veces la gente no lo soporta, lo detesta, creo que también es importante que la gente odie las cosas. En Espacio Colmena hice una sesión de escucha, el contexto del evento era en base a eso, la gente sabía lo que iba a escuchar.

¿Y qué tal la tocada en el túnel de la avenida Alisos?

Sobre el túnel de realidad de Alisos, me gustó la premisa de intervenir el espacio, que no solo sean lugares impersonales de tránsito, sino que haya signos de vida, imaginación y creatividad manifestándose en la calle, sin pedir permisos burocráticos, ni esperar algo del Estado. Además siempre había querido grabar algo ahí. Elegí un seteo portátil, mi celular, un sintetizador pequeño y el parlante recargable. Me senté a hacer lo que me gusta, la gente fluyó en hacer la intervención de pegoteo de ilustraciones y se creó un ambiente especial, sentí que todos nos aceleramos. 

Pauline Oliveros habla de la escucha profunda (deep listening), ¿cómo ha influenciado este concepto en tu trabajo?

Es muy genial. El curso de sonido que llevé en San Marcos era lo que más me gustaba. Fue entonces que me topé con las conferencias de Pauline Oliveros, empecé a escuchar sus testimonios y conceptos de cómo comprendía la acción de escuchar. Me loqueó porque no había escuchado a alguien reflexionar sobre eso. 

Recuerdo que en ese curso musicalizamos algo de Juan Rulfo

Sí. Fue Pedro Páramo.

Creo que después fuiste a la caleta de Chorrillos a conversar con los pescadores para el proyecto final 

Sí. Fue para hacer un documental sonoro.

¿Tienes en mente proyectos similares?

Tengo varios, pero no los he publicado. Estoy planeando crear un perfil sobre paisajes sonoros. Siempre me ha gustado grabar los sonidos de la calle, todo ese caos… En el nuevo disco que voy a lanzar he incluido eso. En el corto plazo voy a viajar para grabar sonidos de la naturaleza.

En una de las escenas finales de Fahrenheit 451 de Ray Bradbury, el protagonista describe el paisaje de una granja en la que busca escapar de la muerte como “leves e infinitos movimientos y murmullos en el campo”. No pude evitar hacer un símil con tu último disco, en el que emana perpetuamente ondas dulces, quietas, reverberantes, ¿has pensado que la música de s l e e p / p a r a l y s i s / d ae m o n 金縛り鬼 es una suerte de llamado postapocalíptico?

Sí. Ya vivimos en ese mundo. Cada título trata de ser una especie de espejo donde hay diversas situaciones distópicas. Por ejemplo, “l i q u i d i n d u c e d  c o m æ” hace referencia a una nueva eutanasia, la virtualización de la mente, “v i r t u a l  a u g m e n t e d  r e a l i t y  h u m a n f a r m” es una referencia al zoológico humano que habitamos, «3 3 3 3 3 3 3 3 3» alude a la numerología de las máquinas.

¿Cómo te sientes con el desenvolvimiento de tus compañeros en la escena musical independiente de Perú? ¿Te gustaría recomendar algunos trabajos?

Otro artista es Paruro, que lleva años interviniendo las calles con radios abiertas y aparatos sonoros reproduciendo el noise de la ciudad con electricidad. Frido Martin, quien realiza » limpias sonoras » mezclando la performance y la música experimental empleando feedbacks e instrumentos electroacústicos, hace recorridos con un traje que lo convierte en una silueta blanca mientras emite unas ululantes retroalimentaciones con parlantes y micros.

Eso está dentro de la estética lo fi, ¿no es así? 

Sí. Aunque es un término con bastantes significados. Para algunos los remitirá a esos beats de hip hop con imagen de anime que se publican en YouTube, para otros crear en cassette, que no tiene una buena mezcla, etc. Pero me siento atraído por esa estética porque es una cuestión circunstancial, cuando uno no sabe y empieza a grabar siempre va a sonar amateur. Incluso hay máquinas, como el sampler de Roland, que tiene unos filtros para sonar lo fi. Básicamente, es una ecualización o tratamiento que degrada el sonido para personalizarlo más.

¿Qué es lo nuevo que se viene con Les replicants?

Tengo listo un tercer disco. Estoy buscando una portada. Saldrá en unas semanas. Tengo varias canciones pero no las publico, me entretengo haciendo nuevos lanzamientos y colaboraciones.

La relación imagen-sonido, ¿cómo ha calado en ti?

Entendiéndonos como máquinas, siento que el sonido activa los programas que tenemos instalados y generan las imágenes de nuestra mente. O la sobreestimulación visual puede generar alucinaciones sonoras. Estamos en 2022 y la unidad básica de comunicación es el video. William Burroughs en La revolución electrónica dice que es un virus que se expande, como el meme. Me gusta explorar esa relación imagen-sonido.

Una respuesta a “Les replicants”

  1. […] noche de octubre, Dafne Castañeda y Les replicants emitieron su esplendor en lo alto de un edificio, en el centro de Lima. Ahí lo vi por primera vez, […]

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