Cuarzo

Entrevista: César Zevallos

Lo que empezó como un juego se convirtió en un proyecto serio. Se conocieron de adolescentes cuando montaban skate en San Borja. Se reunían para hacer covers en homenaje a sus bandas de rock y metal favoritas, como lo hicimos quiénes teníamos a Black Sabbath, Judas Priest o Metallica en la cúspide del goce musical y tratábamos de replicar esa ferocidad catártica. Pero, a diferencia de quiénes se quedaron en intentos lúdicos, ellos con el paso de los años acumularon el bagaje musical suficiente para virar hacia un stoner/doom metal, con rasgos psicodélicos, de interesante factura y proyección. 

Cuarzo hace gala de un ritmo pesado con ecos hipnóticos e introspectivos; lo suyo es explorar el sonido en su lado más rudo hasta límites insospechados, sin importar si sus canciones se alargan más de diez minutos. Es una exigencia para el oyente, y un reto que los tres miembros de la banda sortean bien.

En el 2020 publicaron su segundo álbum, Vol.2, desde entonces se han detenido, pero solo momentáneamente, tienen en mente volver a la carga con una nueva producción. Eso promete Ademir Agurto, líder y bajista de Cuarzo. Luce risueño y optimista en esta conversación sobre sus gustos musicales, el respeto que han ganado en el circuito local, el boom del stoner/doom metal en Perú y la historia de una banda que, esperamos, vuelva a revitalizar esa faceta del metal con riffs que parecen látigos de titanes.

¿Cómo nació la banda? ¿Qué los motivó a hacer metal?

Iniciamos desde 2010, muy jóvenes. Nosotros montábamos skate en San Borja, ahí nació la idea de hacer una banda de rock y metal, empezamos haciendo covers. Éramos cuatro: Koko, Renato, Edson y yo. Pasaron algunos años en los que ensayamos y en el 2013 decidimos formar la banda. Un año después, teníamos la iniciativa de componer y veíamos más claro el panorama. Siempre nos gustó la música pesada. Estuvimos investigando hasta que nos encontramos con Black Sabbath, salimos por el doom metal, el stoner metal, la psicodelia tipo Pink Floyd. Unimos todo y salió Cuarzo. 

¿Hay otras bandas nacionales e internacionales que han inspirado su sonido?

Nacionales no, siempre fueron bandas de afuera. Por ese tiempo no tenía mucho conocimiento del género. Después escuché bandas como La Ira de Dios. Cuando empezamos a tocar en la escena stoner metal, en 2014 o 2015, conocimos a El Jefazo y a Satánicos Marihuanos.

¿Existe relación entre el nombre de la banda y la música que hacen?

Sí. Nos gustó el nombre porque el cuarzo es un mineral que atrae las energías buenas y elimina las malas. Como hacíamos música pesada y psicodelia, pensamos que era un buen nombre para transmitir nuestra propuesta. 

A excepción de «Titanomaquia», la primera canción de su último disco Vol.2, las demás duran, en promedio, diez minutos, ¿esta elección por canciones largas es natural en el estilo musical que hacen?

Naturalmente, sí. Se suele extender. Por ejemplo, Sleep (banda de stoner metal)  tiene canciones de catorce, diecisiete y hasta de veinte minutos. No queríamos nada de voz, solo música instrumental, salvo en Cuarzo, el primer disco. 

¿Por qué «Titanomaquia» dura cinco minutos y las demás duran más de diez minutos? Decidimos hacer una canción más corta, pero rápida y violenta, es como una prueba porque más adelante, en el tercer disco, queremos hacer canciones cortas, que golpeen.

«Magma» es mi tema favorito de Vol.2. ¿Cuánto tiempo de ensayo les ha permitido llegar a ese nivel de destreza? ¿Cómo fluye el proceso creativo?

Llegar a eso es química. Nació de cuando ensayábamos desde los 16 años. La constancia y conocernos nos permite actualmente improvisar, fluir. En esa trayectoria encontramos, tal vez sin darnos cuenta, los tiempos que queremos, el momento en que debe subir o bajar la intensidad. A veces componemos la parte rápida, y otras veces la parte suave. 

¿Cómo deciden prescindir de la voz, que estaba presente en su primer disco?

Fue un cambio. Para el segundo disco, retiramos a Koko por problemas personales. Edson, por entonces, volvió de un viaje, y vino con otra mentalidad, otras ideas que nos gustó. Ahí fue cuando decidimos que sea únicamente instrumental. Íbamos a ponerle voces como atmósfera, pero al final no lo hicimos.

¿Cómo logran esos sonidos atmosféricos que abundan en sus canciones?

Con la guitarra y los pedales, delay, river, flanger, wah-wah. Edson comenzó a componer con estos pedales. Renato y yo hacíamos la base.

En una entrevista le dicen a King Buzzo de The Melvins que, por más influyentes que hayan sido para muchas bandas metal, siguen por debajo del radar principal de muchos fanáticos, ¿comparten esa visión? ¿Creen que el stoner/doom metal es un estilo con poca acogida?

El stoner/doom metal tuvo un nuevo boom en 2018 y 2019 en Perú, el primero fue en los 80’s. Creo que cada banda tiene una forma diferente de expresar el género. Nos sentimos bien donde estamos. No tenemos un público específico. (…) Podemos estar en una tocada donde tocan solo doom metal, como lo era el Salón Imperial, o también donde tocan más géneros como se daba antes en Fundación Telefónica. 

¿Qué tal fue ese nuevo boom del stoner/doom metal?

Muchas bandas comenzaron a hacer ese género. En ese tiempo ya no solo tocábamos en el bar Hensley de Barranco, empezó a haber más tocadas en otros lugares. Fue un boom porque en 2018 y 2019 en los conciertos empezó a ir más gente a escuchar. Había bastante acogida. (…) Pocas veces hay en Perú bandas instrumentales. A veces puede haber una banda de stoner/doom y otra de punk, los seguidores de este último género empezaron a asistir más a conciertos del género que hace Cuarzo. 

Eso fue un poco antes de pandemia, tal vez esto detuvo ese boom 

Totalmente. Estábamos logrando salir a tocar a otros lugares con este género. Bandas como El Jefazo, Satánicos Marihuanos, Cholo Visceral o Ancestros han ido a otros países a tocar en este boom. Pero llega la pandemia y frena todos los proyectos y festivales. Nosotros como Cuarzo apuntábamos a eso, a salir.

Pero ese año publican su segundo disco, Vol.2  

Sí, lo veníamos trabajando. Decidimos lanzarlo sí o sí porque no sabíamos cuándo se iba a normalizar la situación. Lo publicamos el 21 de junio porque es el Día del Skate, por feeling, porque somos skaters.

Al skater le gusta la música, ¿cómo recibieron sus amigos el lanzamiento de su disco?

A nuestro grupo de amigos le gustaba el rock. De ahí nacían bandas. Nosotros hacíamos covers de Metallica, íbamos a bares. Más adelante, con Cuarzo, nos apoyaron bastante. Nos juntábamos en las tocadas para la gente skater, a la mayoría le gusta el punk, el rock y el metal. (…) Lucho Miranda es skater y estaba al mando del bar Hensley, solíamos ir allí para hacer tocadas.

¿Han tenido conciertos últimamente?

No. Pero hicimos una sesión de streaming en 2020 para lanzar el disco. (…) Antes de la pandemia íbamos a ir a Chile al Ritual Eléctrico, pero cerraron todo.

¿Qué opinión les merece el trabajo de El Jefazo?

Somos amigos. Hemos creado un vínculo que va más allá de las tocadas, así como con Satánicos Marihuanos, Rito Verdugo, Reptil, Ancestro, Fuster, Lesión. Con la gente de El Jefazo a veces salimos a tomar unas chelas. Hay una amistad chévere. Todos nos aplaudimos, nos apoyamos. 

En su música hay una invitación a la introspección y la lentitud, lo cual puede ayudar a derribar el mito de que el metal es solo fuerza y energía desmedidas, ¿qué piensan al respecto?

Es lo que queremos transmitir. Ese viaje que genera la música, en el que estás solo tú y tus audífonos.

¿La música es una vía de escape para ustedes o para la gente que los escucha?

Para ambos. Algunos temas pueden ser nostálgicos, para otros les llena de vitalidad. Eso queremos transmitir. Y eso sentimos al momento de componer. Botamos cualquier tipo de sensaciones. 

Nos parece súper chévere. El primer trabajo siempre es algo que uno quiere corregir. Fue más bullero, el segundo es más trabajado, atmosférico, lisérgico. Es un cambio total. Nos dimos cuenta de ese viraje. Esos comentarios nos dejan el sabor de que estamos haciendo bien las cosas. 

¿Cómo fue la producción de sus discos?

El primer disco lo grabamos con Jamón Records. El segundo lo quisimos hacer más profesional, invertimos más en instrumentos y en masterizarlo, trabajamos con Rafael Otero, ingeniero de sonido y bajista de Cuchillazo. Le comentamos lo que teníamos en mente, le pareció bacán, y logramos grabarlo en tres días, full time. (…) Valió la pena porque dos días después del lanzamiento de Vol.2 nos tocó la puerta Nasoni Records, una disquera alemana que ha trabajado con La Ira de Dios.

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s