Categoría: Nota

  • “Algo va’ pasar, algo va’ cambiar; a veces no hacer nada lleva a algo”: noche ritual por el IV aniversario de Espacio Sonido

    “Algo va’ pasar, algo va’ cambiar; a veces no hacer nada lleva a algo”: noche ritual por el IV aniversario de Espacio Sonido

    Decía el artista Juan Javier Salazar que el problema del Perú es que las decisiones importantes se toman desde una ciudad donde el agua no circula. En otros lugares el cielo asume una posición: llueve, escampa, se inunda, se seca…. El agua baja, sube, y cuando se retira, deja en claro que un ciclo ha terminado y es el principio de una nueva era.

    En Lima no. Aquí el cielo se queda pensando. Ahora incluso no sabe si ser frío o calor. Si es invierno o verano.

    Ese estado de suspenso ha dejado de pertenecer solo al clima y se ha vuelto una condición política y psicológica de sus habitantes, una forma de organizar la vida: hablar, gobernar, incluso querer, a medias. Ni sí ni no, ni frío ni caliente. Incapaces de desatorar ese atolladero físico-mental de nuestros sistemas viales, sociales, afectivos, o respiratorios… Nada se mueve.

    Estamos sí, atascados, la escena que habitamos y nosotrxs, tampoco escapamos a eso. Cuatro años después de su creación como colectivo, Espacio Sonido ha llegado a un momento clave de tránsito. Como ocurre con toda adolescencia, aparecen la libertad de elegir y con ella la indecisión: seguir, cambiar, morir, o resistirse a la adultez.

    Antes, cuando el mundo se desacomodaba, existían rituales para poner otra vez los sistemas en circulación. Había ceremonias para pasar de la niñez a la adultez, de la vida a la muerte, inaugurar una casa o llamar a la lluvia.

    Hoy también practicamos rituales, excepto que rara vez los elegimos. Votamos. Aceptamos los términos y condiciones, y una vez al año durante el verano comemos pavo y chocolate caliente. Acciones que no resuelven ni práctica ni simbólicamente ninguna de nuestras necesidades reales.

    Por eso, en nuestro cuarto aniversario, queremos hacer un ritual. Uno hecho a nuestra medida, capaz de despejar ese atolladero simbólico y ayudarnos a dar el paso de la adolescencia a la vida adulta (ya tocaba). Un ritual para conjurar un cambio en nosotros, en la escena y en esta ciudad; para que, de una vez, todo vuelva a ponerse en circulación.

    Los invitamos a ser parte de ese ritual en “Algo va a pasar, algo va a cambiar; a veces no hacer nada lleva a algo”, evento producido por Espacio Sonido y Mad Banano. Será el próximo viernes 31 de julio desde las 7 p.m. en Unión Central, ubicado en la calle Héroes de Tarapacá 177 (Cercado de Lima), a unos pasos de la Plaza Bolognesi. 

    El cartel de bandas está conformado por Ertiub, Fútbol en la escuela, San Germán, Solobones, Daniel Quiñones, Misterio García, Julien Kint, High Wantan y Mazynaka.

    Además, realizaremos una exhibición artística de los afiches que hemos diseñado hasta el momento, una retrospectiva desde que iniciamos en 2024 con la producción de sesiones de escucha hasta el presente año con conciertos. 

    La entrada en preventa cuesta 25 soles; el día del evento, a 35 soles. El pago se realiza de forma digital al Yape 907155715. Es importante enviar el comprobante de pago al https://wa.link/ckblcv, detallando los nombres completos.

    Esta es una actividad para que el trabajo de periodismo alternativo y producción cultural de Espacio Sonido pueda seguir existiendo, así como para contribuir al desarrollo y necesaria remuneración de los artistas independientes.

    CRÉDITOS

    Concepto y flyer: Victor Pérez
    Organización: César Zevallos y Shirley Vivas (Espacio Sonido) junto a Yeltsin Palacios y Gonzalo Zorrilla (Mad Banano).

  • “Todo final es un espejismo de la muerte”: velada de presentación del disco ‘Lienzos’ de Solobones

    “Todo final es un espejismo de la muerte”: velada de presentación del disco ‘Lienzos’ de Solobones

    El tema central de Lienzos —el más reciente álbum publicado por el músico y poeta peruano Solobones— es el final de una historia, mas no la muerte como podría suponerse. La confusión podría originarse porque, hasta cierto punto, el final y la muerte son estados similares. La muerte es el final absoluto que nos encuentra donde sea que nos movamos. La nada. Pero hay otro tipo de final. El final que sí deja escapatoria, transformando el drama o la angustia en cuerpo de existencia, experiencia vital. El que esquiva la muerte.

    Ese tipo de final se encuentra precisamente en el lienzo, que puede albergar infinitas formas y colores hasta cubrir toda su superficie vacía. Transitar de lienzo en lienzo es renacer cuantas veces puedas, comenzar de cero. Nadie seguirá tu rastro. Nadie cuestionará tus nuevos trazos. Aunque por más posibilidades que existan en el curso de una vida, lo que renace «tiene también que morir» (Solobones dixit). La muerte se termina imponiendo. Todo final advierte la muerte. Todo final es un espejismo de la muerte.

    A la luz de esta concepción ontológica, Espacio Sonido organiza la velada de presentación del disco Lienzos de Solobones, quien junto a los músicos Juan Camba (baterista de Búho Ermitaño y Sueño Púrpura), Rodrigo Ñiquen (guitarrista y productor musical) y Pablo Colonia (bajista), interpretarán por primera vez canciones del álbum en formato banda.

    Nacida de una profunda experiencia de quebrantamiento, Lienzos se constituye en una obra de madurez cuya atmósfera onírica, drama poético y guitarras portentosas se han esbozado con extrema delicadeza, transitando entre el art pop, el post rock y la canción de autor. Estos atributos musicales configuran su excepcional calidad dentro de la creación musical independiente contemporánea.

    Solobones y los músicos que lo acompañan tocarán también temas de corte post rock lanzados años atrás en sus discos Dársena (2021) y El fin de la infancia (2019), ofreciendo así una experiencia completa de su discografía.

    En la antesala del acto central del evento, se presentarán números musicales y poéticos que explorarán tópicos afines al espíritu y universo emocional de Solobones, para finalizar con un after party de música electrónica.

    CANTAUTORES

    Sayo Arriarán, vocalista y guitarrista de la banda de rock alternativo Fútbol en la escuela. En su faceta de cantautor, lleva sus composiciones hasta su estado más puro para ofrecer un viaje sonoro crudo y cargado de emociones intensas.

    Luminiscencia, el proyecto musical de Brunella Odar donde la voz y la guitarra sostienen una narrativa emocional honesta y directa. Con una producción minimalista, atmosférica y etérea, su trabajo explora los vínculos y la vulnerabilidad desde una mezcla de lo cotidiano y la fantasía. Tacto, su último lanzamiento, es un EP que explora y cuestiona los límites de la intimidad física y emocional.

    Héctor Espinoza, cantautor limeño y guitarrista autodidacta, con un cancionero propio influenciado por la trova y el rock. Vocalista de la banda shoegaze Solenoide, hoy prepara su primer material como solista, que reúne años de canciones aún inéditas.

    POESÍA

    Laura Rosales, poeta y música. Obtuvo el primer premio del IX Concurso Nacional de Cuento Juvenil César Vallejo (INC/Municipalidad de Trujillo, 2009) y, en 2012, fue incluida en la selección de escritores menores de 25 de la revista Eñe (Madrid, n° 31). Es vocalista, bajista y compositora en Solenoide, proyecto musical de shoegaze, dreampop y lit rock, géneros donde imaginarios literarios son material de combustión para la creación de paisajes sonoros. Ha publicado los poemarios Von (2011), Cantata natural (2013) y El tiempo es un río sin orillas (2022).

    Peter Cueva, ganador del concurso literario Crealit 2019 (categoría cuento) en la Universidad Nacional Federico Villareal. Colaborador en la revista Tinta Naciente de los estudiantes de Literatura de la misma casa de estudios, y del boletín Altura Desprendida (miscelánea cultural para América Latina).

    AFTER PARTY

    Cautivado por referentes del progressive y melodic house como Hernán Cattáneo, John Digweed y Sasha, Jhordan Welsch comenzó a hacer sus propias canciones durante la pandemia, sumergiéndose en la producción musical. Desde entonces, ha realizado lanzamientos en sellos de la escena underground como 3rd Avenue (Bélgica), Moonlight (Argentina), AH Digital (Bélgica), Polyptych Music (Montenegro), Balkan Connection South America (Argentina), entre otros. Con un flujo constante de nueva música, busca ser un exponente destacado del progressive house en el Perú.

    Además, como parte del evento, se proyectará el videoclip en estreno del tema ‘BacasevadeBaca’ — parte de Lienzos— con comentarios a cargo del equipo audiovisual y danzantes que participaron en la producción cinematográfica, así como una charla para intercambiar ideas y apreciaciones con el público.

    “Todo final es un espejismo de la muerte” se llevará a cabo el viernes 10 de julio en Terapia Bar (jr. Carabaya 926, centro de Lima). Las entradas se consiguen por pago digital vía Yape al 907155715. Entrada preventa a 10 soles y el día del evento a 20 soles (enviar comprobante de pago por DM al Instagram de Espacio Sonido).

    Concepto y nota de prensa por César Zevallos / Afiche por Victor Hugo Llerena

  • Notas para una ceremonia de ocultación

    Notas para una ceremonia de ocultación

    Por Victor Hugo Llerena
    Foto por Jorge Ingaruca

    Texto leído durante la presentación del libro “Los 17 discos peruanos más piolas del 2025”

    Me encuentro escribiendo lo que diré durante la presentación del primer libro de Espacio Sonido, apenas unas horas antes de estar (aquí) frente a ustedes. Aún no sé si he llegado tarde, si me oirá mucha gente (si me ignorará mucha gente). O si he procrastinado al punto de no tener más remedio que inventar una excusa para no presentarme.

    No estoy aquí. Como dije, estoy lejos de esta noche, en un parquecito de Pando, algo drogui, aún sin la preocupación de no haber concluido ni editado estas palabras.

    La verdad, no tengo ganas de escribir. Días atrás César me hizo la invitación y acepté porque estimo a Espacio Sonido, y porque de verdad pensé que podía hacer esto. Después de todo, ellxs ya hicieron el trabajo difícil: escribir esas 17 reseñas inclasificables, extraerlas del mundo de las ideas y convertirlas en un artefacto tangible, obstinadamente real. Yo solo tengo que presentarlas.

    Suspiro. Miro al cielo. Me rasco los ojos. Me rasco el webo. Las hormigas han invadido mi cuerpo tendido sobre la hierba, como si estuviera muerto. Qué bien se sentiría ahora no tener que escribir, pienso. Qué bien se sentiría no cumplir esa promesa. Qué bien se siente ser falla, incluso siendo picado por los insectos.

    La sensación es fugaz, de cualquier modo, inestable, como cualquier placer. Y pronto la culpa abre un espacio en el centro puro del lenguaje, subsumiendo cualquier excusa que pretendo construir para desembarazarme de mi obligación.

    El día que César me invitó dijo: “Mano, tú debiste escribir en este libro”. Y yo le dije que era perfecto no haber escrito en él, porque así podía asumir el honorable deber de presentarlo. Ahora queda apenas una hora y no he escrito nada.

    Todo hubiera sido más fácil si hubiera dicho que no desde el primer momento, pienso. Mejor aún: todo sería más fácil si no existiera Espacio Sonido. No. Todo sería más fácil si no existiera yo. Si no existiera el lenguaje, que al fin y al cabo es lo mismo.

    Pero voy a portarme como un adulto, me digo, sabiendo perfectamente que no es cierto, por la amistad, por la presión social. ¡Voy a escribir esa presentación!

    Listo. Hasta ahí llegó mi determinación. La arrugo como un papel garabateado y la arrojo junto conmigo a la papelera de mi cama

    ***

    Nueve de la noche. Tengo un mensaje de César. Pregunta si usaré diapositivas durante mi presentación. Me dan ganas de responderle: “manito, se me hizo tarde, creo que no voy a llegar uu”. Pero ya es imposible. He llevado esto demasiado lejos como para echarme atrás a estas alturas cuando el evento ya está en marcha. Le respondo que sí, que todo está en orden, que estaré allí.

    En realidad, quisiera decirle otra cosa: No voy a presentar el libro.

    Voy a hacer algo mejor que eso: lo voy a ocultar.

    Si cada libro supone una ceremonia de presentación, ¿por qué este, tan inusual y heterodoxo como es, no habría de tener un ritual diferente, una ceremonia de ocultación?

    La idea me parece honesta. Hundir el libro en el mundo de los muertos como un huaco funerario y dejar que el tiempo opere en él y en todos nosotros, hasta que miles de años más tarde los saqueadores de turno abran la tierra y el artefacto les salte en la cara con sus 48 páginas polimórficas como la criatura inquieta y salvaje que es.

    Lo imagino: arqueólogos, etnógrafos e historiadores del arte, preguntándose quién es el hombrecito de la portada. ¿Las dimensiones del libro tienen alguna relación con él? ¿Por qué alguien haría un ranking de 17 discos y no uno de 20? ¿Acaso hay un enigma cuidadosamente cifrado allí?

    Sí, que descubran quién fue Mauricio Ruiz alias Truko, qué sucedió un 15 de octubre de 2025, y por qué era tan fácil matar a un artista de la palabra y con cuánta indiferencia en este país.

    Que se enteren también qué es un Perú, qué es un Callao, qué es Boterin. Y solo entonces quién fue Yerzy. Que descifren si pueden el significado de malianteo, barreteo, puntero. Que se rompan los sesos intentando entender qué chucha es un GAAA.

    Pero quisiera ir más allá. No solo ocultar el libro: ocultar también mis palabras de ocultación en ese lugar inconmensurable donde se sumergen todas las cosas que no ocurren nunca o dejaron ya de ocurrir, un mundo de muertos, un uku pacha: no como erradamente lo imaginaron los españoles (mundo de abajo), sino como lo que es: adentro. Uku es adentro.

    Ocultemos el libro entonces en ese lugar. Ocultemos también estas palabras de ocultación, adentro. Y hagamos de cuenta que no dije nada.

    Nota:
    Uku es la palabra con la que los habitantes del antiguo Perú se referían al cuerpo y a la interioridad. En ese sentido, Uku pacha puede entenderse no solo como el mundo de los muertos, sino como un mundo interior, lo que sugiere que los muertos habitan dentro de uno mismo y que la frontera entre la vida y la muerte es menos nítida de lo que solemos imaginar.