Autor: Espacio Sonido

  • ¿Cómo imaginamos el evento “No hay sombra en ningún lugar”?

    ¿Cómo imaginamos el evento “No hay sombra en ningún lugar”?

    Inspirados en el cuento “Subconsciencia (Film)” del escritor peruano Alberto Hidalgo, realizamos un ejercicio imaginativo con el programa de nuestro mini fest “No hay sombra en ningún lugar”, al estilo de un guion cinematográfico. Las escenas a continuación no necesariamente se ajusta a la realidad, tampoco merecen la pena ser cumplidas a cabalidad (o sí).

    1. (PRELUDIO) Te despiertas. Intentas moverte. Pero no puedes, te adhieres a la experiencia inconfundible del verano limeño: la sensación soporífera de que el tiempo deja de avanzar y queda suspendido en el aire caliente. El sol entra en tu habitación, en tu cuerpo, en cada grieta del asfalto y la memoria.
    2. (7:00 P.M.) Buscas la sombra, la frescura, la posibilidad en el centro de Lima. Caminas hacia Terapia Bar, jirón Carabaya 926.
    3. (INT. TERAPIA BAR) Observas todo. Alguien te saluda y te agradece por estar ahí. Ves a algunas personas moviéndose, concentradas en sus asuntos. Aunque no lo creas, padecen de la misma enfermedad al alma que tú, que Vultur, que Ribeyro, que Pessoa: la molicie.
    4. El ecran proyecta una sesión de Morbo, grabado por La Caja Sesiones
    5. (LEYENDA): “Espacio Sonido me llega al pincho, mano. ¿Qué chucha se creen? ¿A qué hora empieza todo? Yo solo he venido por la música y el cine. Ya vuelvo
    6. (SE REPITE LA ESCENA 4).
    7. De pronto te sientas. Buscas entablar una conversación amistosa.
    8. (8:00 P.M.) Compras una chela para darte valor. El ecran muestra imágenes varias del taller “Manual de Supervivencia Cinematográfica para Estudiantes”, dictado por Giancarlo Espinoza en la Casona de San Marcos.
    9. Epifanía: tú también puedes hacer cine.
    10. (8:30 P.M.) Inicia el primer corto: Alimañas de Cecilia Ita.
    11. Notas con claridad el talento detrás del evento. Te convences de que es mejor moverse, a esperar que cada partícula de tu cuerpo sea absorbida por el absurdo.
    12. (8:50 P.M.) Continúa el segundo corto: Perros Guardianes de Miguel Cóndor (finalista del UNIFEST 2026). Dices en voz alta: “carajo, ¿esto lo hicieron estudiantes?”.
    13. (9:05 P.M.) Sigue el tercer corto: Chiquita de Ibet Luna. Piensas: “más directoras de cine peruanas, por favor”.
    14. (9:25 P.M.) Estreno exclusivo de 40 grados de Giancarlo Espinoza.
    15. Los anfitriones piden aplausos e intentan activar un conversatorio, pero, por más que lo intentas, por más chelas que tomas, no puedes hablar. Alguien alza la mano, toma el micrófono y …
    16. … es Mónica Delgado, quien tras analizar la semiótica de los cortos y cifrar la lucha de clases en cada fotograma, asevera con vehemencia que somos SUS estudiantes. Los comunicadores sanmarquinos presentes en el bar, asienten con la cabeza. Nadie se opone. 
    17. Interviene Juan Ramón Ribeyro, sobrino de Julio. Critica el corto 40 grados porque no ha respetado el cuento original de su tío, “La Molicie”. Sus comentarios se pierden entre el bullicio. Botellas caen al piso. Aplausos. Silbidos de júbilo. 
    18. (9:50 P.M.) Audioespacial comienza la velada musical: Bifurcación proyecta visuales cósmicos y Habo emite ondas sonoras envolventes. Ambos están ebrios por culpa de César.
    19. (Visión caleidoscópica) César tambalea. Escribe con los ojos cerrados. Piensa en el ceviche como forma de trueque.
    20. (10:20 P.M.) San Germán en el escenario. La gente se aglomera. Se oyen gritos desaforados. Vultur abandona la puerta para ir a primera fila. La gente de la calle, que observaba de lejos el concierto, se decide a entrar por la fuerza. Giancarlo intenta cobrar. César lo disuade. Terapia Bar revienta.  
    21. Ruido. Caos. Liberación.
    22. Sonidos ininteligibles.
    23. (11:05 P.M.) Es el turno de High Wantan. Giancarlo enciende el joint. Todos remedan el acto. Bifurcación cae al piso (la primera de varias caídas en la noches).
    24. Como 19, pero elevado al cuadrado. 
    25. (LEYENDA) “Mañana tengo una boda a las 8 a.m. Seré el testigo, aunque no crea en el amor ni en la religión católica. Me quedaré hasta el final aquí. Me quedaré aquí hasta el final”.
    26. (11:50 P.M.) Continúa Perro con chompa. La gente sigue entrando. Terapia Bar está a tope. Las cervezas se destapan solas. Todos están poseídos.
    27. (LEYENDA) “No manyo a esos vatos. Lo único que sé es que Perro con sarna, sería un nombre más elegampi”.
    28. Medianoche. Droga. Droga. Droga. Droga. Droga. Droga. Droga. Droga. (Julián grita esta lírica de Makanaky con voz horrísona, rayando en el desquicio, el paroxismo. Se bota un gaaa e inmediatamente alguien lo mira con asco, sin saber que se trata del autor de la ¿mejor? crónica de espaciosonido.com, “Antropología de un GAAA”).
    29. Vultur toma el micro y anuncia que se acerca el último número musical del evento. Pide a todos su mayor atención.
    30. (12:35 A.M.) Daf + Lof suben al escenario entre la algarabía y las voces que celebran y se sobreponen unas a otras, similar al barullo del terminal pesquero de Villa María del Triunfo a las 5 a.m. Dafne (Daf) y Ricardo (Lof) se sientan sobre la alfombra mágica de Aladino.
    31. Nadie sabe que se está grabando un corto en estos momentos.
    32. Epifanía 2: puedes hacer cine, pero te agilas, te gana la molicie.
    33. Bifurcación se pone neciazo porque le gorrearon su chela.
    34. César lo calma contándole un chiste. Habo se desentiende del asunto. Vultur y Julián, cagándose de risa, coordinan la grabación de un cortometraje con el primo forajido de César como protagonista.
    35. Daf y Lof están en pleno cénit de su set. El trance se apodera de todos.
    36. Una señorita, en sus tempranos veintes, hace un comentario lúcido: “Daf y Lof son una fusión entre Boards of Canada y The Chemical Brothers”.
    37. (1:20 A.M.) Dios hace su aparición en Terapia Bar. Señala a los organizadores con el dedo, achinando los ojos y moviendo ligeramente la cabeza.
    38. Dios da la bienvenida al after party con recital poético, performance, debates, striptease (invertido) y ouija en vivo para invocar a Aristóteles Picho, Óscar Catacora, Miles Davis, SOPHIE e Iván Cruz.
    39. (UNIFEST SE FUE DE SABÁTICO) Cuelgan del techo al director de Perros Guardianes, en una insólita señal de respeto y amor al periodismo. Lo agarran de piñata. La gente hace cola para darle con el mazo. Miki, el director, lo disfruta.
    40. (EXT. TERAPIA BAR – AMANECE). El sol se esconde entre densas nubes azules. La brisa y la luz marcan una tregua. Pasan las horas y se vuelve un perseguidor. Algún día se extinguirá, no antes que nosotros.

    Programa guionizado por César Zevallos

  • No hay sombra en ningún lugar: minifest de cine y música

    No hay sombra en ningún lugar: minifest de cine y música

    Lima. 38, 39, 40 grados. El sol invade todo. Crece y crece como una Genkidama definitiva: incinera tus papeles, calienta tu saliva, incendia tus descansos. En ese momento, el sol deja de ser solo luz y se vuelve una persecución, ocupando cada rincón, hasta que ya no queda ningún lugar donde refugiarse. Las paredes, las esquinas, los techos: todo lo que antes ofrecía un poco de sombra desaparece.

    El aire caliente lo llena todo y el tiempo se vuelve pesado, inmenso, casi aplastante. Y nos deja arrinconados en nuestros cerebros que se derriten. Entonces emerge una necesidad radical: moverse de todas maneras. Buscar una salida, crear un flujo, inventar tu propia sombra.

    Hemos decidido movernos con el minifest “No hay sombra en ningún lugar”, un evento para pensar (y despedir) el verano y generar la sombra, convocarla, expandirla a través de la imagen y el sonido en una celebración arbitraria de la vida que solo la sombra puede dar a luz. 

    Será el estreno de 40 grados, un cortometraje que reflexiona sobre el tiempo y cómo se diluye entre el tedio, la soledad y un verano inclemente, dirigido por el comunicador y artista Giancarlo Espinoza. La función se complementa con Chiquita, de Ibet Luna, que narra el proceso de una niña de 12 años frente a sus miedos y dudas al crecer; y Alimañas, de Cecilia Ita, un corto en stop motion que explora Lima a través de sus criaturas.

    Después de los cortometrajes, tendremos un interesante cartel de bandas: Dafne Castañeda + Lofless, el dúo electrónico de mayor proyección en Lima prepara un set especial para esta velada, San Germán y su noise rock que oscila entre la euforia y la introspección, Perro con Chompa y su rock psicodélico y High Wantan con su indie rock fusión. 

    “No hay sombra en ningún lugar” busca, asimismo, difundir cine de jóvenes realizadores y música peruana independiente. Se llevará a cabo en Terapia Bar (jr. Carabaya 926, centro de Lima), el viernes 27 de marzo, desde las 7 p. m. Pueden adquirir sus entradas al 907155715 (https://wa.link/ckblcv). Preventa a 10 soles y el día del concierto a 15 soles

    Flyer: Víctor Pérez / Nota de prensa: César Zevallos / Organización: Giancarlo Espinoza, Víctor Pérez y César Zevallos

  • Neciazo: sesión de escucha en la UNMSM con música de Necio Records

    Neciazo: sesión de escucha en la UNMSM con música de Necio Records

    El necio no entiende, se cierra a una idea o forma de acción, pese a las evidencias o las fuerzas en su contra. En cambio, el neciazo no solo no entiende, se zambulle a contracorriente, puede lograr que el otro cambie de parecer (hasta convertirlo, irónicamente, en el necio) y el camino, que al principio no se vislumbra, ahora sea un hecho completamente posible, perfectamente realizable, a través de un sentido explosivo, abrasador y cosmológico de la vida que se impone en cualquier rincón, en cualquier espacio tomado.

    Neciazo es el nombre que elegimos para la sesión de escucha fruto de la colaboración de Espacio Sonido con Necio Records, donde se han seleccionado canciones para, valga la redundancia, neciazos —de nacimiento o por convicción—, o quienes sientan afición o curiosidad en conocer atmósferas musicales portentosas que abrazan el cosmos, propio de los géneros relacionados a la psicodelia que este importante sello local promueve desde 2013. 

    Las canciones elegidas representan la identidad sonora del sello y, a su vez, han sido curadas por el mismo fundador, Arturo Quispe (quien, además, ha diseñado el afiche de este evento), con el fin de promover música independiente y expandir los estados de conciencia del público.

    La sesión de escucha tendrá lugar el viernes 20 de marzo a partir de las 6 p.m., en un espacio al aire libre dentro de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Se dividirá en dos bloques: música peruana y música de Latinoamérica. La entrada es libre, previa inscripción en el siguiente formulario. Se enviará un correo de confirmación un día antes de la sesión. 

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    Créditos

    Concepto: César Zevallos / Curaduría musical y flyer: Arturo Quispe / Organización: Necion Records y Espacio Sonido

  • Incursión a Punkplona

    Incursión a Punkplona

    Cada vez es más recurrente vivir en ciudades del miedo, como Lima. Del miedo no solo a la violencia real y la inseguridad, sino también a la diversidad, a todo lo que podríamos introducir en la categoría del ‘Otro’. Desde el mismo diseño arquitectónico —sus murallas, sus calles enrejadas, sus avenidas que estrangulan al ciudadano— hasta las tecnologías simbólicas usadas por el Poder para negar el carácter heterogéneo del cuerpo social limeño, se ha ido configurando un apartheid moderno entre los miembros de una misma sociedad.

    ¿Cómo actuar frente a estas dinámicas que nos quieren aislados, evasivos y solipsistas? ¿Cómo podemos disputar los sentidos en torno a estos espacios, altamente estigmatizados, asociados a la inseguridad, la violencia, la deshumanización y el miedo? ¿Cómo evitamos, en fin, que nuestras conciencias sigan siendo colonizadas por el ethos hiperindividualista del neoliberalismo?

    Buscando una salida a esta problemática contemporánea, desde la trinchera de Espacio Sonido realizaremos una incursión etnográfica a Punkplona (Pamplona Alta, San Juan de Miraflores, el sur de Lima) acompañada en todo momento de música, poesía, arengas, debates y camaradería. Esta incursión busca romper con la visión impuesta por ciertos sectores del circuito artístico local aburguesado, que entiende la cultura como un destino fijo y preprogramado, donde se hace inconcebible el surgimiento del verdadero extrañamiento: lo disruptor, lo inusitado y, ¿por qué no?, lo espontáneo.

    Por ello, a quien se pregunta qué habrá allá o de qué se trata esta incursión, le podemos responder de una sola forma: lo que hay allá somos nosotros yendo allá, habilitando la experiencia vital en todas sus dimensiones: la búsqueda como posibilidad, el (re)encuentro como certeza, la cultura como campo de batalla.

    La incursión a Pamplona, parte de los siguientes principios: muerte al fujimorismo y sus satélites, indulto a Pedro Castillo Terrones (presidente secuestrado del Perú), salvoconducto a Bettsy Chavez, libertad para Guillermo Bermejo, negación rotunda del Estado de Israhell, ushanan jampi a Trvmp, quien pretende convertir a Latinoamérica en su patio trasero y arrebatar recursos naturales a países soberanos.

    Los esperamos el sábado 14 de marzo a las 4 p.m. en la estación Atocongo del tren. Desde allí caminaremos hacia Pamplona Alta y a cada paso, colocaremos nuestro granito de arena para el cumplimiento de cada una de estas consignas.

    Concepto y texto: César Zevallos y Julio Hermoza

    Flyer: César Zevallos

    Edición final: Víctor Pérez

  • Nostalgia de un emo treintón

    Nostalgia de un emo treintón

    Por Yerson Collave

    Emo treintón. Dos palabras que pueden definirnos, o que al menos lo hacían en ese momento. Con latas de cerveza, ropa negra, corbatas rojas y zapatillas, varios grupos se reunían en un parque cercano al Estadio Nacional, antes de ver —por primera vez, en muchísimos casos— a My Chemical Romance, una de las bandas que marcó la vida de tantos jóvenes a inicios de los 2000 en todo el mundo, cuando el emo era un movimiento cultural que preocupaba a nuestros padres.

    Ese domingo, mientras el carro avanzaba por la avenida Wilson, pensaba en una de mis canciones favoritas de MCR, esa que se preguntaba si, cuando fuéramos mayores, seríamos los salvadores de los quebrantados, de los golpeados y de los condenados. Pero hoy, 18 años después, muchos nos seguimos haciendo la misma pregunta que cuando teníamos 15 años, el corte de cabello escolar y un cancionero en blanco y negro que en letras grandes decía: Welcome To The Black Parade. Y esa fue quizás la canción más esperada de la noche en el concierto que inició la gira mundial de la banda.

    ¿Podemos vencer a nuestros demonios?, como decía la canción. Tenemos nuevos, más complejos, más terrenales. Pienso. Creo que los abrazamos ese domingo, en medio del verano limeño.

    Hay algo especial en la nostalgia, vaya. Es tan poderosa que puede hacer que miles se desvelen, duerman pocas horas con tal de escuchar a la banda que logró reflejar cómo nos sentíamos, que reutilicemos pitillos que ya no nos quedan. Es la época de la nostalgia, y ya nos tocaba a los emos llenar el Estadio Nacional.

    La ceremonia emo de ataviarse de negro se repitió; para algunos pasaron años sin hacerlo. Nos pintamos las uñas de negro. Algunos ya no teníamos cabello suficiente para el flequillo. Delineamos nuestros ojos y colocamos una corbata roja en nuestros cuellos. Todo listo para gritar las canciones en inglés que de adolescentes no entendíamos. Todo estaba listo.

    Al retornar a casa en una cúster con las canciones de Corazón Serrano a todo volumen, varias cervezas después, pensaba en qué batallas habíamos enfrentado los miles de emos en estos casi 20 años desde que escuchamos por primera vez “Helena”. Me di cuenta de que no había podido contra el demonio de la muerte, y que no podré. Es irremediable su llegada. Para mi grupo emo llegó pronto; se manifestó hace cuatro años cuando Jorge, uno de mis mejores amigos del colegio, quien me presentó las canciones de MCR, falleció. Él amaba esta banda, la conocía solo como puede conocer un adolescente la música que ha descubierto. Él era un adolescente que además compartió su descubrimiento con quienes quería, y yo estaba entre ellos.

    Y, entonces, varias escenas aparecieron en mi cabeza: Jorge y yo, seguramente, nos habríamos encontrado cerca de casa, vestidos ambos de negro, para ir al concierto. Él habría llegado tarde, como siempre. Me habría molestado un poco. Estoy convencido de que no nos habría alcanzado el tiempo para vestirnos como hubiéramos querido. Pero habríamos estado juntos, bebiendo antes del concierto para no pagar cervezas tan caras; le habría contado sobre mi semana en el trabajo; él, de manera estridente, se habría reído de mí por “ya ser un tío”, luego —con otro tono de voz— me habría contado cómo iban las cosas con su novia. Y, durante todo el concierto, habríamos gritado y llorado. Esta vez tuve que hacerlo solo. Me la debes, Coco.

  • Percutando

    Percutando

    En memoria de Trvko
    y de cada asesinado por los perros del Estado

    Por Julio Hermoza

    Afilado, punzante, directo y, sobre todo, honesto. Así es Percutando, el álbum debut de Trvko. Y así era también el mismo Trvko. Obrero del hip hop, gestor cultural, integrante del colectivo SMP 031 y fundador del grupo de rap político Amachaq Pacha, Mauricio Ruiz Sanz siempre persiguió lo genuino, lo “real”. No solo en la música o en las maneras de habitar el barrio, sino también en los modos de incidir en el ejercicio político. A él no le bastaba con ir a una sala de ensayo, pararse frente a un micro y grabar su voz mientras rapeaba sobre la corrupción del Estado (“La corrupción hoy en día es una doctrina, por eso que mi gente se amotina en contra de políticas cretinas”), sobre la escasa legitimidad de su sistema jurídico-legal (“Mi rap no es de tarima, mi rap es del obrero que construye Lima, de lumpen que no cumple lo que la ley diga”) o sobre las burocracias estatales solamente eficientes a la hora ejercer necropoder sobre la población civil (“No solo mata el pillo, también mata el Estado”).

    Trvko necesitaba hacer política de la manera más real posible: tomar las calles, apropiarse de los espacios públicos, reforzar la comunicación barrial, crear identidad y memoria combativa. Llevaba más de diez años haciéndolo: rapeando y haciendo política como si se trataran exactamente de lo mismo. Ya sea en el marco de las protestas contra la Ley Pulpín o contra el Servicio Militar Obligatorio, siempre encontraba la oportunidad para rapear y alzar la voz al compás de un beat y, al mismo tiempo, estar en la primera línea resistiendo la represión policial y confrontando directamente a la autoridad.

    Con su praxis, Trvko nos demostraba que la música no debe anular la acción política, sino que por el contrario ambas pueden terminar “reforzándose, iluminándose” (Arguedas dixit). (Esta idea se grafica perfectamente en el minuto 31:57 del documental Protestas Propuestas Procesos; ahí se observa a un Trvko de veinte años rapeando en el marco de una protesta que terminaría siendo ferozmente reprimida por la policía). 

    Fue por todo eso que, el 15 de octubre del 2025, Trvko participó activamente de una  manifestación masiva en contra de un presidente acusado de violación sexual. Hizo lo mismo de siempre: estar en la primera línea, usar su voz como arma (al más puro estilo de la portada de Percutando), ayudar a los compañeros heridos (en un vídeo aparece socorriendo al músico Flipown luego de que la policía le lanzara una bomba lacrimógena en la cabeza). Sin embargo, ese fatídico 15 de octubre algo cambió para siempre: ya entrada la noche, cuando la marcha había sido disuadida completamente, un policía vestido de civil de nombre Luis Magallanes le descerrajó un balazo a Mauricio Ruiz Sáenz, provocándole la muerte. Hasta hoy, el Ministerio Público (capturado por el actual régimen político) sigue dilatando el caso y hay un fuerte riesgo de que este y otros asesinatos en protestas previas, queden impunes. ¡JUSTICIA PARA TRVKO!

  • Los 17 discos peruanos más piolas del 2025

    Los 17 discos peruanos más piolas del 2025

    Piola es un término común y coloquial en Perú, usado generalmente con desenfado entre los jóvenes. Se refiere a lo que resulta simpático, y si lo pensamos un poco más, también a aquello con el potencial de convertirse en fascinante. Nuestra selección de la música peruana más piola del 2025 busca coincidir con dicha acepción; no queremos sentar posición de autoridad alguna, tan solo escribir de lo que más nos vaciló. Por ello, nuestra perspectiva es amplia, y sobre todo, esencialmente subjetiva, la construimos bajo estas ideas:

    1. Reunimos a diversos autores y compartimos discos a cada uno según su personalidad.
    2. Podían aceptarlos o elegir otros que consideren piolas.
    3. Los autores no son necesariamente melómanos, lo que posibilita una escritura alejada de las rigideces y cánones del crítico musical sabelotodo que se niega a la sorpresa.
    4. Los autores gozaron de plena libertad en describir su mundo interior al escuchar la música (no creemos en la “objetividad” de la obra de arte), así la reflexión de cada uno cobra protagonismo y la música se convierte en un motor de creación. 
    5. Los autores debían, eso sí, escribir chiquireseñas que aborden la totalidad del disco en un solo párrafo.
    6. No ponemos estrellitas ni puntajes, tampoco enumeramos las obras por orden de importancia, ¿para qué darnos esa potestad? La música no es un electrodoméstico.
    7. Es muy probable que nos equivoquemos por tratar de representar la amplia variedad musical peruana de este año en tan solo 17 discos, pero esta lista no pretende ser un mandamiento, sino una ruta de exploración estética honesta. Fuck pretenciosos.

    Los Membrillos
    Distimia

    Llegas al mar y te acuclillas para tocar el agua con los dedos. Sientes la tibieza del agua a la media tarde, con algunos débiles rayos del sol sobre tu frente y una liviana brisa acechando tu espalda. Ya no son solo tus manos en el agua, de pronto una ola llegó y te moja la parte inferior del cuerpo. El agua ya no te atrapa: tú caminas hacia ella. A cada paso la marea sube, a cada paso tus pies tocan el barro, el peso de tu cuerpo se vuelve insuficiente para atravesar la ferocidad del agua. Solo te queda nadar. Y si no sabes nadar, lo intentas algunas veces hasta que dejas de sentir que te pierdes en el mar y pasas a perderte con él. Esta es la película interior que proyecta en mí el primer álbum de Los Membrillos, Distimia, entre voces susurrantes y guitarras nebulosas. Atravesar este disco es necesario para valorar y reconocer el desarrollo musical del shoegaze contemporáneo en Perú. Por Diana Salazar

    Zuhk y Rmarck
    #4plug

    El sonido de #4plug tiene antecedentes que merecen ser mencionados: Zuhk y Rmarck, los autores, vienen de hacer una gira en Chile y Argentina, en este último país lograron sold out (algo que aún no consiguen, a su pesar, por estas tierras); además, en febrero del siguiente año irán a México y solo auguramos que su carrera artística siga internacionalizándose de forma exitosa. El disco se inscribe en lo que se conoce como plugg, subgénero minimalista y ralentizado del trap muy en boga a nivel mundial, y es perfecto para derribar estigmas sobre la música urbana. Fuera de estas etiquetas, #4plug es esencialmente música romántica de una delicadeza admirable y una ternura que no teme rozar lo sensual. Me atrevo a ir más allá con mis adjetivos. Es música futurista, siento que ese nivel de frescura escapa cualquier moda. Es completo. Redondo. Todo encaja bien: las voces y el autotune, los beats, el flow elegante y ligero, los feats con otros artistas dan la impresión de que se trata de una agrupación compacta, la atmósfera hipnótica y sugerente, los nombres de las canciones; cada canción parece la mejor de entre todas, aunque en el fondo creo que “Demasiado tiempo” y “Mal” están en un nivel superior. Resulta curioso que las baladas de Ritmo Romántica hayan influenciado a Zuhk de niño. Así lo confesó en una entrevista. Y se percibe con claridad en el sentimiento que imprime en cada tema. #4plug es el lenguaje afectivo de la arrechura juvenil en la segunda década del siglo XXI. Por César Zevallos

    Ayarwhaska
    Dendritas Oscilantes

    Si “Desasosiego” (pista ocho) es agresivo, imaginen cómo sonará “El Harsh Noise Es Lo Único Que Me Excita” o “XXX Rated Speed Grindcore”. El álbum debut de Ayarwhaska, proyecto de Valentín Causillas Pease, es frenético, divertido, desbordado, desenfadado y libre desde su experimentación. Grabado enteramente en su habitación, el álbum es un collage sonoro que juega y escarba desde el noise, el jungle, el gabber y otros géneros horrísonos que otros más certeros que yo sabrán clasificar. Dendritas oscilantes es una suerte de risa esperpéntica interferida por un grito de bronca y goce hasta la ronquera. Las neuronas de estas dendritas (las terminarles por donde aquellas reciben los estímulos externos), más que oscilar con ellas, parecen estar lúdica, orgásmicamente, fritas, gozosamente electrocutadas y resistiendo el desplomo. Por Erick Garay

    Yerzy y Louis Producer
    YERZYXSIEMPRE

    A Chino, in memoriam

    Más que un músico, Yerzy (2004-2024) fue un etnógrafo aventajado, un observador participante de las tensiones y conflictos que suelen surgir en el lumpenproletariado chalaco. Conocedor de primera mano de la violencia desbordada que diversas organizaciones criminales suelen desplegar por todo el Callao, Yerzy decidió retratar en sus canciones el lado B del crimen organizado: los “menores”, adolescentes que aún no alcanzan la mayoría de edad y que aun así le disputan a los más experimentados el control territorial y los mercados ilícitos. Apoyándose en sonoridades que basculan entre el trap y el reguetón, este EP póstumo —compuesto por una intro y 5 tracks que han puesto de moda el “malianteo” por todo el Perú— es en esencia la épica de un forajido enamorado, la epopeya de un delincuente dispuesto a llegar hasta las últimas consecuencias mientras enarbola las banderas del amor. (“Tú eres como la calle porque no me sueltas. / Te voy a buscar después que golpee la vuelta” “No le hagas caso a tus amigas / Dicen que soy gatillero, pero esto es pa’ poderte cuidar”.) Asimismo, YERZYXSIEMPRE es también la exaltación suprema de la vitalidad, el triunfo absoluto de la vida sobre la muerte; cosa que contrasta radicalmente con el trágico final que tuvo Yerzy: asesinado, a los 20 años, con más de 16 balazos en su barrio Boterín, luego de jugar una pichanga. Sus asesinos, se dice, eran miembros de los Chukys de Castilla, una organización criminal conformada por menores de edad pertenecientes a un barrio rival. (“En Boterín un buen barreteo se chambea. / Están viendo las tres motos, los tres carros se marean. / No quiero matar a un puntero si es que se voltea. / No metan el pie, o si no les va a tocar la fea. / Los menores ‘tamos chucky pa’ bajarnos donde sea”.) Quizá cada una de estas canciones llenas de hiperlocalismos chalacos, jergas peruanas y códigos autorreferenciales sean también, lastimosamente, inexorablemente, una profecía autocumplida. Por Julio Hermoza

    Susana Baca
    Conjuros

    La música y la memoria se encuentran en una presencia terrenal: Conjuros me hizo entrar en un estado rítmico inmersivo, mi cuerpo reconoce los latidos colectivos. Este registro del tiempo convierte la herida en música. La historia negra es también la historia del peruano. La multitud que ha recibido el llamado de la cantora se vuelve unidad. No hay continentes en este disco: hay oficio humano. La voz de Susana nos hace justicia, nos vuelve dignos de ser vistos, de cantar el dolor con ritmo y goce para seguir vivos. Pienso entonces en la forma de nombrar su obra: Conjuros. Una palabra con poder, una palabra vigilante, dispuesta a sostener a los suyos, impidiendo que la huella lúcida –intelectual y sensible– de la música negra del Perú y del mundo desaparezca. Ese es el poder de una artista. Por Dafne Castañeda

    Sismo en Bucarest
    Entre la espada y la pared

    Sismo en Bucarest es uno de los proyectos más interesantes y enigmáticos de la movida peruana. Entre la espada y la pared, su noveno disco, expone sus actualizaciones estéticas, arropado en los gestos industriales de ARCA (“sagitario” y “racimo”), abrazando la cultura latinoamericana en las varias menciones al reggaetón noventero de Vico C (“vandal”) y evidenciando una extraña fijación en reivindicar la muerte de la radio (muchas estaciones de radio de cumbia desplazándose en diales virtuales). Adoran a Autechre, Floating Points y al dios Aphex twin, sobre todo en esa tregua sonora del último tramo. En “reflejo” samplea a Cristhian Castro con un sentido de la ubicuidad tan desconcertante como bello; y en “bengala”, su desmesurado final, luce exuberancia de neones en soledad. Porque si algo sigue intentando este sismo, es en sostener el ritmo de los audífonos inquietantes en acto onanista, por tanto, nunca más solo. Sismo en Bucarest, junto a Jordylongsocks, se erigen como lo más creativo que le puede pasar a la electrónica identitaria en Perú. Asumen el riesgo, sin dejar de tomar emoliente en el paradero húmedo de cláxones. Por Jonathan Estrada aka Solobones

    Pacha Wakay Munan
    El tiempo quiere cantar

    ¿Cómo sonaban y cómo era la música que se hacía con los instrumentos prehispánicos que han llegado a nuestros días? El tiempo quiere cantar es una respuesta estudiada, imaginativa, autoral y fruto de este tiempo a dichas preguntas. El dúo Pacha Wakay Munan, conformado por los músicos e investigadores Dimitri Manga y Ricardo López, no solo le da vida a varios de esos instrumentos —y a otros más actuales derivados de ellos— sino que se propone reivindicar, a partir de la artística especulación, una manera de entender la música más allá de la lógica de la teoría musical occidental que se nos ha heredado e impuesto. El resultado, su respuesta específica, tiene ecos que recuerdan ese misterio del que nace el proyecto, ambientes sombríos que nos incentivan a entrever y sentir, e imágenes alteradas como de rituales antiguos que no podemos sino captar con nuestra mirada contemporánea. Las pistas tienen una edición sonora que juega con esa distancia, añade dislocaciones, efectos sonoros electrónicos, reverberaciones, sintetizadores. Aquí, el tiempo canta a partir de la imaginación del presente y su respetuosa curiosidad. Por Erick Garay

    380
    Ya estás grande

    Un grito de supervivencia para explicarse o hacerse notar suena a una buena idea. De pronto se convierte en creatividad y, con ello, se preparan los cimientos de una vida adulta inevitable. El humor, también, es una respuesta: una defensa frente a la frustración. El punk nos alienta a vernos tal como somos cuando la emoción no se permite filtros, trayendo consigo una liberación y, con ella, su sombra. Pienso luego en el discurso de una mente que se advierte a sí misma ante la conducta masculina. He pasado por ahí; sentir intenso también me persigue en el tránsito de “estar grande”. Una puerta se abre: madurar puede asustar. Pero decirlo todo a una determinada velocidad hace que la marea que llevamos dentro sea un poco más ligera de surfear. Por Dafne Castañeda

    Cataratas en Siberia
    Todas las Tardes Que Nos Robó el Fuego

    El asunto es así: el EP debut de Cataratas en Siberia es, por sobre todo, un disco postrockero. Aunque también hay mucho de math rock, posthardcore, screamo y demás subgéneros y sub-sub-subgéneros del rock, lo cierto es que Todas las Tardes Que Nos Robó el Fuego es fundamentalmente, tanto en concepto como en ejecución, un disco de postrock. Ya sea por las texturas, atmósferas y estructuras sónicas que se van construyendo a lo largo de sus 16 minutos como por el uso de cierta instrumentación no necesariamente recurrente en las agrupaciones rockeras (aquí la guitarra, el bajo y la batería conviven en completa armonía con el violín, el cello y el piano), esta placa compuesta por 5 canciones nos sugiere que el máximo ganador de la escena local durante el 2025 no fue banda alguna sino el puro y duro postrock. ¡Gaaa! Por Julio Hermoza

    Ficticio
    Ficticio

    Una noche de noviembre, sin planearlo, escuché por primera vez a Ficticio en Vichama Conciertos. Me quedé gratamente sorprendido por dos motivos: 1) El sonido maldito, sincero y furioso del rock de los noventas ha reencarnado en un joven músico limeño (Fabián Maslucan, autor de Ficticio, su primer EP) que junto a su banda sitúan a Elliot Smith como una de sus principales influencias, 2) Un pequeño mar de personas, en sus tempranos veintes o quizá menos, saltaban y coreaban canciones de rock que pensaba imposible de hallar en un panorama musical tan híbrido como el nuestro (como lo muestra este listado. A lo lejos, percibí un espíritu incandescente que serpenteaba en la oscuridad del salón, buscando expandir su flama interna entre los más jóvenes. No soy viejo pero me sentí viejo. Me pregunté por el paso del tiempo, la gigantesca brecha entre la adolescencia y la adultez, las heridas que provocamos en ese tránsito salvaje, las vidas que marcamos cuando sentimos que podemos lograrlo todo. ¿Y si el costo de seguir viviendo es soportar que tus sueños se desvanezcan? ¿Qué hace uno con el corazón hecho trizas? ¿Cómo repararnos sin engañarnos? Los ojos obnubilados solo pueden encontrar clarividencia en la música. Y la música de Ficticio es un desgarrado grito de desamor que se predica en la juventud, justo antes de encadenarnos al sistema. Por César Zevallos

    Fe Baca
    Gestos Remotos

    Lo que parece ser un inicio susurrante, una mirada quieta y silenciosa, trae palabras firmes que son una afirmación de la negación frente a un otro invasivo: “Aunque te haya hablado, perdí todo el interés. Nada quisiera de ti, ¿quién te dijo que podías verme así?”. La voz de Fe Baca nos recuerda la importancia de decir no y la melancolía que viene tras ese no: “Quisiera poder regresar a casa. Leer tanto hasta olvidar tu nombre”. Y la confusión al cuestionar nuestra decisión: “Me siento atrapado, muy dentro de ti. Ojalá pare mi cabeza del infierno”. Fe nos lleva por texturas sonoras envolventes y líricas que interpelan nuestras contradicciones. Al final del día, nos calma al recordarnos que muchos ojos te protegen. Gestos Remotos es una producción sensata, profunda y quirúrgica para navegar en nuestras dudas. Por Diana Salazar

    Brageiki
    Pawanayki

    Pawanayki usa el lenguaje del charango para transportarnos a paisajes atmosféricos y vaporosos, que dan cuenta de una sensibilidad interpelada por el tránsito, por el recorrido emprendido a partir de la migración de las aves. El título de este álbum podría traducirse como “tu vuelo” o “tu tiempo de volar” o “tu llamado a alzar vuelo”… Lo que se oye es un conjunto teñido de añoranza, alegría, fuerza y resistencia, con un virtuosismo que aúna el respeto por la tradición del instrumento y la inserción de técnicas de producción electrónicas modernas para darle nuevas texturas y colores. Un recorrido a partir de un Ande personal y vívido del músico ayacuchano Braigan Vega (Brageiki). Por Erick Garay

    Alejandra Cárdenas (Ale Hop)
    A Body Like Home

    Un cuerpo roto se ha presentado en mi memoria. Se ha quebrado en pedazos. ¿Puede el cuerpo roto haber sido un espejo? Son piezas delicadas las que debo barrer. Aquí dentro, este espíritu navegante me resulta familiar. Ale Hop tiene una verdad personal que me permite ingresar en su registro de existencia humana, cuya percepción no reprime sentirse también destructiva y triste… Este mundo está marcado por la guerra; mientras que, en alguna parte, entre paredes de miseria humana, se esconde el arte del sonido hambriento. Alguien, de rato en rato, aparece para recordarme que sigo aquí adentro: una voz racional de confianza. Ya me encuentro en lo más profundo del sendero atravesado por el miedo –¿miedo a morir, o a existir?–. A estas alturas ya no desespero, porque reconocí que la construcción es la creación, y la generosidad de la electrónica hace que el “cuerpo roto, fragmentado en mi memoria” sea un eterno experimento del alma. Por Dafne Castañeda

    JordyLongSocks
    El Chaski

    No importa lo que digan los dinosaurios, la vanguardia está aquí, en la selva de cemento. Porque si algo permanece en medio de esa vertiginosa estética del caos en El Chaski de JordyLongSocks, es su espíritu callejero. Música que emerge de los conos y cerros de Lima (y los reinventa con humor y rebeldía), que nace de los escombros y las grietas de esta civilización que se acerca al colapso. Tener los huevos de forjar una mixtura de sonidos, ritmos peruanos, sabores picantes, cultura chicha (¡samplean “Serrana Mía” del patrón Centeno!); crear la forma de esa fusión —de ese diálogo inadvertido e impredecible— no es algo que se vea con frecuencia. Rebosa creatividad. Este disco es iconoclasta y pendejón. Posee suficientes argumentos para pararle oído de aquí a 10, 30 o 70 años más. No lo subestimen. Por ratos se percibe nostalgia, pena, derrota. Lleva a pensar que uno desempeña el doble rol de ser víctima y victimario. No. Creo que El Chaski se intenta alejar de eso, aunque se vea atraído por la decadencia y las contradacciones. Exuda vitalidad, ganas de vivir y sobrevivir a la ferocidad. Deberían escucharlo más personas. Deberíamos indagar en sus metarrelatos. Respeto total a JordyLongSocks y sus Terrokal Boyz. Por César Zevallos

    Viktor Torvik
    ¡Sensacional!

    Pocas veces sucede que el título del álbum cambie inmediatamente el mood en el que estoy. Sí, me siento sensacional al escucharlo y caminar por esta Lima cada vez más reventada. Samples bien colocados, una alquimia sonora de matices de jazz, ritmos latinos, percusión, locuciones radiales. Lúdico y agradable, soundtrack perfecto que eleva la serotonina. Sin exuberancias técnicas, pero sí un collage muy bien diseñado, donde la intención anímica es clara; relajar y disfrutar. Me transporta a una película animada que solo existe en mi cerebro, creada simultáneamente por estas canciones. Viktor Torvik logra con sus sonidos que el imaginario del oyente pueda disociarse por un momento y sumergirse en un placentero refugio personal. Por Ricardo Barreto aka Lofless

    Solo Lúcuma 
    Jardín de Domingo

    Disco debut del grupo trujillano Solo Lúcuma, Jardín de Domingo es un conjunto agridulce, inocente, sensual y melancólico encauzado por el indie folk, el rock alternativo salpicado de algunos registros locales. Destaca por un sonido envolvente y arrullador, aunque por momentos misterioso, y por unas letras sensitivas y sugerentes, como de un niño conociendo y experimentando por primera vez el mundo (el álbum sigue, justamente, de acuerdo a lo compartido por la banda, el viaje de una flor llamada Dániel que se convierte en humano, con todo lo que ello le trae consigo). “Cuando la noche me abrace, todos dormirán. Cuando los árboles caigan, ellos llegarán”… “Se empolva el sueño, no hay rocío hoy”… Sin embargo, “solo el sol llega una y otra vez”. A estar atento a sus futuros lanzamientos. Por Erick Garay

    uza.zetangas
    uza.zetangas

    A Zetangas lo bancamos a morir, ayer, hoy y siempre. Para nosotros debe ser declarado héroe nacional y Embajador Honorario de la Cultura Peruana en todos los barrios, ciudades, regiones y países de este planeta. Claro, solo un Perú utópico podría reconocer la trayectoria y el legado de este artista radicado en Suecia que este año, junto a Miguel Uza, ha publicado uza.zetangas, su más reciente desvarío musical. Se trata de una aventura sonora plenamente lúcida y con altas dosis de imaginación, fruto de un trabajo como dupla que iniciaron a inicios de los 2000 en Lima, Perú: uza.zetangas explora los terrenos más alucinados del sonido, por momentos parece música para extraterrestres con depresión o, en el mejor de los casos, música para acompañar la ingesta de hongos psicodélicos. Aunque ellos mismos definen su disco como “el sonido de la vida cotidiana” –asumiendo que probablemente no hay nada de anormal–, lo cierto es que hay mucho de artificio y dislocación cerebral. La música como rito. El sonido como Dios. Zetangas 2026. Por César Zevallos