Categoría: Entrevista

  • El sonido experimental de Habø (es tripiante y viene de una fisura en su alma)

    El sonido experimental de Habø (es tripiante y viene de una fisura en su alma)

    Entrevista por César Zevallos
    Fotos por Jorge Ingaruca

    Las veces que he escuchado HABÓ – A, debut artístico de mi causa Habø allá por 2019, siempre me invade una genuina sensación de sorpresa y júbilo. Parece hablar en códigos cifrados de algún lenguaje arcano, y no creo que sea producto necesariamente de voluntad hermética o aislacionista alguna. Yo creo que él en el fondo quiere hechar raíces en el mundo a través de su locura. Que lo comprendan y también lo confronten. Habø esboza sonidos que, en sus disonancias y ondulaciones psicodélicas, nacen del vómito y llanto de un cuerpo subsumido por el vacío, amordazado por fuerzas externas. Sin nada que pueda hacer para dar unos pasos, reponerse, devolver los golpes que ha recibido. Tan solo escupir, derramar por los suelos el elixir ácido que ha producido su caída en el pavimento agrietado de una civilización abisal. Esquizoide y esclavo, su capacidad de amar está adormecida (por ahora).

    Puede resultar similar la experiencia sensorial con su última producción (del también lejano 2022), [elsilencioeselgrito], en tanto emula el hipnotismo y el carácter ensimismado de la primera. Sin embargo, ya no encuentro rendición, sino enfrentamiento. Naufragar sin dejarse arrastrar por corrientes profundas. Más bien es un paso hacia arriba, hacia la exploración de posibilidades eólicas. El sonido trayendo los vientos frescos del porvenir, resignificándolo. La caída libre de su primera etapa, cambió de rumbo. Creo que este es el Habø más parecido al que he visto tocar en vivo, en sesiones de escucha como Extrañamientos III y las que organiza Audioespacial, el laboratorio sonoro de Habø y Bifurcación. No obstante, noto que aún se ve tentado por volver a caer. 

    ¿Qué se sabe de este siliente personaje de la experimentación electrónica de los últimos años en Perú? ¿Qué puede decir acerca de estas divagaciones? ¿Las ha pensado, las afirma, las niega? ¿Cómo inició en la música? ¿Cómo ha sido su experiencia en los circuitos de contracultura? ¿A qué se dedica, qué es lo que le molesta, qué lo tiene atrapado? He intentado entrevistarlo, pero nunca pude grabar sus respuestas. Este es el tercer intento. Así que esta entrevista, de antemano, es insuficiente a lo que conozco de él.

    Entrevista en una cantina del centro de Lima:

  • Zetangas: “Cada disco es el intento del intento del intento …”

    Zetangas: “Cada disco es el intento del intento del intento …”

    La entrevista se realizó el domingo 8 de agosto de 2024, por César Zevallos, Victor Perez y Julio Hermoza

    Rescatamos una entrevista del año pasado que nunca vió la luz, realizada al innovador proyecto musical Zetangas, del peruano Carlos García. Natal de Pueblo Libre, radica en Suecia desde 2006 y es autor de canciones verdaderamente hermosas, acordes raros y entrañables concebidos en alguna cueva inaccesible para los demás humanos, parecidos a casi nada de lo que se ha escuchado en Perú y el mundo, canciones particularmente cortas para no abusar de la densidad de su sonido (no pasan los 2 o 3 minutos). ¿Quién es este artista que expresa soledad, incógnitas, exploraciones inacabables, como también atisbos de felicidad y plenitud espiritual? Esa es toda la presentación que daremos sobre él, aunque sabemos que se ha oído poco de su música y se ha escrito aún menos.

    EL DESCUBRIMIENTO

    César: En nuestra sesión Extrañamientos II en la Universidad San Marcos, reproducimos un bloque de música peruana (fue el que más le vaciló a la gente), y elegimos una de tus canciones, “El Todo y su Lugar”. Sobre ese bloque, uno de los presentes tomó la palabra y dijo, sorprendido, que le parecía curioso que ese tipo de sonidos se hagan en Perú.

    Victor: Lo comentamos al terminar la sesión. Mi hermana también la escuchó por primera vez. Sí, hubo un comentario que se repitió, no sabían que eso se hacía también en Perú.

    Zetangas: Esa canción primero era una estructura. El disco lo trabajé con sintetizadores modulares, con algo de samples y cosas mezcladas. Cuando quise grabar la voz con toda la estructura, no se podía. La persona que me ayudó era mi ex esposa, le pedí por favor que necesitaba una voz, ya había escrito el texto. Se complicó la estructura musical con la voz, no se podía hacer. Tuve que sacar todas las capas y solo dejar la guitarra para que ella haga la estructura de la voz. Luego lo junté todo y empecé a mezclar y masterizar para publicarlo. En realidad, no fue complicado, era parte del proceso. 

    Me parece bacán que esa canción le haya llamado la atención a la gente. Yo no ando mucho moviendo la música, muy poca gente escucha lo que hago. Tal vez porque suceden constantemente diferentes cosas, mucha gente hace música, ya no es como antes que podías leer un libro entero, ahora solo pasas la hoja rápido. Si retrocedes 30 o 40 años, cuando escuchabas música en un cassette o cinta, tenías la obligación de escuchar todo. Cuando llegó el CD, tú solo presionabas play e ibas a tu canción favorita, nada más. A mí me sorprende un montón lo que ustedes me están diciendo.

    Victor: Ese mismo día, luego de la sesión, fuimos a tomar por los alrededores. En cierto momento, sentados en una esquina, pusimos algunas de tus canciones, analizando una portada verde.

    Zetangas: La portada verde de la señora cayendo. Ese disco (22/09/1953) es un homenaje a mi mamá, es su fecha de nacimiento. (Perdón que te lo cuente tan frío). Mi madre no está muerta, pero es como si se hubiera matado, así la puse en el disco. Me da un poco de nostalgia. Eso le transmití a mi amigo que diseñó la carátula. Quería algo relacionado con mi madre. Ese color particular, bien usado también.

    Victor: Es un verde especial. 

    Zetangas: Claro, no es fosforescente. También me hubiera gustado sacarlo en físico, lo publiqué antes de la pandemia en 2019. El último que he sacado, Sesiones Intangibles, estoy pensando en hacer un máster para subirlo a Spotify. (Andaba resentido y en problemas personales con Spotify).

    César: ¿Sueles desprenderte de tu trabajo? Después de crearlo y publicarlo, ¿lo percibes como algo que está ahí y ya no lo ves más?

    Zetangas: En parte, me pasa eso. El hecho de decir “miren mi disco, escúchenlo, tómenlo”… de repente años atrás sí lo hacía, salía a pegar afiches. Pero ahora me gusta producir, sentarme en el estudio, aunque ahora estoy de para, haciendo animaciones. Pero la cabeza ya me está dando vueltas. He estado subiendo videos en Instagram, Tik Tok, y en Facebook también. Eso de desprenderme, tienes toda la razón. Yo creo que es una manera de dar vuelta a la hoja y ver ahora qué viene, y ya sé qué va a venir, pero necesito el tiempo, tranquilidad emocional. Es cuestión de creatividad y hacer música. No me hago problemas, no me corto las venas haciendo dramas, ni compito con nadie ni busco influencia en el bosque.

    Victor: En muchas de tus canciones, la del disco verde (yo lo recuerdo por las portadas) y también el del alce… (la idea no se terminó de formular)

    Zetangas: Ese es el primero que saqué como Zetangas, se llamaba zetangas monsters de comida, este nombre de monsters de comida lo uso para sacar otro proyecto, después lo voy a explicar. El de Zetangas, del 2016, me ayuda a producirlo JJ de El Aire. Es bien loco porque a este gran amigo, que ya falleció, le compartí el disco y él estaba en el hospital, en tratamiento. Me dijo que estaba bacán y quería producirlo. Ahí coordinamos. Siempre había una gentita que ayudaba.

    LOS INICIOS: ELECTRO-Z, ERTIUB 

    César: Ahora que estás en Suecia, ¿mantienes conversaciones o relaciones de trabajo y amicales alrededor de tu música en Perú?

    Zetangas: Eso es bien difícil de explicar. Yo creo que la mayoría de músicos aquí en Perú de los que yo conozco… A ver, he tocado en Electro-Z, Rayobac, Ertiub, El mundo de Pecval, Crossota, con alguna gente de ahí sí tengo contacto. Con quién sí tengo un contacto más cercano es con Miguel Uza, quien ya no está en Perú sino en Barcelona, España. Se nos ocurrió remezclar y remasterizar el disco de Rayobac del 2003, lo hemos lanzado hace unos días. Con él intercambiamos música. También he hecho split con La cueva del oso y Garzomorphosis, el que toca en Plug Plug. Con el bajista de Ertiub también converso, a veces con los de El mundo de Pecval.

    César: Víctor, Julio y yo hemos llegado a tu música de diferentes maneras. Yo te conozco por Electro-Z, intrigado por estos arreglos electrónicos en el sonido. Julio te ubica de Rayobac.

    Zetangas: ¿Llegaron a ver a Electro-Z o Rayobac en vivo? ¿Cuántos años tienen ustedes, 24 o 25?

    César: Estamos bordeando los 30 años.

    Zetangas: Ya están viejos. 

    César: No hemos llegado a verlos en vivo, éramos niños.

    Zetangas: Demasiado niños. Electro-Z toca en 1999, después de la grabación de estudio. Luego yo paro y me encuentro con Ertiub y Rayobac. ¿A Ertiub lo han visto ahora?

    César: Sí los vimos, hace un par de años retomaron su formación original, su primer concierto después de la pandemia. 

    Zetangas: Ertiub se forma con Beli en la guitarra, el buitre, Sebastián y Neto Ankalli. Luego sale Beli, entro yo y César Azcurra. Ahí se hace otra formación. Después salgo yo de Ertiub y se convierte en un trío. 

    César: ¿Qué recuerdas de los inicios en Electro-Z o Ertiub? ¿Cómo era la escena musical de ese tiempo?

    Zetangas: Cuando tocaba en Electro-Z había muchas vertientes. Antes de Electro-Z, estaba metido en la música, de ayudante técnico en un grupo llamado Circo Marionetas, una mezcla de funk, rock y otros estilos. En esa época había grupos new wave, metal, rock. Yo creo que había bastante grupos, pero poca infraestructura, pocos sitios donde tocar. Si ibas a tocar, debías llevar tu amplificador, guitarra, pedales, llevarlos en un taxi con el riesgo de que te roben. En el tiempo de Electro-Z, empezaban grupos como Libido, Cementerio Club y otras bandas que no tenían nada que ver con nosotros. A mí me gustaba Manganzoides. Había grupos de electrónica también. Nosotros nos encerrábamos a componer con Electro-Z, practicábamos 7, 8 horas diarias. Teníamos un estudio propio para ensayar hasta que se llegó a grabar. Era prácticamente un trabajo. Después llega Rayobac, donde la pasé un poco más relajado, dos veces por semana. Lo más alucinante es que lo que tocábamos en vivo, que sonaba genial, lamentablemente no se llega a registrar en el disco. El disco fue más reservado y estructurado. Luego, cuando llegué a Ertiub, recién estaban componiendo sus estructuras. Lo que hacíamos era grabar guitarras, y como una especie de Frank Zappa de Pueblo Libre, agarraba, cortaba y pegaba estructuras. De pronto decía, “oye, esa guitarra la toqué hace dos meses”, estaba en un tema y no sabía que lo había editado de algo que ya había hecho. 

    CANCIONES Y CONVICCIONES

    Victor: ¿Ahora que radicas en Suecia ya no trabajas en proyectos colectivos? ¿Buscas gente para trabajar con la que necesitas sentirte afín?

    Zetangas: Afín para hacer música. Pero al mismo tiempo, quiero hacer lo que a mí me da la gana. No quiero estar preguntándole al baterista, guitarrista o bajista, tampoco tengo ganas de cargar un amplificador e irme a tocar. Me cansó. Solo quiero hacer música, estructurar, no quiero hacer lo que está de moda, lo que va a vender, si no hubiera sido un músico que busca fama, fortuna. Nunca me interesó eso, no porque esté bien o mal, sino que es mi manera de pensar sobre la música. Hay gente que piensa que la música es diversión, es cultural, es para relajarse, pero para mí la música es algo que me sale natural. No me puedo llamar antimúsico, músico o músico noise, solamente hago lo que en el momento se me ocurrió, nada más. Lo planteo como una estructura y una presentación. Es como si les dijera a ustedes, miren, acá está, servido; si les gusta, excelente, si no, se sigue adelante. No hay ninguna actitud pedante ni mala onda, porque no tengo nada de eso. Hay gente que me pide unos acordes de guitarra y puedo hacerlo sin ningún problema. 

    Victor: Pero seguramente te encuentras con gente que escucha música y te dice que debes ser más conocido. Es algo que se repite mucho. Supongo que para personas que eligen hacer música de la manera que tú la haces, debe ser algo incómodo, de repente has pensado en qué pasaría si tu música la escuchara más gente. ¿Te han hecho ese tipo de comentarios?

    Zetangas: No. Tú estás hablando de ese tema. No se me pasa por la cabeza. Sucede lo siguiente: si veo que alguien pinta o toca bacán y no es famoso o conocido, no le digo que más gente debería conocerlo por un aspecto cultural, de emoción. En realidad, cómo ahora se vende y presenta la música, es algo que no está dentro de mi espacio. Cualquier persona que se quiera hacer realmente famosa, debe recurrir a otro sistema, a mánagers, a pagar dinero. Ahora todo es pagar y es un montón. Tampoco puedo tirar la plata, no me parece lógico, voy a producir mi música y encima pagar para… Es más factible para otro tipo de música, con otro espectáculo, otra visión que no está mal, a mí me da igual lo que haga la gente, no tengo un comentario específico porque no vale la pena. En esta época, es una discusión que no llega a ningún lado. 

    César: Es curioso porque cuando hicimos la sesión, precisamente lo que buscábamos era eso, llevar la emoción de una canción a una experiencia grupal, el tan solo sentarte y concentrarte en el acto de escuchar nos parece muy llamativo. Ahora te comento eso porque en tu música, y es algo que en algún momento lo puntualizó Victor, hay bastante soledad.

    Victor: Nos pasa a menudo, en conversaciones que tenemos cuando aún no conocemos al artista, tratar de fabular cómo es esa persona, por qué hace lo que hace. Yo había pensado en que, por un lado, se necesita no solo soledad para crear, sino también una tranquilidad. La semana pasada que salía de mi casa y me ponía a escuchar una de tus canciones, lo que sentía era paz, armonía, tranquilidad e incluso algo místico. Y también hay otras canciones que remiten a la nostalgia y la extrañeza. ¿Qué piensas de eso?

    Zetangas: La soledad es un arma de doble filo. A mí me gusta mucho estar solo, me gusta ir al bosque a caminar 2 o 3 horas sin ver nada, ser un animal que corre de aquí para allá. Tampoco soy enfermito. Prefiero estar solo a estar conversando con gente mucho rato. En mi cabeza estoy pensando lo que tengo que hacer. No es ansiedad, pero es una carrera contra el tiempo porque a mí me gusta producir, pensar. La serenidad y la soledad están bien marcadas en mi música.

    César: ¿Hay algún motivo por el que optas por hacer canciones cortas?

    Zetangas: Es que… Es como cuando les preguntamos a los punks por qué hacen temas tan cortos. Puedo hacer un tema muy largo para el disfrute, sí. Pero empiezo a sentir que es repetitivo y tiene que morirse; es como una pincelada, la pincelada debe terminar en un momento, si es larga ya no tiene sentido. Tampoco estoy pensando en el formato canción (coro, estrofa, estribillo), lo podría hacer pero… no me place, no sé por qué. Así al final, 30 minutos no parecen una eternidad, puedes decir “ok, me gustaría volverlo a escuchar” para ver si es cierto. Me gusta ver esto como una película, las partes de acción, tranquilidad, etc, me gusta que vaya ondulando y también me gusta lo corto. Bacán que te hayas dado cuenta de eso. Me gustaría hacer cambios, seguramente en el futuro. He estado pensando mucho en eso (jaja).

    Julio: Carlos, ¿qué tal? Quería pregun…

    Zetangas: Hola, Julio. Julio resucitó. Julio, ya estás de vuelta. Hola, Julio.

    Julio: Sí, es que como están hablando, también quiero intervenir, pero siento que los chicos también entonces… Por lo que comentas, se nota que eres un creador totalmente autoconsciente de nosotros, tus consumidores, porque en todo momento estás pensando en que nosotros no nos aburramos. Imagino que hay otro tipo de autores que son excesivamente solipsistas y ombliguistas que les da absolutamente igual si su audiencia se está aburriendo con su propuesta. En tu caso, estás siendo honesto porque dices “bueno, yo quiero que las composiciones duren poco tiempo para no aburrir o adormecer a mis oyentes”. ¿Es así?

    Zetangas: Está bien el punto de vista. En los 50, 60 o 70 ha habido gente que se ha parado, ha gritado, ha hecho cosas, incluso en los 90. Han tratado de mostrar algo y les ha importado un comino o han grabado solamente tssssss 50 minutos de puro ruido blanco. Eso es lo que hay. Tú puedes conceptualizar algo, si tienes un argumento para validar lo que tú propones, excelente, y si no lo tienes, para eso están ustedes, para ayudar o complementar. Dentro de todo, a mí me gusta trabajar lo que hago y creo que lo que viene después, es el valor que le dan ustedes. Porque tú Julio, me puedes decir “Carlangas, tu música no me gusta”, y yo acepto que no te gusta, pero que alguien me diga “tu música es una mierda”, ahí sí yo afirmaría que la gente tiene poco espectro de lo cultural. 

    Victor: Hace un momento decías que preferías caminar en el bosque a algo social, me llamó la atención. En el ambiente donde vives ahora, ¿estás expuesto a la naturaleza?

    Zetangas: Sí, estoy bien cerca al bosque. Yo no vivo en Estocolmo, en el centro, no me gusta. Me parece bonita la estructura, lo antiguo, la historia, los palacios y castillos. Pero no es parte de mi cultura, yo soy peruano. Solamente es un espacio donde estoy. No es que sea mejor o peor. Siempre, por más que uno viva en el primer mundo, uno siempre puede decir que esto puede ser mejor.

    LO LÚDICO

    Victor: ¿“Bosque blanco” la compusiste en relación a esas caminatas?

    Zetangas: No, fue en una estación de tren. Estaba todo frío, helado, y el tren se demoraba. No sé qué relación tiene con “Bosque blanco”, pero lo pensé en ese momento. Pasó un tren “bala”, a 130 km/h, generó un polvo de nieve, entonces ahí me vino la idea.

    Victor: Es una de las canciones que más me agrada. Tiene nostalgia, pero también tiene refugio, arrullo. Yo siento mucho en tus canciones el elemento lúdico, es necesario siempre para la creatividad, lo infantil, lo relacionado al juego, no querer aburrir. 

    Zetangas: Claro. Hay que ser un poquito nerd, tampoco loco todo el rato. Detrás de eso, hay una máscara. No todo es bonito. Uno trata de contar en base a sus vivencias, por dónde ha caminado, con quién y quién no se ha juntado, con quiénes se ha peleado, qué ha estudiado, qué ha visto, todo eso se junta. Es imposible separarlo. Incluso hay momentos que tienen mucho odio, ira, cólera. No es algo malo, es parte del ser humano. Uno trata de aligerar el peso. Si te da esa sensación, es bacán. 

    Julio: Carlos, quería recordarte que hace 15 minutos nos comentaste que ibas a explicar por qué el nombre de monsters de comida. 

    Zetangas: Gracias por hacerme acordar. Monsters en sueco no es monstruo, significa diseños. Las formas de los tapetes en las paredes, los suecos lo llaman monsters. De comida era porque estaba conversando con una sueca de casualidad, y se hace la graciosita, yo le digo monsters de, y me dijo de comida, y pensé “qué bacán”, era como diseños de comida, ese fue el momento. Me gusta el nombre, se puede pronunciar en cualquier idioma. Es más simple de pronunciar que Zetangas.

    César: El otro día que nos juntamos con unos amigos, uno de ellos preguntó qué estaba escuchando ahorita. Le dije que los últimos discos de Zetangas. Me preguntó “quién es, parece el nombre de un dibujo animado”. 

    Victor: Los nombres de las canciones me parecen curiosos. 

    Zetangas: Jajajaja.

    Victor: No te las esperas, no da pistas de lo que va a sonar, aunque a veces sí. Leo algunos: “Zucchini Asimétrico”…

    Zetangas: Jajajaja.

    Victor: “Neonati Deformi”….

    Zetangas: El zucchini es como un zapallito italiano. Y no le puedo poner zapallito italiano, suena feo. Jajajaja.

    César: Hay una canción de tu último disco, Sesiones Intangibles, que dice “lo sigo buscando y nunca lo encontré”. 

    Zetangas: Eso lo grabé con un microfonito de cristal que yo me hice. Tiene una entrada para un plug de ¼. Esa voz la grabé solo como parte de la maqueta, y se la enseñé a un amigo, me dijo “ah, qué chévere, estás cantando”, no, le dije, estoy aullando, una voz con distorsión. Luego lo quise volver a grabar pero ya no me salía. Se quedó grabado así, como una voz de teléfono. En ese momento estaba pensando en, cómo te explico, lo sigo intentando, ese es el lema, cada disco es un nuevo intento, no es como “wow, la obra maestra”, no, es el intento del intento del intento del intento del intento.

    César: El arte como motor de descubrimiento y exploración

    Zetangas: Claro, porque hay que seguir intentando, nada más, haciendo. Tener un backup, un registro, hasta que el mundo se acabe.

    Victor: ¿Has tenido contacto con proyectos cinematográficos? Porque siento que el sonido que haces se puede utilizar en imágenes.

    Zetangas: No, no he tenido contacto. Pero sería bonito que pongan un track tuyo en alguna película. Lo que he visto es que hay gente que usa mi música en algunos reels, me da risa, hay gente bien rara de otros países haciendo cojudeces. 

    VIVIR MUY LEJOS DEL PERÚ

    Victor: Eso me interesa. ¿Has tocado en vivo allá? ¿Cómo es la gente, cómo es su involucramiento con la música?

    Zetangas: No he tocado en vivo acá. No he encontrado gente donde yo pudiera tocar. Sin embargo, cuando recién llegué había un festival de noise, cogí un folleto, empecé a buscar a esa gente y no existían, parece que habían escrito nombres al paso. Después me han invitado a festivales, un amigo chileno por ejemplo. He tocado en Barcelona. Mi amigo Christian Galarreta me ha invitado a tocar con él en varios sitios, pero no se podía porque también tengo otras cosas que hacer, otras ocupaciones. No puedo largarme como loco. Tampoco he ido a tocar a Lima, aunque podría suceder, me gustaría. 

    Victor: ¿Vienes a Lima con frecuencia?

    Zetangas: No, no voy hace años, no he tenido ganas. He estado más por Europa. La mayoría de amigos que tengo o que tuve… bueno, la gente va desapareciendo. No he viajado mucho a Lima, tal vez el próximo año.

    Julio: Carlos, a pesar de que no has viajado a Lima, ¿continúas al tanto de la escena musical peruana?

    Zetangas: Sí, he escuchado cosas que suena. Lamentablemente no los he apuntado. Por ahí escuché el proyecto de una chica, me trajo bastante nostalgia. Sí, he escuchado cosas bien bonitas. También me parece que ha cambiado mucho, hay más apoyo, creo que la gente la tiene un poquito más fácil.

    César: Creo que sí. No sé si necesariamente por el apoyo institucional en la promoción artística.

    Zetangas: Eso no había tampoco. El Ministerio de Cultura está apoyando, ¿no? Tengo amigos que reciben estímulos económicos, se compran instrumentos…

    César: Veo apoyo entre las mismas bandas, los organizadores de festivales y conciertos.

    Zetangas: Claro, claro, lo que era bacán antes, cuando tocábamos con Rayobac, era que nos podíamos unir tres bandas, por ejemplo La Ira de Dios, La gata de (audio ininteligible) y Rayobac. Nos podíamos juntar para pagar equipos o cosas así. Ahora yo no sé cómo estará jugando la gente. Imagino que tienen mejores equipos, sistemas de audio, etc. 

    César: Me gustaría escuchar una canción juntos. ¿Te sientes cómodo con eso, Carlos?

    Zetangas: Mmm ya, mientras no me haga llorar (jaja).

    César: Una de tus canciones. 

    Empieza a sonar ”Abisal”, pero nadie la puede escuchar, excepto César. Al rato, Carlos se ofrece a reproducirla. No se tiene registro de lo conversado aquí, el audio de la entrevista prosigue con lo siguiente:

    ¿QUÉ ODIA ZETANGAS?

    Victor: Dentro de un rango de cosas que están alrededor de la música que tampoco te gustan y puedes decir “mira, en estos tiempos era así y ahora es igual”.

    Zetangas: Yo creo que la pregunta correcta sería por la música que filtras. Jajaja. Yo filtro mucho. En mis tardes de siesta, me gusta escuchar el Dynamo de Soda Stereo, porque me trae una referencia de cómo era yo de joven, lo puedo escuchar veinte veces y no me molesta. Lo que genera este grupo en la gente, no me interesa. Yo trato de filtrar, no te digo que detesto un estilo, que no me gusta, porque no es mi problema. Yo no puedo estar con una bandera diciendo “no puedo escuchar esta música”. Si 20 millones de peruanos o chinos escuchan un tipo de música que los hace saltar o bailar, es su problema, me da igual. Hoy, por ejemplo, pude haber escuchado David Bowie, mañana Rafo Ráez, Edith Piaf. Puedo escuchar metal, heavy metal, Anthrax. Que ande pensando en qué filtro, no mucho. ¿Y sabes qué? No podemos. Si hablamos de música comercial, lo que dije al principio, es un negocio, un imperio, va a ser de mejor a peor, la industrialización hace que cambie la perspectiva de cómo el ser humano ve la música. No se puede contra eso. Un ejemplo para que se mueran de risa: fui al concierto de Beyoncé, en un estadio lleno de 80 mil personas con mi hija menor, yo respeto sus gustos, voy con ella, y pienso en las 80 mil personas. Todo era alucinante, un espectáculo. No se puede con eso, ya explotó hace años. Lo que hacemos nosotros de perfil bajo, libros, música, es para gente curiosa, y hay más gente que es menos curiosa de lo que son ustedes o yo. Si a la gente tú le explicas que estás en contra, te llaman bicho raro, estás mal, estás enfermo, y en realidad eres una persona normal, solo tienes diferentes argumentos y contextos. Tampoco quiero decir que yo no escucho o que algo sea gracioso. Pero que me afecte en mi vida y diga que a partir de mañana voy a cambiar y voy a ser así, no. Bien difícil.

    César: Victor, Julio, ¿hay alguna pregunta que está quedando pendiente para cerrar la entrevista?

    Victor: ¿Qué dice Julio?

    Zetangas: Victor se ha molestado conmigo, él ha querido que yo diga que odio esta o tal música. Jajaja.

    César: Jajajaja.

    Victor: Te tanteé, te tanteé.

    Zetangas: Después van a decir que Zetangas ha dicho esto… Me va a bloquear Instagram por blasfemo. Jajajaja. Yo filtro, nada más.

    Al dar por terminada la entrevista, Zetangas nos dice que cuando venga a Lima, ojalá se encuentre con nosotros y nos tomemos unas chelas. Seguimos esperando ese día.

  • “No hacer música me afecta emocionalmente”: una entrevista con JC de cats[in]musique

    “No hacer música me afecta emocionalmente”: una entrevista con JC de cats[in]musique

    Entrevista por César Zevallos y Erick Garay

    Abril 2024

    Buscamos con Juan Carlos, en la residencial San Felipe —donde nos citamos—, un espacio cómodo para realizar la entrevista. Entre esos primeros diálogos, llegamos a un patio amplio, una explanada casi vacía, donde el sol va estirando las sombras. Nos sugiere un ambiente de calma, una invitación a charlar. No hay gente, aunque su larga huella está ahí: esos edificios altos, símbolo pasado de una modernidad ahora ambigua —sus residentes estarán en estos momentos guarecidos con el demonio del mediodía—. Creemos que es un buen fondo para esta conversación. Nos recuerda, de algún modo, ese ambiente entre futurista y retro, sin duda fuertemente urbano, que se respira en algunas de las composiciones de cats[in]musique, emergente banda peruana de electro-rock y electro-metal, con elementos musicales (y visuales) que recuerdan a la estética cyberpunk. 

    Surgida en 2020 como un proyecto de Juan Carlos (JC), el vocalista y compositor principal, la triada de cats[in]musique la completan el bajista Juan Manuel Córdoba y el guitarrista Saúl Sangio. Elegimos su álbum monochrome : pilgrimage como nuestros discos favoritos del 2022, desde entonces surge el interés de esta entrevista: una exploración por las influencias musicales de su vocalista y su perspectiva personal del arte.

    César: Cuando escuché tu música, me pareció un trabajo maduro dentro de los proyectos de música electrónica en la escena local. Tienen una canción medio techno, “sekai no owari” que seleccionamos para nuestra primera sesión de escucha “Extrañamientos”, ¿marca un cambio de rumbo en tu estilo musical?

    Juan Carlos: El proyecto nace con la necesidad de explorar sonidos, fusionando la electrónica con la base del rock y el metal. Aunque, esto no fue intencional, es decir, enfocarme en el EDM, synthwave, industrial, fue surgiendo poco a poco, de forma natural. Cuando cats[in]musique surge (yo soy el compositor principal), lo hice por cuenta propia en 2020, con la idea de desprenderme de una serie de proyectos anteriores, desde 2015, formando parte de otras bandas.

    C: ¿Qué bandas conformabas?

    JC: Bandas que hacían covers de rock japonés, rock en inglés y algo de español. El último proyecto, previo a cats[in]musique, se llamaba RAVEN[s], duró 3 años. Ahí conocí al guitarrista (Saúl Sangio) y al bajista (Juan Manuel Córdova) de la banda. Nos conocimos con Manuel porque gestionamos un evento juntos. Congeniamos, decidimos intentar el sonido de un bajo de verdad, orgánico, en las presentaciones en vivo. Lo mismo con Saúl, él era productor musical, fue a vernos a una de estas presentaciones de cats[in]musique y le propongo ayudarnos en algunas canciones, añadir algo diferente y así se une al proyecto. Desde el inicio, lo hice todo yo solo, experimentado con instrumentos virtuales. A lo largo de estos 6 álbumes publicados, voy hallando el sonido en donde estamos más cómodos y donde tenemos mayor libertad creativa.

    C: Esa necesidad de desprenderte de tus proyectos anteriores, transformarte musicalmente, ¿en qué momento fue?

    JC: Fue a mediados de la pandemia. Estaba muy desanimado, RAVEN[s] llegaba a su fin. Desde 2015, ya había atravesado periodos donde no hacer música, me afectaba emocionalmente. Sentía una ausencia de expresión artística. RAVEN[s] muere no por voluntad de todos, sino porque algunos viajaron, otros no tenían tiempo, fue inevitable. El primer álbum de cats[in]musique, [re]presentation, fue un intento de alejarme de todos los problemas de pandemia, por esa razón es un álbum muy tranquilo, explora los géneros downtempo, lo fi hip hop, música atmosférica, en parte porque eso necesitaba en ese momento y porque era lo que podía hacer a nivel musical. Recién empezaba a hacer las cosas por cuenta propia.

    C: Sientes que el enclaustramiento social, todo ese silencio de la pandemia, ¿ha influenciado en tu proceso creativo?

    Sí, definitivamente. Es algo que se mantiene hoy en día. Lo más importante para mí es la melodía, la estructura y la intención del sonido. La música tiene que hablar por sí misma, independiente de si tiene voces o no. Por esa razón sigo lanzando versiones instrumentales de álbumes que tienen voces. Los tres primeros álbumes, yo no canto, por ahí uso algunos samples de voces, películas o programas radiales. Quería expresar cómo me sentía, esos sentimientos de aislamiento, soledad, depresión, periodos donde no podía expresar todo lo que tenía en la cabeza, no tener un trabajo (haberlo perdido). 

    C: ¿Eres músico de profesión? 

    Tengo un trabajo aparte de la música, es algo que he ido autogestionando, es más intuitivo. No estudié ninguna carrera de música, todo lo que he podido conseguir ha sido porque he estudiado mucho cómo funcionan los programas multipistas (Cubase, Ableton, Loops) y también consiguiendo instrumentos virtuales, experimentando.

    Erick: Eres autodidacta

    JC: 100% autodidacta. Yo soy ingeniero industrial, no tiene nada que ver con el arte o con las comunicaciones. Si bien mi carrera te abre puertas a nivel laboral, sí hay una ausencia artística y comunicativa que no llena. La música, componer canciones, cantar, esa es mi vocación. 

    C: ¿En qué momento tus compañeros empiezan a involucrarse con la música de cats[in]musique?

    JC: Cuando cats[in]musique tiene la intención de desarrollar música en vivo, es cuando Manuel y Saúl van incorporándose poco a poco. Nuestra primera presentación fue en 2021, en el Blue Note Festival en Chorrillos. Había cinco o seis bandas más. Allí recién estaba saliendo el álbum monochrome : pilgrimage

    C: ¿Ese festival es de música afín a lo que haces? 

    JC: No. En todos los festivales donde hemos participado, rara vez encuentro una banda de metal. Particularmente me siento cómodo tocando con bandas que hacen rock, indie, shoegaze, cumbia, no me molesta en absoluto. Eso enriquece más la experiencia para los oyentes, oír un poco de todo. Permite conocer y dejarse influenciar del performance en vivo, qué elementos añaden, de ahí uno obtiene ideas. 

    C: Hay un sello peruano que sube música de estilo EBM o industrial, se llama Acero Records. Alguna vez he ido a sus eventos, son propuestas sólidas pero adoptan un perfil bajo. ¿Conoces sellos o festivales que se relacionen con la música que haces?

    JC: El más cercano a lo que yo hago, es la comunidad BREAKDOWN PERÚ donde tocan deathcore, metalcore. Después puede ser Lima Noise Underground, es una sala de estudio que ofrece su espacio para que se presenten bandas de metal. Participo generalmente en el Lima Calling Fest, sí encontré una banda metal llamada Sueño Animal y unos chicos que hacían hard rock estilo ochentero.

    C: ¿Te encuentras más cómodo en plataformas o eventos relacionados al metal, géneros musicales pesados?

    Sí, cómodos en el sentido de que podemos comunicar sentimientos en común, de compartir experiencias musicales. Cuando hablas con una banda de metal, puedes tener conversaciones sobre cómo ligar con la fatiga vocal, cómo haces con los backing tracks, qué tan difícil fue encontrar un baterista, qué afinaciones de guitarra, etc.

    C: Es curioso porque tu música la identifico más con lo electrónico

    JC: Mis influencias vienen del metal, hardcore, de la época de los 2000. Desde que tengo 14 años escucho metal y practico voces. Pero estoy de acuerdo con lo que dices, cats[in]musique es un proyecto de electro-rock o rock industrial, con tintes EBM y algo más, todo se centra en una base electrónica fuerte.

    C: Vives en Chorrillos, ¿cómo te has relacionado con tu barrio, te ha influenciado?

    Chorrillos solo ha influenciado cuando me dan ataques de tos por el alto grado de humedad (risas). Últimamente hay una iniciativa de los chicos de Tirando Dedo, de hacer presentaciones todos los jueves en este distrito. Cuando hay presentaciones artísticas en Chorrillos, la gente no le da mucha importancia, no como podría ser en Miraflores, Los Olivos, Cercado de Lima, Lince. Pero sí hay una movida musical continuamente activa.

    E: ¿No crees que nosotros tres somos de una generación en la que la presencia del espacio virtual es clave para generar comunidades, de repente por ahí la experiencia se fortalezca?

    JC: Mi influencia ha sido de afuera. Encontré el rock japonés, el j-core, el harcore techno de Alemania, eso me llevó a una banda de rock gótico (bandas como Tristania, Sirenia) y por alguna razón conocí productores que hace música de cine (Two Steps From Hell, Audiomachine, Trailerhead, etc). Mi recorrido ha sido en zig zag por diferentes géneros musicales.

    C: El cómo movilizas tus gustos musicales, se refleja en tu música, hay bastantes elementos de muchos estilos. Decir que pertenece a un género u otro, no abarca la totalidad de la propuesta. ¿Has conocido a bandas similares a cats[in]musique?

    JC: Los más cercanos son los chicos de Alther. Tuve la oportunidad de conocerlos. Conversamos casi 2 horas sobre nuestras influencias, tenemos muchas cosas en común, a pesar de que el vocalista asocia más mi música con la propuesta de Crimena Bathory, aunque ellos son más deathcore. Sí, cats[in]musique tiene canciones fuertes, pero también canciones muy tranquilas como “the forgotten world”, “into the blue”, “seven days”, etc. No he conocido otras bandas, quizá por el grado de difusión o marketing. Podrían ser también los chicos de Requiem, ellos hacen metalcore con electrónica.

    C: ¿Cómo empiezas a componer? 

    JC: El proceso de composición puede variar según la intención de cada canción. Puede partir desde el título, eso me da una idea general acerca del tono de la canción. Empiezo trabajando a partir de diferentes secuencias electrónicas que voy articulando con instrumentos que poseo, como piano clásico, sintetizadores industriales, sintetizadores rítmicos que puedes ir variando en su frecuencia, amplitud, si es mono o estéreo, voy experimentando. A partir de eso compongo, si va de acuerdo a las ideas, si las melodías fluyen de forma natural, si no, se descarta.

    C: ¿Es un trabajo netamente de software o también hay una guitarra o un bajo?

    JC: Es un trabajo de software. Pero recientemente dejo espacios libres, en blanco, para que posteriormente Manuel o Saúl puedan añadir sus instrumentos. Ese ha sido el caso de “the white wolf”, “DIABOLOS”, “sleep twitch” (que saldrá pronto). Les dejo total libertad. Nos reímos en el proceso, hacemos prueba y error. En producción puedo añadir más distorsión, paneo a la izquierda o derecha, o un auto panning automática, algún efecto de trémolo. Este proceso puede tomar semanas o meses.

    C: ¿En qué momento sientes que está listo para publicarse?

    JC: Uf. Es una buena pregunta. Lo primero que queda listo, es la versión instrumental. Las voces es lo último que va. Cuando está la melodía, en base al título decido qué contar. ¿Cuántas versiones de esa canción se han hecho para llegar a donde está? Pueden ser 7, 8, 9 veces; está el pre-demo, la versión masterizada, la que se le hacen variaciones en volumen. Queda cuando pasa prueba de calidad, que implica escuchar la canción y cerrar los ojos, para identificar el nivel de volumen, si hace clipping, si la sección está completa o necesita algo más (esto sería terror al vacío jajaja, hay mucho terror al vacío en las canciones). No quiero sobresaturar, pero sí que todo esté completo. Cuando pasa esta prueba, añado las voces. 

    E: ¿Los álbumes los trabajas de manera orgánica o son canciones separadas con las que luego formas una idea conceptual?

    JC: monochrome : pilgrimage es el mejor de una idea bien armada de inicio a fin. La diferencia de este con los otros álbumes, es que estos son pequeñas historias aisladas, algunas conexas y otras no, mientras que monochrome : pilgrimage es una historia de inicio a fin; tengo experiencia escribiendo historias y publicando ficción por otros proyectos. Quise experimentar eso con este disco, contar una historia posapocalíptica, donde cada canción es un punto de vista de diferente personaje, ninguno tiene nombre. Hay un concepto íntegro en todo el álbum, y hay otros en los que prefiero trabajarlo individualmente, que lo distinga de un álbum con otro.

    C: Veo un potencial cinematográfico en tus canciones, tu música tiene muchas imágenes referidas a la caída de la civilización, la distopía. ¿Ves a tu proyecto como el soundtrack de películas?

    JC: Sí, tuve una propuesta para componer música para un videojuego. Por la pandemia, no se concretó. Toda la música que produzco, no la hago para que salga en el soundtrack de una película, lo pienso más como para que tenga un lenguaje propia que permita evocar imágenes en la mente de los oyentes, evocar emociones de anhelo, esperanza, desamor, alivio. La imagen que cada uno arma en su cabeza, influye en la forma como sientes la canción. Así proceso las canciones de otras bandas, eso lo traslado a mis canciones, quiero que sean lo más visual posible.

    C: ¿Cómo trabajas con tus compañeros? ¿Se reúnen en salas de ensayo o de manera virtual?

    JC: Ha funcionado de ambas formas. El proyecto empezó a adquirir su sonido cuando salimos del aislamiento social, muchas cosas se fueron coordinando de manera virtual, presentaba la maqueta de la canción. Saúl y Manuel vienen a mi casa donde tengo mi estudio de producción, cerramos todas las puertas, conectamos los instrumentos, escuchamos las canciones, colocamos los audífonos y comenzamos a grabar. Es un momento muy bonito, se crea ese espacio íntimo donde solo se crea la canción y el artista, verlos trabajar algo que les nace y que en la canción cobra vida, es un proceso que lo prefiere mil veces más que lo virtual. 

    C: En la experiencia que tenemos entrevistando para Espacio Sonido, los artistas se desprenden de su trabajo,  lo hicieron de una forma y ya está a merced de la gente, y están satisfechos con eso, lo cual me parece genial. En cambio, a ti te veo mucho más pegado al detalle, ves a tu música como si fueras tu propio fan. Mencionaste incluso que cuando no creas te sientes mal. ¿Cuándo te diste cuenta de esto?

    JC: ¿Cómo me siento cuando hago o no hago música? Es algo que vas logrando a medida que pasan los años. Entender tus emociones y cómo se refleja en tu arte. Cuando trabajo las canciones, de inicio a fin, hay muchos puntos de vista, yo componiendo con el teclado MIDI junto a los chicos, yo como oyente de juzgar y ver la calidad, yo como performance para ver cómo lo trasladamos a un escenario. Amo lo que hago. Me alivia muchas cosas emocionalmente. Admito que cuando empecé a componer la canción “born of carbon”, la que apertura el álbum dystopian : prophecies, utilicé melodías de bandas orquestales (cello, violines), sintetizadores de voces, empecé a llorar durante este proceso, dije “qué hermosa melodía”, quise transmitir lo que sentía. Hay un involucramiento emocional muy fuerte en cada canción.

     C: ¿Estás convencido de que esta civilización va a caer?

    JC: No tengo una política personal pesimista, pero expreso críticas duras a muchos componentes de la civilización. Creo que es inevitable en un país como Perú donde cada semana hay una nueva crisis sociopolítica. Esto lo llegué a saber a través de compositores japoneses, como Kenji Kawai o Akira Yamaoka: el entorno sociopolítico del país influye, quieras o no, en el artista. Perú es un país rico en inspiración, eso se ve reflejado en la crítica, la forma de interactuar unos con otros. Esto se ve en las canciones, “death is in the air” o “poetry for vampires” donde hay una exploración del aspecto político y emocional, como individuo y grupo. Siempre intento dejar un atisbo de que no estamos bien, pero hay la posibilidad de crear algo nuevo a partir de las cenizas.

    E: Como si siempre pudiéramos resurgir

    JC: Exacto. Ya conozco ese lado pesimista por bandas de estilo depressive suicide black metal, donde todo es desesperanza, agonía, odio a la humanidad. He explorado muchos géneros, los más extremos, y si bien hay muchas cosas que tomo de ahí, no me gusta la sensación que dejan. Recientemente encontré uno de los artistas más extremos, Gnaw Their Tongues, hace una mezcla de industrial con música terrorífica. También indagué que tiene un proyecto donde hace música más ligera. Es interesante tener ambos campos de exploración, lo malo y lo bueno.

    E: El arte es un aspecto del artista, pero no es exactamente él. Digamos que hay un punto de intersección entre lo que él hace y lo que él es, puede identificarse, como también no

    JC: Eso he ido comprendiendo en las presentaciones. Las personas que nos han visto en vivo, dicen que nuestras presentaciones son como obras de teatro. El sonido que hacemos en vivo no es lo mismo que publicamos en plataformas de música, ya sea por la máscara, vestimenta, por una mezcla diferente de sonido. Todas esas emociones fuertes tienes que trasladarlas en vivo, es un desgaste físico y emocional. Imagínate un concierto donde solo toco las canciones más fuertes, me dejaría muy mal, por eso hago un balance en la discografía para que en vivo también lo haya.  

    C: Has publicado la parte instrumental y la parte cantada de tus álbumes. ¿Cuál es tu intención?

    JC: Eso vino de las escuchas con bandas japonesas. Siempre veía que cuando sacan singles, son diferentes a las versiones de álbumes; tal vez sea un tema comercial, pero los singles siempre tienen algo extra que no encuentras en los álbumes. Eso influyó en mí a la hora de lanzar singles, quería que no solo salga la canción sino un extra que te haga revisitar el single. De ahí nace la idea de incluir las versiones instrumentales. También, del feedback que he visto de otras bandas (Deftones o Arquitect), cuando ellos publican algo instrumental, la gente los aplaude porque hay una demanda por música instrumental aun sin las voces son muy buenas. La gente quiere eso porque puede apreciar el brillo de cada instrumento o la habilidad del ingeniero de sonido, del mezclador, etc. 

    C: Imagino que quisieras tener conciertos constantes, con un pago de por medio, ¿cómo ves a la industria musical?

    JC: Hay mucho por trabajar. Si hablamos de industria a nivel artístico, no hay industria en Perú. Tiene un lado bueno y uno malo. Bueno porque permite que el artista se autogestione y aprenda muchas herramientas, no solo de composición sino a nivel de marketing, community management, cómo vendes una idea. Malo porque no todas las bandas van a tener el aguante de hacer eso. cats[in]musique tiene 3 años, he visto proyectos que han muerto al año o a los meses porque se decepcionan rápidamente de que tienen que pagar para tocar, vender para tocar, la gente no va a los conciertos, no te presta atención porque está comiendo o tomando algo mientras tú cantas, hay muchos aspectos que desaniman. Es parte del proceso. 

    C: O será tal vez que, para el estilo musical que haces, no es sencillo escuchar. ¿Será que hay que ver otra forma de presentar a la música en vivo? ¿Cómo involucrar más a la gente con este tipo de música?

    JC: Hay dos factores: la música necesita su propio espacio y necesita un espacio en el cual la gente, por encima de todo, debe estar concentrada en ella. No critico a los restobares, sé que permite presentarse a las bandas, pero cuando estás comiendo o viendo algo, la música pasa a ser algo de fondo. Cuando vas a una peña, ves una banda tocar en vivo, quizá acompaña más. En cambio, en festivales donde cada banda tiene su propia propuesta, es diferente comiendo una hamburguesa con una banda de metal a comer una hamburguesa con una banda de cumbia. Es es el espacio y cómo interactúas como oyente. El otro factor es la performance. Hay artistas, quizá porque son muy jóvenes, se desprenden mucho de su propia música. Hay artistas que, mientras la banda está tocando, el artista se pone a revisar su celular, lo he visto (yo no haría eso) o se sientan a esperar que terminen de tocar. Manifiestan cosas que rompen la inmersión, de repente se olvidan la letra o están medio ebrios…

    E: O en otras sustancias

    JC: Ajá, es gracioso. Entiendo que puede ser parte de un estilo. Conozco bandas que tienen un estilo muy despreocupado en hacer música, pero incluso en ese sentido hay un nivel de profesionalismo. Por ejemplo, Mac Demarco. El tipo es un capo, es todo un personaje en vivo, yo no le veo haciendo ese tipo de cosas que denota inexperiencia. Sabe cómo manejarse en vivo, de inicio a fin. O también Boy Pablo, también se maneja profesionalmente. 

    C: ¿Qué bandas locales te gustan?

    Nunca voy a olvidar cuando escuché a Serial Asesino por primera vez en vivo, quizá porque hasta ese momento no escuchaba bandas de metal. Pensé que si esta banda tiene esa capacidad de que la gente haga pogo, se emocione, cante, sí hay posibilidad de hacer lo que hago. Me gusta también Difonía, Por hablar, Alter, Requim, Contracorriente, Campo de Almas. He podido conocer muchas bandas en vivo

    C: ¿Algo de electrónica, más allá de metal o rock?

    JC: No he ido a un concierto de electrónica. Intento concentrar los esfuerzos de influencias en una sola cosa, porque cuando te abres a demasiadas cosas, puedes no aterrizar bien una idea. Para mí, el rock y el metal son los únicos géneros donde he podido hallar el desfogue emocional que necesito. 

    E: ¿Otras artes te han inspirado?

    JC: El teatro, el cine. Me encanta la música de cine. Tengo una playlist de compositores de películas actuales, de animes.