Autor: Espacio Sonido

  • “Todo final es un espejismo de la muerte”: velada de presentación del disco ‘Lienzos’ de Solobones

    “Todo final es un espejismo de la muerte”: velada de presentación del disco ‘Lienzos’ de Solobones

    El tema central de Lienzos —el más reciente álbum publicado por el músico y poeta peruano Solobones— es el final de una historia, mas no la muerte como podría suponerse. La confusión podría originarse porque, hasta cierto punto, el final y la muerte son estados similares. La muerte es el final absoluto que nos encuentra donde sea que nos movamos. La nada. Pero hay otro tipo de final. El final que sí deja escapatoria, transformando el drama o la angustia en cuerpo de existencia, experiencia vital. El que esquiva la muerte.

    Ese tipo de final se encuentra precisamente en el lienzo, que puede albergar infinitas formas y colores hasta cubrir toda su superficie vacía. Transitar de lienzo en lienzo es renacer cuantas veces puedas, comenzar de cero. Nadie seguirá tu rastro. Nadie cuestionará tus nuevos trazos. Aunque por más posibilidades que existan en el curso de una vida, lo que renace «tiene también que morir» (Solobones dixit). La muerte se termina imponiendo. Todo final advierte la muerte. Todo final es un espejismo de la muerte.

    A la luz de esta concepción ontológica, Espacio Sonido organiza la velada de presentación del disco Lienzos de Solobones, quien junto a los músicos Juan Camba (baterista de Búho Ermitaño y Sueño Púrpura), Rodrigo Ñiquen (guitarrista y productor musical) y Pablo Colonia (bajista), interpretarán por primera vez canciones del álbum en formato banda.

    Nacida de una profunda experiencia de quebrantamiento, Lienzos se constituye en una obra de madurez cuya atmósfera onírica, drama poético y guitarras portentosas se han esbozado con extrema delicadeza, transitando entre el art pop, el post rock y la canción de autor. Estos atributos musicales configuran su excepcional calidad dentro de la creación musical independiente contemporánea.

    Solobones y los músicos que lo acompañan tocarán también temas de corte post rock lanzados años atrás en sus discos Dársena (2021) y El fin de la infancia (2019), ofreciendo así una experiencia completa de su discografía.

    En la antesala del acto central del evento, se presentarán números musicales y poéticos que explorarán tópicos afines al espíritu y universo emocional de Solobones, para finalizar con un after party de música electrónica.

    CANTAUTORES

    Sayo Arriarán, vocalista y guitarrista de la banda de rock alternativo Fútbol en la escuela. En su faceta de cantautor, lleva sus composiciones hasta su estado más puro para ofrecer un viaje sonoro crudo y cargado de emociones intensas.

    Luminiscencia, el proyecto musical de Brunella Odar donde la voz y la guitarra sostienen una narrativa emocional honesta y directa. Con una producción minimalista, atmosférica y etérea, su trabajo explora los vínculos y la vulnerabilidad desde una mezcla de lo cotidiano y la fantasía. Tacto, su último lanzamiento, es un EP que explora y cuestiona los límites de la intimidad física y emocional.

    Héctor Espinoza, cantautor limeño y guitarrista autodidacta, con un cancionero propio influenciado por la trova y el rock. Vocalista de la banda shoegaze Solenoide, hoy prepara su primer material como solista, que reúne años de canciones aún inéditas.

    POESÍA

    Laura Rosales, poeta y música. Obtuvo el primer premio del IX Concurso Nacional de Cuento Juvenil César Vallejo (INC/Municipalidad de Trujillo, 2009) y, en 2012, fue incluida en la selección de escritores menores de 25 de la revista Eñe (Madrid, n° 31). Es vocalista, bajista y compositora en Solenoide, proyecto musical de shoegaze, dreampop y lit rock, géneros donde imaginarios literarios son material de combustión para la creación de paisajes sonoros. Ha publicado los poemarios Von (2011), Cantata natural (2013) y El tiempo es un río sin orillas (2022).

    Peter Cueva, ganador del concurso literario Crealit 2019 (categoría cuento) en la Universidad Nacional Federico Villareal. Colaborador en la revista Tinta Naciente de los estudiantes de Literatura de la misma casa de estudios, y del boletín Altura Desprendida (miscelánea cultural para América Latina).

    AFTER PARTY

    Cautivado por referentes del progressive y melodic house como Hernán Cattáneo, John Digweed y Sasha, Jhordan Welsch comenzó a hacer sus propias canciones durante la pandemia, sumergiéndose en la producción musical. Desde entonces, ha realizado lanzamientos en sellos de la escena underground como 3rd Avenue (Bélgica), Moonlight (Argentina), AH Digital (Bélgica), Polyptych Music (Montenegro), Balkan Connection South America (Argentina), entre otros. Con un flujo constante de nueva música, busca ser un exponente destacado del progressive house en el Perú.

    Además, como parte del evento, se proyectará el videoclip en estreno del tema ‘BacasevadeBaca’ — parte de Lienzos— con comentarios a cargo del equipo audiovisual y danzantes que participaron en la producción cinematográfica, así como una charla para intercambiar ideas y apreciaciones con el público.

    “Todo final es un espejismo de la muerte” se llevará a cabo el viernes 10 de julio en Terapia Bar (jr. Carabaya 926, centro de Lima). Las entradas se consiguen por pago digital vía Yape al 907155715. Entrada preventa a 10 soles y el día del evento a 20 soles (enviar comprobante de pago por DM al Instagram de Espacio Sonido).

    Concepto y nota de prensa por César Zevallos / Afiche por Victor Hugo Llerena

  • Notas para una ceremonia de ocultación

    Notas para una ceremonia de ocultación

    Por Victor Hugo Llerena
    Foto por Jorge Ingaruca

    Texto leído durante la presentación del libro “Los 17 discos peruanos más piolas del 2025”

    Me encuentro escribiendo lo que diré durante la presentación del primer libro de Espacio Sonido, apenas unas horas antes de estar (aquí) frente a ustedes. Aún no sé si he llegado tarde, si me oirá mucha gente (si me ignorará mucha gente). O si he procrastinado al punto de no tener más remedio que inventar una excusa para no presentarme.

    No estoy aquí. Como dije, estoy lejos de esta noche, en un parquecito de Pando, algo drogui, aún sin la preocupación de no haber concluido ni editado estas palabras.

    La verdad, no tengo ganas de escribir. Días atrás César me hizo la invitación y acepté porque estimo a Espacio Sonido, y porque de verdad pensé que podía hacer esto. Después de todo, ellxs ya hicieron el trabajo difícil: escribir esas 17 reseñas inclasificables, extraerlas del mundo de las ideas y convertirlas en un artefacto tangible, obstinadamente real. Yo solo tengo que presentarlas.

    Suspiro. Miro al cielo. Me rasco los ojos. Me rasco el webo. Las hormigas han invadido mi cuerpo tendido sobre la hierba, como si estuviera muerto. Qué bien se sentiría ahora no tener que escribir, pienso. Qué bien se sentiría no cumplir esa promesa. Qué bien se siente ser falla, incluso siendo picado por los insectos.

    La sensación es fugaz, de cualquier modo, inestable, como cualquier placer. Y pronto la culpa abre un espacio en el centro puro del lenguaje, subsumiendo cualquier excusa que pretendo construir para desembarazarme de mi obligación.

    El día que César me invitó dijo: “Mano, tú debiste escribir en este libro”. Y yo le dije que era perfecto no haber escrito en él, porque así podía asumir el honorable deber de presentarlo. Ahora queda apenas una hora y no he escrito nada.

    Todo hubiera sido más fácil si hubiera dicho que no desde el primer momento, pienso. Mejor aún: todo sería más fácil si no existiera Espacio Sonido. No. Todo sería más fácil si no existiera yo. Si no existiera el lenguaje, que al fin y al cabo es lo mismo.

    Pero voy a portarme como un adulto, me digo, sabiendo perfectamente que no es cierto, por la amistad, por la presión social. ¡Voy a escribir esa presentación!

    Listo. Hasta ahí llegó mi determinación. La arrugo como un papel garabateado y la arrojo junto conmigo a la papelera de mi cama

    ***

    Nueve de la noche. Tengo un mensaje de César. Pregunta si usaré diapositivas durante mi presentación. Me dan ganas de responderle: “manito, se me hizo tarde, creo que no voy a llegar uu”. Pero ya es imposible. He llevado esto demasiado lejos como para echarme atrás a estas alturas cuando el evento ya está en marcha. Le respondo que sí, que todo está en orden, que estaré allí.

    En realidad, quisiera decirle otra cosa: No voy a presentar el libro.

    Voy a hacer algo mejor que eso: lo voy a ocultar.

    Si cada libro supone una ceremonia de presentación, ¿por qué este, tan inusual y heterodoxo como es, no habría de tener un ritual diferente, una ceremonia de ocultación?

    La idea me parece honesta. Hundir el libro en el mundo de los muertos como un huaco funerario y dejar que el tiempo opere en él y en todos nosotros, hasta que miles de años más tarde los saqueadores de turno abran la tierra y el artefacto les salte en la cara con sus 48 páginas polimórficas como la criatura inquieta y salvaje que es.

    Lo imagino: arqueólogos, etnógrafos e historiadores del arte, preguntándose quién es el hombrecito de la portada. ¿Las dimensiones del libro tienen alguna relación con él? ¿Por qué alguien haría un ranking de 17 discos y no uno de 20? ¿Acaso hay un enigma cuidadosamente cifrado allí?

    Sí, que descubran quién fue Mauricio Ruiz alias Truko, qué sucedió un 15 de octubre de 2025, y por qué era tan fácil matar a un artista de la palabra y con cuánta indiferencia en este país.

    Que se enteren también qué es un Perú, qué es un Callao, qué es Boterin. Y solo entonces quién fue Yerzy. Que descifren si pueden el significado de malianteo, barreteo, puntero. Que se rompan los sesos intentando entender qué chucha es un GAAA.

    Pero quisiera ir más allá. No solo ocultar el libro: ocultar también mis palabras de ocultación en ese lugar inconmensurable donde se sumergen todas las cosas que no ocurren nunca o dejaron ya de ocurrir, un mundo de muertos, un uku pacha: no como erradamente lo imaginaron los españoles (mundo de abajo), sino como lo que es: adentro. Uku es adentro.

    Ocultemos el libro entonces en ese lugar. Ocultemos también estas palabras de ocultación, adentro. Y hagamos de cuenta que no dije nada.

    Nota:
    Uku es la palabra con la que los habitantes del antiguo Perú se referían al cuerpo y a la interioridad. En ese sentido, Uku pacha puede entenderse no solo como el mundo de los muertos, sino como un mundo interior, lo que sugiere que los muertos habitan dentro de uno mismo y que la frontera entre la vida y la muerte es menos nítida de lo que solemos imaginar.

  • Todo x decir (vol. 2)

    Todo x decir (vol. 2)

    Por César Zevallos

    Si la escritura posee, como sugiere Gilles Deleuze, una pintura y una música propias, es decir, visiones y audiciones de una historia producidas por la capacidad inventiva de la palabra, ¿por qué se cree que el acto de escribir se encuentra subordinado al acto de crear música? Esto se evidencia específicamente en cómo hoy se escribe sobre música: al organizarse para esta, la escritura suele priorizar su rol informativo y el análisis formal por encima de la explicación de una problemática o la creación de un relato o fábula, cediendo así su relevancia y ocupando inmediatamente una posición inferior. Lo que se provoca es la imposición de una valoración basada únicamente en su funcionalidad al querer representar, traducir o dilucidar la música con palabras. No hay una valoración de la escritura por sí misma, síntoma de su creciente desprestigio en un mundo dominado por la imagen que la arrincona cada vez más. ¿Fue siempre así?

    Para empezar, el lenguaje y la música comparten un vínculo muy estrecho en la evolución del ser humano. Jean Jacques Rousseau y Charles Darwin han coincidido en que, antes de verbalizar sus pensamientos o expresar sus pasiones mediante el lenguaje, nuestros antepasados utilizaron el ritmo y una vocalización similar a la música. Hay quienes creen en la existencia de una especie de sistema de comunicación anterior a la música y al habla en base a sonidos compartidos por humanos y animales. En nuestro caso, logramos desarrollar estructuras lingüísticas y musicales sujetas a sus propias sintaxis, las cuales son procesadas e interpretadas por los mismos mecanismos cerebrales según investigaciones en neurociencia. Lenguaje y música son muy semejantes a nivel estructural, parecen haber sido lo mismo en tiempos ancestrales. 

    Al día de hoy, música y escritura (producto del lenguaje) se desenvuelven de acuerdo a sus propias reglas y lógicas, sin necesitar la una de la otra para manifestarse en la realidad. Puede entonces que resulte imposible representar en palabras lo que la música expresa con sonidos en su lenguaje abstracto. En efecto, son códigos diferentes. Puede incluso que, como pensaba Stravinski, sea una ilusión creer que la música exprese algo. En ese sentido, la música no solo sería intraducible, sino incomprensible; no se podría escribir sobre ella y encontrar significados ajenos a su propia estructura formal sería un sinsentido. Sin embargo, consideramos que esta postura es deshumanizante y un tanto elitista, ya que exige conocer el lenguaje musical para poder escribir y expresar ideas sobre ella. Los significados de la música, como cree Julio Mendivil, son auténticos, válidos y tremendamente diversos en los pueblos del mundo y en cada persona que habita una cultura musical específica.

    Primera publicación escrita: Los 17 discos peruanos más piolas del 2025

    Precisamente, cuando la escritura interviene en la música (no cuando se escribe música, sino sobre música), lo suele hacer para entender los significados que se establecen en la relación con el ser humano y la sociedad, así como el contenido emocional de los mismos, más allá de si procuren el bien o el mal. A esto se dedica la etnomusicología y las ciencias sociales afines. Y es lo que en buena cuenta caracteriza al periodismo musical de Espacio Sonido en su propósito por proponer una alternativa al periodismo informativo tradicional en el ecosistema mediático local. Inspirados en lo que vivió Simon Reynolds en la prensa musical británica de su tiempo, nuestra intención es hacer de la escritura un aventurado experimento, embriagarnos de palabras, especular usando como excusa una reseña, una crónica o un ensayo sobre música. La escritura por sí misma, concebida desde el delirio, desborda cualquier materia vivible o vivida. Para superar esa relación de subordinación, nos arriesgamos en fundir escritura y música en un coito primigenio que procree una nueva entidad sensorial. Es este un asunto de decisiva importancia para la creatividad artística, el periodismo, la literatura, y por supuesto, la música misma. 

    Nuestro primer intento es nuestra primera publicación escrita: Los 17 discos peruanos más piolas del 2025, un compilado de reseñas escritas por Dafne Castañeda, Erick Garay, Julio Hermoza, Diana Salazar, César Zevallos, Jonathan Estrada (Solobones) y Ricardo Barreto (Lofless), guiados todos bajo una misma trayectoria de ideas: la música como motor, la escritura y el periodismo como caminos, la literatura como destino. Lo presentaremos oficialmente en el evento cultural “Todo x decir” (segunda edición), una propuesta híbrida con recital poético, concierto de bandas y cantautores, ejercicios de escritura con música instrumental (como en la primera edición) y una mesa crítica para comentar el libro. Se realizará en Terapia Bar (jr. Carabaya 926) el viernes 05 de junio a las 8 p. m. Dirigido a periodistas, artistas, escritores, poetas, músicos y toda aquella persona que busque el coito entre música y escritura. Es, además, un evento profondos para la celebración del cuarto aniversario de Espacio Sonido con un megaconcierto de alcances inimaginables. 

    Line up

    Cantautores: Dafne Castañeda, Sayo Arriarán (Fútbol en la escuela) y Solobones
    Bandas: High Wantan y Misterio García
    Solista instrumental: Juan Camba y Les replicants
    Recital poético: Daniboi, Diana Salazar y César Zevallos

    Colaboración

    Entrada: S/ 10
    Libro: S/ 30 (stock: 10 unidades)
    Entrada + libro: S/ 30 (al adquirir esta oferta, obtienen 50 % de descuento en el ingreso al próximo evento de Espacio Sonido)

    Organización

    Concepto y flyer: César Zevallos
    Organización: Shirley Vivas