Categoría: Ensayo

  • Música para cerranos

    Música para cerranos

    Última actualización el 03 de septiembre (12:11 hrs)

    Existen lugares destinados para la música. Se piensan y se construyen con un diseño arquitectónico: arenas, salas de conciertos, teatros, auditorios, anfiteatros, incluso peñas o bares. La experiencia está previamente optimizada, planificada, condicionada. Los espectadores deben ocupar un lugar fijo y adoptar un comportamiento que puede transitar de lo ceremonial al goce. Se busca principalmente la comodidad del público. En varios casos, el consumo de alimentos y bebidas es una prioridad. 

    Otros lugares se adaptan para la música: centros culturales, museos, galerías de arte, clubes sociales, suelen albergar conciertos o recitales, aunque ello no sea exclusivamente su función; la experiencia puede resultar confortable, pero sigue siendo controlada. También están los lugares que se pueden improvisar para la música, como una plaza, una alameda, una calle peatonalizada, un parque, una vía o cualquier espacio público que se logre apropiar, siempre y cuando existan mínimas condiciones de infraestructura y seguridad. En ambos casos, la comodidad no es indispensable, lo que más importa es el sentido de pertenencia. 

    Luego hay una larga lista de espacios negados para la música, ya sea por la falta de un diseño arquitectónico, infraestructura o seguridad, o por la estigmatización como espacios incómodos u hostiles para la comunidad (como la entrada a un túnel oscuro, un humedal en Ventanilla o la punta de un cerro en Comas), vaciando así su significado y su potencial para la música y, en consecuencia, para la (re)producción de identidades y la restauración del tejido social. ¿Cuáles son esos espacios? ¿Tienen alguna importancia? ¿Merecen nombrarse y ser redescubiertos, resignificados, reapropiados? 

    Desde sus inicios, Espacio Sonido ha hecho más que periodismo. Su propósito fue siempre ser un puente hacia lo real, invitar a las personas a experimentar la música en espacios que no están habituados para ella, insospechados para la mayoría. Imaginar lo imposible como posible. Un primer intento fue la incursión a Pamplona Alta, realizada en marzo pasado. Esta vez, vamos por el segundo. 

    El próximo sábado 12 de septiembre, Espacio Sonido llevará a cabo una excursión y sesión de escucha en el cerro San Cristóbal, entidad espiritual y centro de adoración de las poblaciones prehispánicas del valle del Rímac; en la actualidad es uno de los principales destinos de peregrinación católica tras la invasión española. Con el paso del tiempo, el cerro San Cristóbal ―cuya denominación ancestral es Apu Usharu― se ha convertido en uno de los símbolos culturales, religiosos y turísticos más importantes de Lima, así como uno de los miradores que ofrece una de las vistas panorámicas más completas de la ciudad.

    A esta aventura la hemos llamado “Música para cerranos”, un nombre pensado para reivindicar la identidad urbana popular de quienes habitan en los cerros de la capital, proponiendo el nuevo término (“cerrano”) como una variante lúdica al léxico original (“serrano”), con el fin de superar la carga despectiva impuesta por las élites sociales, económicas y políticas hacia los migrantes de la Sierra, sus descendientes y también a los vecinos que crecieron en los conos de Lima.

    ITINERARIO

    El punto de encuentro será a las 2 p. m. en la estación Caja de Agua de la Línea 1 del Metro de Lima, en San Juan de Lurigancho. Desde allí se dará la bienvenida, una breve presentación colectiva y se iniciará la caminata a pie, por una ruta segura que se ha evaluado previamente, hacia la cima del cerro.

    Al llegar, nos reuniremos y se dará inicio a la sesión de escucha. Para ello, se usará un parlante para que los participantes aprecien un compilado de canciones representativas de la identidad peruana, intercambiando ideas y dialogando a través de la música. Además, estarán presentes artistas locales, quienes tienen preparado números artísticos para la ocasión; sus identidades serán reveladas un día antes.

    Asistentes concentrados en el festival Bamba Jazz en Terapia Bar, realizado por Espacio Sonido el 30 de abril del 2026 (Foto: Jorge Ingaruca)

    Al finalizar la sesión de escucha y la intervención sonora de los artistas, así como la ronda de diálogos alrededor de la experiencia, se descenderá por la misma ruta hacia el punto de encuentro inicial, terminando la excursión.

    Esta nueva propuesta cultural será conducida por Cesar Zevallos, vecino de San Juan de Lurigancho y director de Espacio Sonido, quien ha producido y mediado diversas sesiones de escucha en entornos académicos, espacios culturales y lugares públicos.

    ¿QUIÉNES PARTICIPAN Y CÓMO? PASOS Y RECOMENDACIONES

    Esta aventura está dirigida principalmente a personas cuyos intereses giran en torno al arte, la cultura y la ciudad, la forma en cómo generar comunidad o reapropiarse de los espacios públicos. Pueden ser vecinos, profesionales, estudiantes universitarios, cineastas, fotógrafos, músicos, escritores, dibujantes, periodistas, sociólogos, antropólogos, comunicadores, gestores culturales, arqueólogos, historiadores, docentes, entre otros.

    Las personas que deseen participar, deben completar el siguiente formulario y esperar una confirmación por correo y la invitación al grupo de WhatsApp donde se comunicarán mayores detalles. La colaboración es de 15 soles por persona, un monto que contribuirá a la sostenibilidad financiera del trabajo periodístico independiente y producción cultural de Espacio Sonido. Los pagos se realizan vía pago digital al Yape 907 155 715. 

    Cierre de inscripciones: viernes 04 de septiembre. Debido a la acogida a esta actividad, después de esta fecha se cerrará el formulario de inscripciones.

    Concepto, flyer y foto de portada: Cesar Zevallos

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  • “Algo va’ pasar, algo va’ cambiar; a veces no hacer nada lleva a algo”: noche ritual por el IV aniversario de Espacio Sonido

    “Algo va’ pasar, algo va’ cambiar; a veces no hacer nada lleva a algo”: noche ritual por el IV aniversario de Espacio Sonido

    Decía el artista Juan Javier Salazar que el problema del Perú es que las decisiones importantes se toman desde una ciudad donde el agua no circula. En otros lugares el cielo asume una posición: llueve, escampa, se inunda, se seca…. El agua baja, sube, y cuando se retira, deja en claro que un ciclo ha terminado y es el principio de una nueva era.

    En Lima no. Aquí el cielo se queda pensando. Ahora incluso no sabe si ser frío o calor. Si es invierno o verano.

    Ese estado de suspenso ha dejado de pertenecer solo al clima y se ha vuelto una condición política y psicológica de sus habitantes, una forma de organizar la vida: hablar, gobernar, incluso querer, a medias. Ni sí ni no, ni frío ni caliente. Incapaces de desatorar ese atolladero físico-mental de nuestros sistemas viales, sociales, afectivos, o respiratorios… Nada se mueve.

    Estamos sí, atascados, la escena que habitamos y nosotrxs, tampoco escapamos a eso. Cuatro años después de su creación como colectivo, Espacio Sonido ha llegado a un momento clave de tránsito. Como ocurre con toda adolescencia, aparecen la libertad de elegir y con ella la indecisión: seguir, cambiar, morir, o resistirse a la adultez.

    Antes, cuando el mundo se desacomodaba, existían rituales para poner otra vez los sistemas en circulación. Había ceremonias para pasar de la niñez a la adultez, de la vida a la muerte, inaugurar una casa o llamar a la lluvia.

    Hoy también practicamos rituales, excepto que rara vez los elegimos. Votamos. Aceptamos los términos y condiciones, y una vez al año durante el verano comemos pavo y chocolate caliente. Acciones que no resuelven ni práctica ni simbólicamente ninguna de nuestras necesidades reales.

    Por eso, en nuestro cuarto aniversario, queremos hacer un ritual. Uno hecho a nuestra medida, capaz de despejar ese atolladero simbólico y ayudarnos a dar el paso de la adolescencia a la vida adulta (ya tocaba). Un ritual para conjurar un cambio en nosotros, en la escena y en esta ciudad; para que, de una vez, todo vuelva a ponerse en circulación.

    Los invitamos a ser parte de ese ritual en “Algo va a pasar, algo va a cambiar; a veces no hacer nada lleva a algo”, evento producido por Espacio Sonido y Mad Banano. Será el próximo viernes 31 de julio desde las 7 p.m. en Unión Central, ubicado en la calle Héroes de Tarapacá 177 (Cercado de Lima), a unos pasos de la Plaza Bolognesi. 

    El cartel de bandas está conformado por Ertiub, Fútbol en la escuela, San Germán, Solobones, Daniel Quiñones, Misterio García, Julien Kint, High Wantan y Mazynaka.

    Además, realizaremos una exhibición artística de los afiches que hemos diseñado hasta el momento, una retrospectiva desde que iniciamos en 2024 con la producción de sesiones de escucha hasta el presente año con conciertos. 

    La entrada en preventa cuesta 25 soles; el día del evento, a 35 soles. El pago se realiza de forma digital al Yape 907155715. Es importante enviar el comprobante de pago al https://wa.link/ckblcv, detallando los nombres completos.

    Esta es una actividad para que el trabajo de periodismo alternativo y producción cultural de Espacio Sonido pueda seguir existiendo, así como para contribuir al desarrollo y necesaria remuneración de los artistas independientes.

    CRÉDITOS

    Concepto y flyer: Victor Pérez
    Organización: César Zevallos y Shirley Vivas (Espacio Sonido) junto a Yeltsin Palacios y Gonzalo Zorrilla (Mad Banano).

  • Todo x decir (vol. 2)

    Todo x decir (vol. 2)

    Por César Zevallos

    Si la escritura posee, como sugiere Gilles Deleuze, una pintura y una música propias, es decir, visiones y audiciones de una historia producidas por la capacidad inventiva de la palabra, ¿por qué se cree que el acto de escribir se encuentra subordinado al acto de crear música? Esto se evidencia específicamente en cómo hoy se escribe sobre música: al organizarse para esta, la escritura suele priorizar su rol informativo y el análisis formal por encima de la explicación de una problemática o la creación de un relato o fábula, cediendo así su relevancia y ocupando inmediatamente una posición inferior. Lo que se provoca es la imposición de una valoración basada únicamente en su funcionalidad al querer representar, traducir o dilucidar la música con palabras. No hay una valoración de la escritura por sí misma, síntoma de su creciente desprestigio en un mundo dominado por la imagen que la arrincona cada vez más. ¿Fue siempre así?

    Para empezar, el lenguaje y la música comparten un vínculo muy estrecho en la evolución del ser humano. Jean Jacques Rousseau y Charles Darwin han coincidido en que, antes de verbalizar sus pensamientos o expresar sus pasiones mediante el lenguaje, nuestros antepasados utilizaron el ritmo y una vocalización similar a la música. Hay quienes creen en la existencia de una especie de sistema de comunicación anterior a la música y al habla en base a sonidos compartidos por humanos y animales. En nuestro caso, logramos desarrollar estructuras lingüísticas y musicales sujetas a sus propias sintaxis, las cuales son procesadas e interpretadas por los mismos mecanismos cerebrales según investigaciones en neurociencia. Lenguaje y música son muy semejantes a nivel estructural, parecen haber sido lo mismo en tiempos ancestrales. 

    Al día de hoy, música y escritura (producto del lenguaje) se desenvuelven de acuerdo a sus propias reglas y lógicas, sin necesitar la una de la otra para manifestarse en la realidad. Puede entonces que resulte imposible representar en palabras lo que la música expresa con sonidos en su lenguaje abstracto. En efecto, son códigos diferentes. Puede incluso que, como pensaba Stravinski, sea una ilusión creer que la música exprese algo. En ese sentido, la música no solo sería intraducible, sino incomprensible; no se podría escribir sobre ella y encontrar significados ajenos a su propia estructura formal sería un sinsentido. Sin embargo, consideramos que esta postura es deshumanizante y un tanto elitista, ya que exige conocer el lenguaje musical para poder escribir y expresar ideas sobre ella. Los significados de la música, como cree Julio Mendivil, son auténticos, válidos y tremendamente diversos en los pueblos del mundo y en cada persona que habita una cultura musical específica.

    Primera publicación escrita: Los 17 discos peruanos más piolas del 2025

    Precisamente, cuando la escritura interviene en la música (no cuando se escribe música, sino sobre música), lo suele hacer para entender los significados que se establecen en la relación con el ser humano y la sociedad, así como el contenido emocional de los mismos, más allá de si procuren el bien o el mal. A esto se dedica la etnomusicología y las ciencias sociales afines. Y es lo que en buena cuenta caracteriza al periodismo musical de Espacio Sonido en su propósito por proponer una alternativa al periodismo informativo tradicional en el ecosistema mediático local. Inspirados en lo que vivió Simon Reynolds en la prensa musical británica de su tiempo, nuestra intención es hacer de la escritura un aventurado experimento, embriagarnos de palabras, especular usando como excusa una reseña, una crónica o un ensayo sobre música. La escritura por sí misma, concebida desde el delirio, desborda cualquier materia vivible o vivida. Para superar esa relación de subordinación, nos arriesgamos en fundir escritura y música en un coito primigenio que procree una nueva entidad sensorial. Es este un asunto de decisiva importancia para la creatividad artística, el periodismo, la literatura, y por supuesto, la música misma. 

    Nuestro primer intento es nuestra primera publicación escrita: Los 17 discos peruanos más piolas del 2025, un compilado de reseñas escritas por Dafne Castañeda, Erick Garay, Julio Hermoza, Diana Salazar, César Zevallos, Jonathan Estrada (Solobones) y Ricardo Barreto (Lofless), guiados todos bajo una misma trayectoria de ideas: la música como motor, la escritura y el periodismo como caminos, la literatura como destino. Lo presentaremos oficialmente en el evento cultural “Todo x decir” (segunda edición), una propuesta híbrida con recital poético, concierto de bandas y cantautores, ejercicios de escritura con música instrumental (como en la primera edición) y una mesa crítica para comentar el libro. Se realizará en Terapia Bar (jr. Carabaya 926) el viernes 05 de junio a las 8 p. m. Dirigido a periodistas, artistas, escritores, poetas, músicos y toda aquella persona que busque el coito entre música y escritura. Es, además, un evento profondos para la celebración del cuarto aniversario de Espacio Sonido con un megaconcierto de alcances inimaginables. 

    Line up

    Cantautores: Dafne Castañeda, Sayo Arriarán (Fútbol en la escuela) y Solobones
    Bandas: High Wantan y Misterio García
    Solista instrumental: Juan Camba y Les replicants
    Recital poético: Daniboi, Diana Salazar y César Zevallos

    Colaboración

    Entrada: S/ 10
    Libro: S/ 30 (stock: 10 unidades)
    Entrada + libro: S/ 30 (al adquirir esta oferta, obtienen 50 % de descuento en el ingreso al próximo evento de Espacio Sonido)

    Organización

    Concepto y flyer: César Zevallos
    Organización: Shirley Vivas