Autor: Espacio Sonido

  • Los 17 discos peruanos más piolas del 2025

    Los 17 discos peruanos más piolas del 2025

    Piola es un término común y coloquial en Perú, usado generalmente con desenfado entre los jóvenes. Se refiere a lo que resulta simpático, y si lo pensamos un poco más, también a aquello con el potencial de convertirse en fascinante. Nuestra selección de la música peruana más piola del 2025 busca coincidir con dicha acepción; no queremos sentar posición de autoridad alguna, tan solo escribir de lo que más nos vaciló. Por ello, nuestra perspectiva es amplia, y sobre todo, esencialmente subjetiva, la construimos bajo estas ideas:

    1. Reunimos a diversos autores y compartimos discos a cada uno según su personalidad.
    2. Podían aceptarlos o elegir otros que consideren piolas.
    3. Los autores no son necesariamente melómanos, lo que posibilita una escritura alejada de las rigideces y cánones del crítico musical sabelotodo que se niega a la sorpresa.
    4. Los autores gozaron de plena libertad en describir su mundo interior al escuchar la música (no creemos en la “objetividad” de la obra de arte), así la reflexión de cada uno cobra protagonismo y la música se convierte en un motor de creación. 
    5. Los autores debían, eso sí, escribir chiquireseñas que aborden la totalidad del disco en un solo párrafo.
    6. No ponemos estrellitas ni puntajes, tampoco enumeramos las obras por orden de importancia, ¿para qué darnos esa potestad? La música no es un electrodoméstico.
    7. Es muy probable que nos equivoquemos por tratar de representar la amplia variedad musical peruana de este año en tan solo 17 discos, pero esta lista no pretende ser un mandamiento, sino una ruta de exploración estética honesta. Fuck pretenciosos.

    Los Membrillos
    Distimia

    Llegas al mar y te acuclillas para tocar el agua con los dedos. Sientes la tibieza del agua a la media tarde, con algunos débiles rayos del sol sobre tu frente y una liviana brisa acechando tu espalda. Ya no son solo tus manos en el agua, de pronto una ola llegó y te moja la parte inferior del cuerpo. El agua ya no te atrapa: tú caminas hacia ella. A cada paso la marea sube, a cada paso tus pies tocan el barro, el peso de tu cuerpo se vuelve insuficiente para atravesar la ferocidad del agua. Solo te queda nadar. Y si no sabes nadar, lo intentas algunas veces hasta que dejas de sentir que te pierdes en el mar y pasas a perderte con él. Esta es la película interior que proyecta en mí el primer álbum de Los Membrillos, Distimia, entre voces susurrantes y guitarras nebulosas. Atravesar este disco es necesario para valorar y reconocer el desarrollo musical del shoegaze contemporáneo en Perú. Por Diana Salazar

    Zuhk y Rmarck
    #4plug

    El sonido de #4plug tiene antecedentes que merecen ser mencionados: Zuhk y Rmarck, los autores, vienen de hacer una gira en Chile y Argentina, en este último país lograron sold out (algo que aún no consiguen, a su pesar, por estas tierras); además, en febrero del siguiente año irán a México y solo auguramos que su carrera artística siga internacionalizándose de forma exitosa. El disco se inscribe en lo que se conoce como plugg, subgénero minimalista y ralentizado del trap muy en boga a nivel mundial, y es perfecto para derribar estigmas sobre la música urbana. Fuera de estas etiquetas, #4plug es esencialmente música romántica de una delicadeza admirable y una ternura que no teme rozar lo sensual. Me atrevo a ir más allá con mis adjetivos. Es música futurista, siento que ese nivel de frescura escapa cualquier moda. Es completo. Redondo. Todo encaja bien: las voces y el autotune, los beats, el flow elegante y ligero, los feats con otros artistas dan la impresión de que se trata de una agrupación compacta, la atmósfera hipnótica y sugerente, los nombres de las canciones; cada canción parece la mejor de entre todas, aunque en el fondo creo que “Demasiado tiempo” y “Mal” están en un nivel superior. Resulta curioso que las baladas de Ritmo Romántica hayan influenciado a Zuhk de niño. Así lo confesó en una entrevista. Y se percibe con claridad en el sentimiento que imprime en cada tema. #4plug es el lenguaje afectivo de la arrechura juvenil en la segunda década del siglo XXI. Por César Zevallos

    Ayarwhaska
    Dendritas Oscilantes

    Si “Desasosiego” (pista ocho) es agresivo, imaginen cómo sonará “El Harsh Noise Es Lo Único Que Me Excita” o “XXX Rated Speed Grindcore”. El álbum debut de Ayarwhaska, proyecto de Valentín Causillas Pease, es frenético, divertido, desbordado, desenfadado y libre desde su experimentación. Grabado enteramente en su habitación, el álbum es un collage sonoro que juega y escarba desde el noise, el jungle, el gabber y otros géneros horrísonos que otros más certeros que yo sabrán clasificar. Dendritas oscilantes es una suerte de risa esperpéntica interferida por un grito de bronca y goce hasta la ronquera. Las neuronas de estas dendritas (las terminarles por donde aquellas reciben los estímulos externos), más que oscilar con ellas, parecen estar lúdica, orgásmicamente, fritas, gozosamente electrocutadas y resistiendo el desplomo. Por Erick Garay

    Yerzy y Louis Producer
    YERZYXSIEMPRE

    A Chino, in memoriam

    Más que un músico, Yerzy (2004-2024) fue un etnógrafo aventajado, un observador participante de las tensiones y conflictos que suelen surgir en el lumpenproletariado chalaco. Conocedor de primera mano de la violencia desbordada que diversas organizaciones criminales suelen desplegar por todo el Callao, Yerzy decidió retratar en sus canciones el lado B del crimen organizado: los “menores”, adolescentes que aún no alcanzan la mayoría de edad y que aun así le disputan a los más experimentados el control territorial y los mercados ilícitos. Apoyándose en sonoridades que basculan entre el trap y el reguetón, este EP póstumo —compuesto por una intro y 5 tracks que han puesto de moda el “malianteo” por todo el Perú— es en esencia la épica de un forajido enamorado, la epopeya de un delincuente dispuesto a llegar hasta las últimas consecuencias mientras enarbola las banderas del amor. (“Tú eres como la calle porque no me sueltas. / Te voy a buscar después que golpee la vuelta” “No le hagas caso a tus amigas / Dicen que soy gatillero, pero esto es pa’ poderte cuidar”.) Asimismo, YERZYXSIEMPRE es también la exaltación suprema de la vitalidad, el triunfo absoluto de la vida sobre la muerte; cosa que contrasta radicalmente con el trágico final que tuvo Yerzy: asesinado, a los 20 años, con más de 16 balazos en su barrio Boterín, luego de jugar una pichanga. Sus asesinos, se dice, eran miembros de los Chukys de Castilla, una organización criminal conformada por menores de edad pertenecientes a un barrio rival. (“En Boterín un buen barreteo se chambea. / Están viendo las tres motos, los tres carros se marean. / No quiero matar a un puntero si es que se voltea. / No metan el pie, o si no les va a tocar la fea. / Los menores ‘tamos chucky pa’ bajarnos donde sea”.) Quizá cada una de estas canciones llenas de hiperlocalismos chalacos, jergas peruanas y códigos autorreferenciales sean también, lastimosamente, inexorablemente, una profecía autocumplida. Por Julio Hermoza

    Susana Baca
    Conjuros

    La música y la memoria se encuentran en una presencia terrenal: Conjuros me hizo entrar en un estado rítmico inmersivo, mi cuerpo reconoce los latidos colectivos. Este registro del tiempo convierte la herida en música. La historia negra es también la historia del peruano. La multitud que ha recibido el llamado de la cantora se vuelve unidad. No hay continentes en este disco: hay oficio humano. La voz de Susana nos hace justicia, nos vuelve dignos de ser vistos, de cantar el dolor con ritmo y goce para seguir vivos. Pienso entonces en la forma de nombrar su obra: Conjuros. Una palabra con poder, una palabra vigilante, dispuesta a sostener a los suyos, impidiendo que la huella lúcida –intelectual y sensible– de la música negra del Perú y del mundo desaparezca. Ese es el poder de una artista. Por Dafne Castañeda

    Sismo en Bucarest
    Entre la espada y la pared

    Sismo en Bucarest es uno de los proyectos más interesantes y enigmáticos de la movida peruana. Entre la espada y la pared, su noveno disco, expone sus actualizaciones estéticas, arropado en los gestos industriales de ARCA (“sagitario” y “racimo”), abrazando la cultura latinoamericana en las varias menciones al reggaetón noventero de Vico C (“vandal”) y evidenciando una extraña fijación en reivindicar la muerte de la radio (muchas estaciones de radio de cumbia desplazándose en diales virtuales). Adoran a Autechre, Floating Points y al dios Aphex twin, sobre todo en esa tregua sonora del último tramo. En “reflejo” samplea a Cristhian Castro con un sentido de la ubicuidad tan desconcertante como bello; y en “bengala”, su desmesurado final, luce exuberancia de neones en soledad. Porque si algo sigue intentando este sismo, es en sostener el ritmo de los audífonos inquietantes en acto onanista, por tanto, nunca más solo. Sismo en Bucarest, junto a Jordylongsocks, se erigen como lo más creativo que le puede pasar a la electrónica identitaria en Perú. Asumen el riesgo, sin dejar de tomar emoliente en el paradero húmedo de cláxones. Por Jonathan Estrada aka Solobones

    Pacha Wakay Munan
    El tiempo quiere cantar

    ¿Cómo sonaban y cómo era la música que se hacía con los instrumentos prehispánicos que han llegado a nuestros días? El tiempo quiere cantar es una respuesta estudiada, imaginativa, autoral y fruto de este tiempo a dichas preguntas. El dúo Pacha Wakay Munan, conformado por los músicos e investigadores Dimitri Manga y Ricardo López, no solo le da vida a varios de esos instrumentos —y a otros más actuales derivados de ellos— sino que se propone reivindicar, a partir de la artística especulación, una manera de entender la música más allá de la lógica de la teoría musical occidental que se nos ha heredado e impuesto. El resultado, su respuesta específica, tiene ecos que recuerdan ese misterio del que nace el proyecto, ambientes sombríos que nos incentivan a entrever y sentir, e imágenes alteradas como de rituales antiguos que no podemos sino captar con nuestra mirada contemporánea. Las pistas tienen una edición sonora que juega con esa distancia, añade dislocaciones, efectos sonoros electrónicos, reverberaciones, sintetizadores. Aquí, el tiempo canta a partir de la imaginación del presente y su respetuosa curiosidad. Por Erick Garay

    380
    Ya estás grande

    Un grito de supervivencia para explicarse o hacerse notar suena a una buena idea. De pronto se convierte en creatividad y, con ello, se preparan los cimientos de una vida adulta inevitable. El humor, también, es una respuesta: una defensa frente a la frustración. El punk nos alienta a vernos tal como somos cuando la emoción no se permite filtros, trayendo consigo una liberación y, con ella, su sombra. Pienso luego en el discurso de una mente que se advierte a sí misma ante la conducta masculina. He pasado por ahí; sentir intenso también me persigue en el tránsito de “estar grande”. Una puerta se abre: madurar puede asustar. Pero decirlo todo a una determinada velocidad hace que la marea que llevamos dentro sea un poco más ligera de surfear. Por Dafne Castañeda

    Cataratas en Siberia
    Todas las Tardes Que Nos Robó el Fuego

    El asunto es así: el EP debut de Cataratas en Siberia es, por sobre todo, un disco postrockero. Aunque también hay mucho de math rock, posthardcore, screamo y demás subgéneros y sub-sub-subgéneros del rock, lo cierto es que Todas las Tardes Que Nos Robó el Fuego es fundamentalmente, tanto en concepto como en ejecución, un disco de postrock. Ya sea por las texturas, atmósferas y estructuras sónicas que se van construyendo a lo largo de sus 16 minutos como por el uso de cierta instrumentación no necesariamente recurrente en las agrupaciones rockeras (aquí la guitarra, el bajo y la batería conviven en completa armonía con el violín, el cello y el piano), esta placa compuesta por 5 canciones nos sugiere que el máximo ganador de la escena local durante el 2025 no fue banda alguna sino el puro y duro postrock. ¡Gaaa! Por Julio Hermoza

    Ficticio
    Ficticio

    Una noche de noviembre, sin planearlo, escuché por primera vez a Ficticio en Vichama Conciertos. Me quedé gratamente sorprendido por dos motivos: 1) El sonido maldito, sincero y furioso del rock de los noventas ha reencarnado en un joven músico limeño (Fabián Maslucan, autor de Ficticio, su primer EP) que junto a su banda sitúan a Elliot Smith como una de sus principales influencias, 2) Un pequeño mar de personas, en sus tempranos veintes o quizá menos, saltaban y coreaban canciones de rock que pensaba imposible de hallar en un panorama musical tan híbrido como el nuestro (como lo muestra este listado. A lo lejos, percibí un espíritu incandescente que serpenteaba en la oscuridad del salón, buscando expandir su flama interna entre los más jóvenes. No soy viejo pero me sentí viejo. Me pregunté por el paso del tiempo, la gigantesca brecha entre la adolescencia y la adultez, las heridas que provocamos en ese tránsito salvaje, las vidas que marcamos cuando sentimos que podemos lograrlo todo. ¿Y si el costo de seguir viviendo es soportar que tus sueños se desvanezcan? ¿Qué hace uno con el corazón hecho trizas? ¿Cómo repararnos sin engañarnos? Los ojos obnubilados solo pueden encontrar clarividencia en la música. Y la música de Ficticio es un desgarrado grito de desamor que se predica en la juventud, justo antes de encadenarnos al sistema. Por César Zevallos

    Fe Baca
    Gestos Remotos

    Lo que parece ser un inicio susurrante, una mirada quieta y silenciosa, trae palabras firmes que son una afirmación de la negación frente a un otro invasivo: “Aunque te haya hablado, perdí todo el interés. Nada quisiera de ti, ¿quién te dijo que podías verme así?”. La voz de Fe Baca nos recuerda la importancia de decir no y la melancolía que viene tras ese no: “Quisiera poder regresar a casa. Leer tanto hasta olvidar tu nombre”. Y la confusión al cuestionar nuestra decisión: “Me siento atrapado, muy dentro de ti. Ojalá pare mi cabeza del infierno”. Fe nos lleva por texturas sonoras envolventes y líricas que interpelan nuestras contradicciones. Al final del día, nos calma al recordarnos que muchos ojos te protegen. Gestos Remotos es una producción sensata, profunda y quirúrgica para navegar en nuestras dudas. Por Diana Salazar

    Brageiki
    Pawanayki

    Pawanayki usa el lenguaje del charango para transportarnos a paisajes atmosféricos y vaporosos, que dan cuenta de una sensibilidad interpelada por el tránsito, por el recorrido emprendido a partir de la migración de las aves. El título de este álbum podría traducirse como “tu vuelo” o “tu tiempo de volar” o “tu llamado a alzar vuelo”… Lo que se oye es un conjunto teñido de añoranza, alegría, fuerza y resistencia, con un virtuosismo que aúna el respeto por la tradición del instrumento y la inserción de técnicas de producción electrónicas modernas para darle nuevas texturas y colores. Un recorrido a partir de un Ande personal y vívido del músico ayacuchano Braigan Vega (Brageiki). Por Erick Garay

    Alejandra Cárdenas (Ale Hop)
    A Body Like Home

    Un cuerpo roto se ha presentado en mi memoria. Se ha quebrado en pedazos. ¿Puede el cuerpo roto haber sido un espejo? Son piezas delicadas las que debo barrer. Aquí dentro, este espíritu navegante me resulta familiar. Ale Hop tiene una verdad personal que me permite ingresar en su registro de existencia humana, cuya percepción no reprime sentirse también destructiva y triste… Este mundo está marcado por la guerra; mientras que, en alguna parte, entre paredes de miseria humana, se esconde el arte del sonido hambriento. Alguien, de rato en rato, aparece para recordarme que sigo aquí adentro: una voz racional de confianza. Ya me encuentro en lo más profundo del sendero atravesado por el miedo –¿miedo a morir, o a existir?–. A estas alturas ya no desespero, porque reconocí que la construcción es la creación, y la generosidad de la electrónica hace que el “cuerpo roto, fragmentado en mi memoria” sea un eterno experimento del alma. Por Dafne Castañeda

    JordyLongSocks
    El Chaski

    No importa lo que digan los dinosaurios, la vanguardia está aquí, en la selva de cemento. Porque si algo permanece en medio de esa vertiginosa estética del caos en El Chaski de JordyLongSocks, es su espíritu callejero. Música que emerge de los conos y cerros de Lima (y los reinventa con humor y rebeldía), que nace de los escombros y las grietas de esta civilización que se acerca al colapso. Tener los huevos de forjar una mixtura de sonidos, ritmos peruanos, sabores picantes, cultura chicha (¡samplean “Serrana Mía” del patrón Centeno!); crear la forma de esa fusión —de ese diálogo inadvertido e impredecible— no es algo que se vea con frecuencia. Rebosa creatividad. Este disco es iconoclasta y pendejón. Posee suficientes argumentos para pararle oído de aquí a 10, 30 o 70 años más. No lo subestimen. Por ratos se percibe nostalgia, pena, derrota. Lleva a pensar que uno desempeña el doble rol de ser víctima y victimario. No. Creo que El Chaski se intenta alejar de eso, aunque se vea atraído por la decadencia y las contradacciones. Exuda vitalidad, ganas de vivir y sobrevivir a la ferocidad. Deberían escucharlo más personas. Deberíamos indagar en sus metarrelatos. Respeto total a JordyLongSocks y sus Terrokal Boyz. Por César Zevallos

    Viktor Torvik
    ¡Sensacional!

    Pocas veces sucede que el título del álbum cambie inmediatamente el mood en el que estoy. Sí, me siento sensacional al escucharlo y caminar por esta Lima cada vez más reventada. Samples bien colocados, una alquimia sonora de matices de jazz, ritmos latinos, percusión, locuciones radiales. Lúdico y agradable, soundtrack perfecto que eleva la serotonina. Sin exuberancias técnicas, pero sí un collage muy bien diseñado, donde la intención anímica es clara; relajar y disfrutar. Me transporta a una película animada que solo existe en mi cerebro, creada simultáneamente por estas canciones. Viktor Torvik logra con sus sonidos que el imaginario del oyente pueda disociarse por un momento y sumergirse en un placentero refugio personal. Por Ricardo Barreto aka Lofless

    Solo Lúcuma 
    Jardín de Domingo

    Disco debut del grupo trujillano Solo Lúcuma, Jardín de Domingo es un conjunto agridulce, inocente, sensual y melancólico encauzado por el indie folk, el rock alternativo salpicado de algunos registros locales. Destaca por un sonido envolvente y arrullador, aunque por momentos misterioso, y por unas letras sensitivas y sugerentes, como de un niño conociendo y experimentando por primera vez el mundo (el álbum sigue, justamente, de acuerdo a lo compartido por la banda, el viaje de una flor llamada Dániel que se convierte en humano, con todo lo que ello le trae consigo). “Cuando la noche me abrace, todos dormirán. Cuando los árboles caigan, ellos llegarán”… “Se empolva el sueño, no hay rocío hoy”… Sin embargo, “solo el sol llega una y otra vez”. A estar atento a sus futuros lanzamientos. Por Erick Garay

    uza.zetangas
    uza.zetangas

    A Zetangas lo bancamos a morir, ayer, hoy y siempre. Para nosotros debe ser declarado héroe nacional y Embajador Honorario de la Cultura Peruana en todos los barrios, ciudades, regiones y países de este planeta. Claro, solo un Perú utópico podría reconocer la trayectoria y el legado de este artista radicado en Suecia que este año, junto a Miguel Uza, ha publicado uza.zetangas, su más reciente desvarío musical. Se trata de una aventura sonora plenamente lúcida y con altas dosis de imaginación, fruto de un trabajo como dupla que iniciaron a inicios de los 2000 en Lima, Perú: uza.zetangas explora los terrenos más alucinados del sonido, por momentos parece música para extraterrestres con depresión o, en el mejor de los casos, música para acompañar la ingesta de hongos psicodélicos. Aunque ellos mismos definen su disco como “el sonido de la vida cotidiana” –asumiendo que probablemente no hay nada de anormal–, lo cierto es que hay mucho de artificio y dislocación cerebral. La música como rito. El sonido como Dios. Zetangas 2026. Por César Zevallos

  • Y el shoegaze dónde está

    Y el shoegaze dónde está

    Escribe John Estrada aka Solobones
    Diseño por César Zevallos

    Sueño Púrpura es la última apuesta del sello Buh Records. La banda limeña que ha generado más expectativa en el último año, liderando una pequeña movida, pero consistente, donde se agrupan todas las bandas que hayan pasado por el festival “Ruido y magia” que organiza con inusitada frecuencia la banda Solenoide. Agrupaciones como San Germán, Umi Murasaki, Hömi Hömi y un pequeño etcétera, oprimen con una inquietante semejanza los delays y se dejan llevar por un solipsismo preocupante, sin mayor cuota de empacho por abrazar el copiar pegar.

    Pero si alguna banda destaca con distancia entre ellas, es justamente Sueño Púrpura. Una escisión de Parahelio (Ontaneda y Ortega en las guitarras), que suma las percusiones del –y hay que decirlo– omnipresente de la movida limeña: Juan Camba (Búho Ermitaño, Parahelio, Carótida, etc.). Sueño púrpura es el intento de Rodolfo Ontaneda por generar estructuras más pop en su imaginario musical. Aquí encontraremos voces, sea en spoken word, o en clave poética, bajo los vocales de Jandy Torres (a quien le hubiera ayudado arroparse en la mística shoegaze), envueltos en un combo percusivo potente y muchas, pero muchas regrabaciones de guitarras. Se perciben las reminiscencias de un Bark Psychosis en coca (la notable “Granate”), las mescolanzas post rockeras de Explosions in the Sky bailando con Deftones (“Luz Inerte”), el esfuerzo Smashing Pumpkiano del potente sencillo (“La Niebla”) y los ecos Lucybellescos que se preñan con Sonic Youth (la imponente “Mora”).

    La fiel y sorprendente fanaticada de Sueño Púrpura no se llevará sorpresas con el setlist. Son los mismos temas que se han tocado siempre con una que otra variación de orden y duración en los múltiples conciertos locales que la banda nos regala. Y está claro que el oficio de la ruta, es el que la banda quiso capturar, y recalcamos el quiso; pues si hay un dolor para quienes esperábamos comiendo ansias esta placa, este radica en el sonido del disco.

    Queda claro que hay una intención de capturar la esencia de la banda en vivo, que quien los haya disfrutado, sabrá entender que supura ensoñación y herbívora fantasía, pero dicha intención en este registro, no se llega siquiera a rozar. La experiencia sonora es contenida, comprimida si no se escucha con audífonos (aunque quizá esto ya sea un ritual en vías de extinción) y atolondrada en aquellos aspectos que se desean resaltar. Sr. Carranza, sabemos que hay limitaciones económicas y de tiempo, pero ha habido mejores resultados con menores presupuestos.  

    Y si bien el disco es potente, y seguramente alcance presencia primordial en las listas de fin de año, hay algunos aspectos tramposos en su puesta: 1. Aquí no hay shoegaze, hay post rock puro y duro. 2. Las suites son el fuerte de la banda, y debería asumirlo como tal, pues los intentos debajo de los 5 minutos, son lamentablemente los más flojos del álbum. 3. La portada es, por lo menos, cuestionable.

    Sueño Púrpura recuerda lo ocurrido con el primer disco de los Smiths, un álbum muy esperado, que convenció pujando a largo plazo, pero que nos dejó con la sensación de que no reflejaba a la banda de verdad. Creo firmemente, en el sueño, mientras tanto, que continúe la pesadilla de la realidad.

    Nota:
    *Este solipsismo es un cuestionamiento personal permanente y digno de ensayo, pero da la sensación de que la escena limeña está imbuida en una experiencia individual, conscientemente subjetiva, que no busca conectar y que cada vez se aísla más en esa búsqueda; probablemente absorbiendo las influencias anglosajonas más dislocadas que la red permite disfrutar. Y esto, es peligroso. Una experiencia solipsista colectiva (sí, somos conscientes del oxímoron), sólo nos llevará a la pérdida de movidas, al goce individual por encima de la conexión, y a la instauración plena del neoliberalismo musical. Nótese que las experiencias colectivas más significativas y no institucionales en el Perú, han sido las del movimiento subte, de la movida rock de inicios del nuevo milenio, de la movida chicha en los ochentas, y paramos de contar.

  • Radioamor: música y pintura

    Radioamor: música y pintura

    ¿Qué ocurre tanto en el enamoramiento como en la contemplación del paisaje? En los paisajes costeros de la reciente exhibición [Solo] de Amor y Mar del pintor peruano Ignacio Noguerol, reconocemos en esos dos momentos el mismo tránsito sensible, uno donde el sujeto experimenta el deseo de desdibujar los límites del yo y confundirse con aquello que tiene delante, ya sea frente al cuerpo amado o a una presencia natural. 

    A partir de esta intuición, Espacio Sonido —en colaboración con la Escuela de Arte de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (UNMSM) y el Centro de Estudiantes de Arte (CEA) de dicha casa de estudios— organiza Radioamor, su primera sesión de escucha (junto a un concierto) dedicada a la apreciación pictórica, concebida para acercar el arte al público universitario y generar un espacio de intercambio interdisciplinario. 

    La música de la sesión de escucha acompañará ese devenir planteado al inicio, primero desde la voz que se dirige a otro ser humano hasta transformarse en una experiencia cercana a la contemplación —del mar, del cielo, del horizonte—, en ese desplazamiento ya no importa tanto a quién se ama o a quién mira, sino el modo en que la identidad se diluye, pierde contorno y permanece por un instante en una forma de presencia sin límites precisos.

    Como parte de ese clima sensorial, la experiencia propone sentarse frente a la pintura Paisaje total, de Ignacio Noguerol, y dejar que el sonido active nuevas capas de interpretación mientras la mirada se posa en la obra, invitando al público a expresarse desde la escritura, el dibujo o la danza. Se realizará en el local del CEA (tercer piso de la Facultad de Letras y Ciencias Humanas de la UNMSM), este sábado 13 de diciembre, a partir de las 6 p. m. Ingreso libre.

    PLAYLIST

    Oh qué será – Willie Colón
    All is full of love – Bjork
    Una secta basada en ti – Dani Shivers
    Raíz – Gustavo Cerati
    Corazón de poeta – Jeanette
    Nudo de cielo y delfín – Silvania
    Detrás de ti – Gustavo Pena
    Trade winds, white heat – Tim Hecker

    CRÉDITOS

    Concepto y curaduría musical: Cecilia Carrión y Víctor Pérez
    Montaje escénico: Cecilia Carrión, Víctor Pérez, Fátima Flores y Luis Sovero
    Organización: Cecilia Carrión, Víctor Pérez, César Zevallos y Robert Villena
    Artistas en vivo: Gabriel CT, Dafne Castañeda, Ignacio Noguerol y Fútbol en la escuela
    Sonido: Fernando Pecho
    Agradecimientos por los equipos de sonido a Ignacio Noguerol y al CEA y la Escuela de Arte por el espacio

  • Extrañamientos IV: teatro sonoro en la UNMSM

    Extrañamientos IV: teatro sonoro en la UNMSM

    Sólo cuando abandonamos lo que antes funcionó surge la sorpresa. Por ello, nos vemos obligados a cuestionar el enfoque habitual que ha guiado nuestras sesiones de escucha: el sonido puede dejar de ser el centro de todo, y está bien; cederemos ese protagonismo a la imagen como eje principal de la percepción.

    Bajo esa idea, este jueves 4 de diciembre “Extrañamientos” vuelve con su cuarta edición en el auditorio Ella Dunbar Temple de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, con una propuesta experimental de teatro sonoro donde el cine y el videoarte activarán dos actos musicales anónimos. 

    Jᴜʟɪᴏ 2024, Exᴛʀᴀɴ̃ᴀᴍɪᴇɴᴛᴏs II ᴇɴ ʟᴀ Fᴀᴄᴜʟᴛᴀᴅ ᴅᴇ Lᴇᴛʀᴀs, UNMSM

    No se anunciará a los intérpretes —al menos por ahora—, una elección que busca desplazar el foco del “quién toca” hacia el ente sonido/imagen y liberar al público de las expectativas habituales sobre la autoría. 

    El teatro sonoro que imaginamos, se influencia de dos referencias: el teatro mágico de la novela El lobo estepario de Herman Hesse y el teatro de la crueldad de Antoin Artaud; ambos marcos conceptuales buscan abrir un espacio de percepción ampliada, donde la locura, la ilusión y la visceralidad guíen la improvisación sonora, la atmósfera visual y la puesta en escena.

    “Extrañamientos” IV se llevará a cabo en los interludios de la II Muestra de Cortometrajes de Estudiantes de Comunicación Social 2025, organizado por la Facultad de Letras y Ciencias Humanas de la UNMSM. Pueden ingresar libremente a partir de las 5 p. m. (sugerimos que ingresen por las puertas 1 o 7 de la universidad).

  • Cocinar los papeles

    Cocinar los papeles

    Crónica por Dafne Castañeda y César Zevallos

    Nos sentamos dentro del Campo de Marte junto a los árboles, acompañados del delicado canto de las aves. Es el lugar que elegimos para revisar, con una mezcla extraña de curiosidad y pudor, las hojas que nos compartieron en la sesión “Todo x decir” que hicimos en San Marcos. Está anocheciendo y eso favorece que no veamos con claridad. Por lo tanto, solo nos acercamos un poco a la intimidad de cada persona que escribió, dibujó y dejó rastros de su alma en estas hojas, repletas de palabras enredadas, trazos poéticos, figuras humanas, figuras abstractas y garabatos, cuya creación seguramente han olvidado. No sabemos exactamente qué buscamos dentro de ellas, pero las examinamos porque es probable que haya algo que merezca ser dicho.

    Todo x decir en el aula 5A (Facultad de Letras, UNMSM). (Foto: Robert Villena)

    —Hay que escoger una al azar.

    —¿Vas a leer una?

    —La estoy leyendo en mi cabeza. Siento que si leo, es como… no pedir permiso.

    —Pero, ¿no te da esa misma sensación cuando lo estás leyendo? Porque ellos solo arrojaron sus hojas y hablaron un poco. No sé… jaja.

    —Jaja.

    —Es entrar en mucha confidencia.

    —Sí, sí…

    —Por eso había un pata que le costaba… que renegaba del hecho de expresar y compartirlo. ¿Recuerdas?

    —No sé si es un pensamiento tóxico, pero el querer hacer algo, y que haya algo en tu cabeza y tu cuerpo que no te lo permita, te hace sabotearlo.

    —Sí, claro.

    —Creo que es este, mira. Hay dibujos, son bien infantiles.

    —He guardado estos escritos desde la noche de la sesión y los he ido repasando de a poco, tratando de entender las letras; como lo han escrito a mano no se puede distinguir muy bien. 

    —Yo creo que aquí está su cerebro, su mente.

    —Es una capa tras otra.

    —Sí…Jaja, hay una vaca. Es un niño, o un vaquero, y una vaca.

    —A ver… Sí, está encima de una vaca.

    —Una vaca que no tiene piernas.

    —Sí tiene, esta de acá y esta otra, acá tiene su cola, acá sus ubres. 

    —Hay test psicológicos en el que te mandan a dibujar. El que uno escriba, tiene que ver con algo que estás creando en el momento en que lo piensas, es muy… Hasta me resulta incómodo leerlo, siento que quiero respetar a cada ser humano que está aquí, en cada papel. Eso me hace ver cuán únicos y auténticos son todas las personas.

    —A mí me pasa que no puedo tratar de descifrar todo, como sí lo haría con un libro o una música. 

    —Claro, ¿por qué tendríamos que racionalizar eso?

    —Eso no me pasa con la música, con el arte. Con la música y el arte trato de adentrarme (creo que tú también) con todo, abrazarlo y enmarañarme con eso, como si fuese una especie de significado compartido. Pero con este tipo de creaciones, sí lo siento más delicado…

    —Justo reflexionaba con La Lá acerca de que, si bien se hacen canciones, no es que se puedan tocar o percibir, no están dentro de un mundo material a menos que tengas un reproductor, algo que haga que funcione, o que el mismo artista esté ejecutando. ¿Cómo traes el sonido al mundo material? Esto es creación, definitivamente, está aquí. Son diferentes formas, tal vez porque veo las palabras, los dibujos, los garabatos.

    —Aparte que es un solo intento, no es algo que se haya depurado. 

    —Claro, claro.

    —Pero, también hay un ejemplo de depuración en el mismo acto: el texto de Diana. Ella escribió tres veces la misma historia. Las rescribió, hay tres versiones. Nunca tachó nada, dejó a sus textos vivir tal cual. 

    —Es verdad.

    —Si se equivocaba en algo, lo hacía nuevamente… No he querido, como te digo, leerlo mucho, no he podido acercarme tanto.

    —Tal vez también porque hemos visto a esas personas.

    —Y por lo que dijo el patita, ¿te acuerdas que estaba hablando efusivamente y repartiendo sus hojas? 

    —El primero.

    —El primero que habló. Lo noté un poco molesto también.

    —¿Molesto? Yo no lo sentí molesto. Era alguien distinto, en el sentido de que no tienes por qué agradar, no es tu deber hacerlo, entonces tratas de ser lo más sincero posible. Puede que eso se confunda con apatía. No sé. A mí me parecía como un niño que estaba siendo él mismo. Respeto siempre eso. Digamos que no me he sentido en alerta como para decir “está molesto”.

    —Como yo entiendo la molestia, no es algo que debería generar alarma o ciertos muros. O sea, molesto bien, molesto porque no podía..

    —Manifestando.

    —No lograba explicar lo que estaba haciendo.

    —Sí, eso, sí.

    —No le gustaba estar en esa situación, pero se confrontó a sí mismo.

    —Eso es una capa, es una capa que tú has visto. Ya… creo que voy entendiendo.

    —¿Qué tal si lees lo que él ha escrito? Hay algunas cosas que sí son entendibles.

    —No, léelo tú, jaja.

    —Es que no se puede entender muy bien. Por ejemplo, yo no había visto el dibujo de la vaca, yo vi más bien las letras, lo que decía. 

    —A mí me llaman los dibujos porque no es un lenguaje estructurado como una palabra. Creo que una palabra dice mucho de una persona. Los garabatos y los dibujos me atraen, porque es la real libertad de las personas.

    —Claro. Podríamos hacer una sesión de música y pintura. Ni siquiera escribir, solo pintar, dibujar.

    —Colorear.

    —Esa vaina me parecería aun más libre.

    —Sí, sería chévere, sería bravazo. 

    —Mira este. “Desde el futuro”. “Futurabilidad”. “Des-ira-bi-li-dad”. ¿Pérdida de la capacidad de sentir ira? Desirabilidad. ¿Qué será? Suena bien.

    —Una hoja rayada te invita a, cuando estás haciendo las palabras, no salirte de una línea. Te encasilla. Acá, por ejemplo, hay un camino y acá hay otro; las letras rojas están escritas así, y esto está escrito así. Me pongo a ver las formas en que han tomado el papel, en que se lo han comido.

    —¿Como transmisor?

    —Sí, o cómo han cocinado los papeles. Por lo menos, el primer chico los recontracocinó… Yo creo que los pensamientos funcionan así. Y no podrías decir que uno es más bonito que otro, técnicamente, o sea, todo es tan bello… Como este parque, por ejemplo; no puedes decir que algo es feo de este parque, todo es bonito.

    —Sí, es bien chévere. También hace tiempo quería venir por aquí.

    —¿No sientes como si la naturaleza te está sosteniendo? Hay una complicidad. Solamente lo que hay, es… (Qué bonito son los árboles, son muy sabios). Lo que te decía, esto es una hoja rayada, es un librero, pero las hojas en blanco tienen esta posibilidad de tomarla desde diferentes lados. Este es el mío, ja. (…) Se convierten en un juguete.

    —Los escritos de este pata me vacilan, lo poco que entiendo. Creo que en ese momento, no lo entendí bien.

    —¿Es el mismo chico? Esto sí lo voy a leer: “Mala idea para esta escritura mediocre. ¿Qué es una escritura mediocre? ¿Por qué me averguenzo? Si igual no quiero que nadie me lea”.

    —Lo escribió pensando en que no lo iba a compartir. 

    —“¿Respeto todo esto? ¿Son huevadas? ¿Huevadas? ¿Huevadas?”. 

    —Es alguien quien se zurra en esto, le llega al huevo. Es su filosofía. Bacán. 

    —Siento que ha vivido la experiencia.

    —Claro, se está vacilando.

    —La experiencia de llevarse, mmm… ¿Qué podría ser una sesión de escucha? De escuchar música, no quiero decir “no convencional”, sino música alternativa…  

    —¿Has escuchado antes el disco que puse?

    —Sí. Tiene bastantes patrones. Es bien cíclico. (…) Luego me puse a pensar y vi en todos cansancio…

    —Hay que escuchar una canción.

    —Vi cansancio, vi que hubo un límite en la sesión de escucha. Si nos ponemos críticos, fue un disco muy largo. Aunque… me pareció perfecto. 

    La conversación se interrumpe aquí para prestar atención a la música: Music has the right to children de Boards of Canada. Repasamos un escrito/dibujo más, de los más intensos de aquella sesión. Lo hizo una estudiante de Enfermería que, según contó, estaba llevando un curso de Neonatología y relacionó sus aprendizajes teóricos con el sonido.

    Pensamos en los fetos. En la posibilidad de la vida. En haber vivido 9 meses sin respirar. En el trauma de nacer e inhalar el aire por primera vez. En el llanto como primera expresión. También pensamos en lo opuesto: en nacer muerto, en morir al nacer. Y nos felicitamos por seguir vivos. 

  • Todo por decir: sesión de música y escritura

    Todo por decir: sesión de música y escritura

    “Esa tendencia carnal de convertir
    todo pensamiento en expresión,
    o mejor, pensar como expresión

    todo pensamiento”
    Fernando Pessoa

    ¿Cómo posibilitar la escritura a través de la música? ¿Cómo generamos una zona de encuentro entre la exploración musical y la escritura como una práctica al alcance de todos? De lograrlo, ¿en qué punto una subsume a la otra?

    Para encontrar respuestas, el medio Espacio Sonido presenta la sesión de escucha “Todo por decir”, un espacio lúdico de música y escritura que nacerá el viernes 26 de septiembre en la Facultad de Letras de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos.  

    La idea de la sesión surgió de Dafne. Y era algo que resultaba completamente natural, ya que la literatura es inherente a nuestro estilo de vida y labor periodística. El reto es hacer entender a las personas que escribir no tiene por qué ser una actividad excluyente ni elitista”, comenta César Zevallos, director de Espacio Sonido. 

    Extrañamientos (vol. II), sesión de escucha en la UNMSM, julio 2024. (Foto: Maricielo Pérez)

    Dinámica

    La curaduría musical, que solo se revelará el día de la sesión, busca crear un clima emocional en el que los participantes se sientan estimulados a escribir. Deberán asistir con un bloc de notas para esbozar palabras o textos de manera libre: historias ficticias, poemas, palabras azarosas, microrrelatos, minicrónicas, divagaciones, episodios biográficos, ideas abstractas, incluso dibujos o garabatos. 

    No pretendemos ser un taller de creación literaria, lo único que buscamos es que las personas escriban lo que sienten, piensan o imaginan a partir de la música.

    Podrán compartir sus escritos leyendo hacia los demás o, si prefieren el anonimato, dejándolos en una bandeja para que los mediadores de la sesión los lean; también se podrán compartir los escritos días después. La idea es generar un círculo de diálogo y publicar los escritos en esta página web. 

    “Todo por decir” es posible gracias a la gestión y aval académico de la Escuela Profesional de Comunicación Social de la UNMSM y la docente Mónica Delgado. A su vez, será el acto final de la Bienal de la Escucha (primera edición en Lima, Perú), organizada por Centro del Sonido, con el fin de visibilizar el ecosistema de las prácticas sonoras limeñas como nuevas formas de intercambio cultural.

    La sesión será el viernes 26 de septiembre, desde las 6 hasta las 8 p.m. (se pide extrema puntualidad). El ingreso es gratuito, previa inscripción en el siguiente formulario:

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    Créditos

    Concepto y organización: César Zevallos, Dafne Castañeda, Víctor Pérez, Erick Garay, Shirley Vivas y Robert Villena
    Mediación y curaduría: César Zevallos y Dafne Castañeda
    Flyer: Víctor Pérez
    Gestión: Escuela Profesional de Comunicación Social UNMSM y Mónica Delgado.
    Difusión: Centro del Sonido y The Listening Biennial


  • El sonido experimental de Habø (es tripiante y viene de una fisura en su alma)

    El sonido experimental de Habø (es tripiante y viene de una fisura en su alma)

    Entrevista por César Zevallos
    Fotos por Jorge Ingaruca

    Las veces que he escuchado HABÓ – A, debut artístico de mi causa Habø allá por 2019, siempre me invade una genuina sensación de sorpresa y júbilo. Parece hablar en códigos cifrados de algún lenguaje arcano, y no creo que sea producto necesariamente de voluntad hermética o aislacionista alguna. Yo creo que él en el fondo quiere hechar raíces en el mundo a través de su locura. Que lo comprendan y también lo confronten. Habø esboza sonidos que, en sus disonancias y ondulaciones psicodélicas, nacen del vómito y llanto de un cuerpo subsumido por el vacío, amordazado por fuerzas externas. Sin nada que pueda hacer para dar unos pasos, reponerse, devolver los golpes que ha recibido. Tan solo escupir, derramar por los suelos el elixir ácido que ha producido su caída en el pavimento agrietado de una civilización abisal. Esquizoide y esclavo, su capacidad de amar está adormecida (por ahora).

    Puede resultar similar la experiencia sensorial con su última producción (del también lejano 2022), [elsilencioeselgrito], en tanto emula el hipnotismo y el carácter ensimismado de la primera. Sin embargo, ya no encuentro rendición, sino enfrentamiento. Naufragar sin dejarse arrastrar por corrientes profundas. Más bien es un paso hacia arriba, hacia la exploración de posibilidades eólicas. El sonido trayendo los vientos frescos del porvenir, resignificándolo. La caída libre de su primera etapa, cambió de rumbo. Creo que este es el Habø más parecido al que he visto tocar en vivo, en sesiones de escucha como Extrañamientos III y las que organiza Audioespacial, el laboratorio sonoro de Habø y Bifurcación. No obstante, noto que aún se ve tentado por volver a caer. 

    ¿Qué se sabe de este siliente personaje de la experimentación electrónica de los últimos años en Perú? ¿Qué puede decir acerca de estas divagaciones? ¿Las ha pensado, las afirma, las niega? ¿Cómo inició en la música? ¿Cómo ha sido su experiencia en los circuitos de contracultura? ¿A qué se dedica, qué es lo que le molesta, qué lo tiene atrapado? He intentado entrevistarlo, pero nunca pude grabar sus respuestas. Este es el tercer intento. Así que esta entrevista, de antemano, es insuficiente a lo que conozco de él.

    Entrevista en una cantina del centro de Lima: