La inventiva híbrida del jazz

Texto: César Zevallos

Vaya vuelta de tuerca la que Steve Lehman y compañía emprendieron en 2016. Los esfuerzos se dirigían a conducir el jazz por un nuevo estadío. Atrás quedaron las placas magnánimas del siglo XX que hoy parecen revelarse como milagros inalcanzables, y digo atrás porque ha pasado mucho tiempo desde la épica de un Kind of Blue (1959), un The Black Saint and the Sinner Lady (1963) o un A Love Supreme (1964). Más de medio siglo después, con oyentes de un ethos y sintonía completamente diferentes, aparece el álbum Sélébéyone, inmerso en un ambiente global poco alentador (y con muchos retos) para el progreso de este género musical. 

Sin tapujos, podríamos asumirlo como una placa con importantes lecciones al establecer un vínculo poco explorado entre jazz, hip hop y electrónica, así conoceríamos más a fondo sobre cómo su gesta bebe de los principios de la música espectral y disfrutaríamos visceralmente de sus rutas para llevar al oyente a una estación lejana y misteriosa. En definitiva, entender a Sélébéyone como un disco de una inventiva híbrida que fue compuesta con diferentes tradiciones estilísticas en una alquimia salvaje, pero controlada.

Rastreamos el inicio de esta historia antes de que el compositor, intérprete y académico Steve Lehman (Nueva York, 1978) reúna al productor y MC HPrizm, al saxofonista Maciek Lasserre, y este último al rapero senegalés Gaston Bandimic para conformar la génesis de Sélébéyone. Y es que después de que Lehman publicara en 2009 su disco Travail, Transformation & Flow bajo el sello Pi Recording, ya estaba recibiendo consultas sobre su método de trabajo, además de una recepción bastante positiva, por su “synthesis of spectral harmony, highly structured rhythmic materials, and improvisation” [1]. 

A su ánimo por combinar la música espectral con el jazz, aunaba las formas afrológicas de la improvisación [2], con las cuales se siente profundamente influenciado no solo por el propio sonido (él mismo ve a su trabajo como parte de un linaje musical que encabeza artistas de la talla de Charlie Parker, John Coltrane, Anthony Braxton, Henry Threadgill, George Lewis, entre otros), sino también por el modelo de trabajo colaborativo que privilegiaban estos artistas para intercambiar ideas en el proceso de composición. 

Estas inquietudes por incursionar modismos de música experimental en el jazz rompen con la idea de que el siglo XXI es poco fecundo para estos fines. Una lectura interesante es la que atribuye los esfuerzos por reinventar el jazz como un “fenómeno de innovación sostenida” en la que Steve Lehman sería “el más original representante de esta camada”, en comparación al resto de exponentes jóvenes del sello Pi Recording [3]. Rondan pocas dudas al respecto. Una razón más se encuentra en una línea de análisis similar en la que se reconoce que Lehman “joins a movement of musicians who are expanding the conversation between jazz and hip-hop, a venerated crew that includes artists such as Kamasi Washington, Thundercat and rapper Kendrick Lamar” [4].  Pero la dirección a la que busca llegar Sélébéyone no se limita a expandir el territorio sonoro conocido como jazz rap, ya que “throws caution to the wind by attempting to integrate the wiggiest avant-jazz with the weirdest underground hip hop and electronica” [5]. 

Sélébéyone es el fruto de un músico con una mirada modernista que busca abrir nuevos horizontes. Esa máquina con una andadura orgánica y cruda que ha creado confirma las sospechas arriba expuestas. Basta oír ‘Laamb’ con su inicio sigiloso y denso, determinado y conciso, narrando con filosofía y un énfasis casi pugilístico que “The criminalize the victim, the truth sets is, contrasted drastically faces, casted from plastic, smile back wickedly, no mask on”; ‘Are You in Peace?’ con sus múltiples capas sonoras superpuestas en un torbellino de sonidos insidiosos, casi neuróticos; ‘Cognition’ con sus ecos IDM, su carácter progresivo y sus divertidos mecanismos de acoplamientos (entradas, uniones y salidas) entre los sonidos, o ‘Hybrid’ con sus bases sonoras que recuerdan a los momentos cumbre del álbum Vaudeville Villain de Viktor Vaughn (álter ego de la leyenda fallecida Daniel Dumile, más conocido como MF Doom). 

Son pocas las obras que gozan de un interesante follaje electrónico con un espectro sonoro ambicioso, uno donde los parajes densos y sombríos dejan al saxofón, la batería, el bajo y la programación electrónica desvariar hacia lo desconocido y emocionar por su júbilo antitanático. Hay una actitud clara por fusionar estilos y ritmos de forma sintética y hasta totalizadora, como si de Sélébéyone dependiera difundir las estrategias rítmicas que el jazz requiere para seguir apuntando hacia el futuro.

A mi parecer, la técnica de fundición que aplica Lehman hila un complejo organismo sonoro con una frescura sugerente, proyectiva, y un groove oscuro en el que pululan visiones inquietantes del goce. La exploración de los límites entre armonía y timbre, tono y ruido, electrónica y acústica, y ritmo y duración —propio de la música espectral— “is further reinforced by the traditional and fundamental nature of improvisation as a creative practice situated at the thresholds of structure and disorder, individuality and community, understanding and mystification, and the known and the unknown” [1]. De modo que la improvisación batuteada por el rigor intelectual, y Sélébéyone es la prueba, es un camino de amplias posibilidades para la música, en especial para el jazz. Habrán quiénes sigan este camino. O inventen uno nuevo. 

Notas

[1] Lehman, S. (2012). Liminality as a Framework for Composition: Rhythmic Thresholds, Spectral Harmonies and Afrological Improvisation. Universidad de Columbia. https://doi.org/10.7916/D8RJ4RKM 

[2] Lewis, G. (1996). Improvised Music After 1950: Afrological and Eurological Perspectives. Black Music Research Journal, 16 (1).

[3] Almenara, A. (2014). Pi Recordings y las nuevas direcciones en el jazz. La Mula. https://redaccion.lamula.pe/2014/02/09/pi-recordings-y-las-nuevas-direcciones-en-el-jazz-actual/alonsoalmenara/ 

[4] Zimmerman, B. (2016). Steve Lehman. Sélébéyone. Downbeat. https://downbeat.com/reviews/detail/selebeyone 

[5] Smith, S. (2016). Complete Communion: The Best Jazz Of 2016 With Stewart Smith. The Quietus. https://thequietus.com/articles/21438-jazz-albums-of-the-year-review-wadada-leo-smith-donny-mccaslin-esperanza-spalding    

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