Etiqueta: música experimental

  • La experimentación como consigna: una entrevista con el beatmaker detrás de Pounda & Nomodico, y Vudufa

    La experimentación como consigna: una entrevista con el beatmaker detrás de Pounda & Nomodico, y Vudufa

    Entrevista por César Zevallos

    “No creo en el purismo. Si hay gente que dice ‘esto no se debe hacer’, yo digo que sí se debe hacer, no me preocupa que pierda la esencia”. 

    Decir que Francisco de los Heros es un productor peruano de hip hop, es una verdad parcial, sostenible hasta cierta medida: desde el 2002, empezó a crear pistas de boom bap, ese género con el que agrupaciones como Wu-Tang Clan, Nas y A Tribe Called Quest marcaron con fuego a generaciones de jóvenes beatmakers a nivel mundial. “Eso fue cuando estaba en Lyrical Fam, era un colectivo de raperos de Santa Anita que hacían reggae y rap, yo cantaba y producía”. Esa fusión le fascinaba, “conseguía los cassettes de Shabba Ranks y Cutty Ranks”.

    Pounda está próximo a publicar un disco de g-funk/funk house

    Si bien empezó a escuchar música en la época del eurodance y a los 11 años se interesó por el metal por influencia de sus primos, su completa disposición hacia la música —que se evidencia en el coleccionismo, un primer gran paso para estimular la creación— se origina cuando descubre su afinidad con el hip hop: “Un día, llegó a mi barrio en Chorrillos un amigo llamado Martín, hermano del futbolista ‘Chorri’ Palacios, y puso un cassette en su auto, ahí escuché por primera vez el scratching, era 1994 o 1995. Le pedí que me prestara el cassette, y hasta ahora lo tengo (…). Después de eso me convertí en coleccionista de cassettes de rap. En ese tiempo, no conocía a nadie que haga rap en Perú”. 

    Desde aquel momento, pasaron casi dos décadas para que geste uno de los mayores homenajes hechos en Perú al boom bap, bajo su álter ego Pounda y junto a su amigo y colega Nomodico: Monsters of Boom Bap, una producción en dos volúmenes que datan de 2019 y 2020, respectivamente, publicado por un sello ruso. Avezado, enérgico, surreal; Monsters… reactualiza el carácter animalesco del boom bap, donde incluye sonoridades más tropicales (la voz de Tego Calderón en “No lloró ni la mamá” es un ejemplo).

    Aunque actualmente están en una pausa, Pounda & Nomodico es uno de los dúos peruanos de hip hop mejor posicionados a nivel local; un trabajo que, además del talento y su eficaz ánimo de experimentación, se debe a su mánager, quien los apoya para que sean mencionados en medios de comunicación (ojo, ningún artículo de este medio está patrocinado). 

    Incluso con esa gestión que muchos artistas no pueden costear, “el beatmaker, a nivel de medios, es infravalorado”. Los aficionados por lo instrumental (quienes creemos que tienen más valor y libertad que las voces) somos pocos. “Hemos tenido bastante atención de medios. Y de esos medios, nunca he visto uno que haya apoyado a un beatmaker”. Coincido con él en que el mérito debe ser 50/50 entre quien produce el beat y quien escribe las letras. Curiosamente, no pasa lo mismo con los que hacen beats en música electrónica, y Francisco hace bien en señalarlo: “En algún momento eso se tendrá que reivindicar”. Reivindicar, qué bonita palabra, puede ser una punta de lanza para conquistar nuevos oídos.

    Con seguridad y desenfado, Francisco se considera un músico experimental, y no es una etiqueta antojadiza. Como Pounda & Nomodico, lanzaron en el 2016 PsicopaTrap, donde usa el trap como materia prima; en R.E.M., disco del 2017, es más ecléctico y ambicioso, los géneros parecen difuminar sus fronteras. De manera solitaria, como Pounda, tiene tres producciones que publicó en 2021: una pieza de trip hop/synthwave de sutiles envolturas llamada Fireflies (hasta el momento, mi favorita), una de boom bap, pero de corte más ambiental y plácido, titulada Pantone Pink Eyes y una de glitch hop/ambient noise, Abstract, la más ruda y abrupta de las tres. De hecho, uno de sus referentes es Flying Lotus (un músico afroamericano que hace música electrónica experimental junto a otros géneros híbridos), fue a ver su espectáculo en el concierto de Radiohead en Lima, en el 2018 . Francisco es un beatmaker inquieto, de exploraciones permanentes. 

    Pounda & Nomodico son los responsables de uno de los mayores homenajes al boom bap desde Perú: su producción en dos vólumenes titulada «Monsters of Boom Bap»

    Una noche en que revisaba mi correo electrónico, encuentro que un remitente de nombre Vudufa me invitaba a conocer AfroAmbiance, con un kit de prensa y un link directo a Bandcamp. Por cosas del destino, coincidí con Francisco en unas capacitaciones virtuales para músicos y gestores, en el que todos registramos nuestro email. Ese mismo rato oí algo del disco (tribal y espacial a partes iguales, con guiños a la música afroperuana); lo detuve para disfrutarlo en otro momento porque no tenía tiempo, hasta este momento en que escribo la entrevista. Valió la pena. 

    Al ganar una comunidad de oyentes como Pounda & NoModico, Francisco toma la decisión de crear un proyecto con otro estilo, Vudufa, “para no mezclar a los públicos”. Emocionado por mi curiosidad, le menciono que en dos canciones de Vudufa, “Cajoneo y Sobeteo” y “Bambuta nsulu”, que son parte del disco PandemiKo que publicó en 2020, flirtea con el reggaetón. “Lo que hago en esas canciones es dembow”, me corrige. 

    Vudufa me pareció refrescante, pero Francisco no piensa lo mismo. “Lo que hace Vudufa puede ser novedoso acá, pero en otros países no porque tienen más productores que mezclan la electrónica con la música regional de su país, por ejemplo en Argentina, Colombia, Venezuela, México, entre otros. Acá eso no tiene mucha difusión. Nosotros solo tenemos a Dengue Dengue Dengue, QECHUABOi, Tribilin Sound, DJ Shushupe, Lukro, Orieta”. Preferimos a los inconformes.

    Lo último que publicó como Vudufa fue en febrero de 2023, su canción “Kuankila” (un ejercicio para llevar el cajón peruano a territorio cósmico) apareció en un compilado del sello francés Chiguiro Records. El dinero recaudado de las ventas se destinó a las víctimas del terremoto que sufrieron Turquía y Siria.

    Por lo demás, Francisco está concentrado en seguir expandiendo su prontuario, variopinto por naturaleza, y que, por si no quedó claro, escapa a las posibilidades del hip hop. De hecho, tiene entre manos un disco de g-funk/funk house, que espera publicar cuando termine la portada. En este punto, me pregunto sobre su disciplina como artista:

    “Puedo hacer varios beats en un día, pero no los acabo. Cuando quiero trabajar uno, le doy bastantes vueltas: un día le pongo colores, lo separo por canales y lo escucho. Al siguiente día, hago el paneo: esto sonará por aquí, esto otro por allá. Puedo pasar una semana así para conseguir el sonido que quiero”. Después de un rato, me aclara que todos los días encuentra un momento, por lo general en la noche, para crear beats. Sumemos a este proceso el diseño de las portadas y la dirección de arte de sus videoclips, a cargo del mismo Pounda & también de Nomodico: “Pa Fuera” fue considerado el mejor videoclip peruano del 2018 en el Festival Transcinema.

    De inquietudes experimentales, Franciso de los Heros es el beatmaker detrás de Pounda & Nomodico, y Vudufa

    El beatmaking tiene algunas taras, sinsabores que Francisco no duda en criticar. No se trata del dinero, ya que varios artistas logran vender sus pistas, sino “el reconocimiento de una canción con el beatmaker”. Lastimosamente, “en el hip hop, el beatmaking ha estado siempre en segundo plano”. Esperemos que esta entrevista sea un estímulo que germine una nueva sensibilidad respecto a los beats: esos ritmos internos que exteriorizamos con instrumentos, y nos transportan a dimensiones aparentemente desconocidas, pero que se tornan familiares cuando encontramos rastros afines a nuestro pensamiento, que lo inquietan y lo mueven en direcciones indeterminadas. Los beats, latidos del corazón. Los beats somos nosotros en una danza eterna. Para vivir. O morir. 

    “Me preocupa la automatización. El que te puedan vender beats a 5 dólares. Que hayan pistas prefabricadas”. ¿Crees que eso disminuye el esfuerzo por ser creativo?, le consulto. “Claro, cuando todos los beats suenan muy similares, se pierde la creatividad que te exige la carencia”. 

    Entonces, ¿quiénes son los beatmakers que Franciso recomienda? “Mseco está llevando el boom bap a un nivel interesante. También Aco, Nero Lvigi (un capo), Skillz Flav’, Neblina Rancia, allí canta Teórico, uno de los pioneros del rap peruano, una persona muy inteligente, con una perspectiva filosófica; a Afrikó, un proyecto que está combinando electrónica con la música afroperuana, a Tribilin Sound (quien masteriza mi música) y DJ Shushupe. Son los que he escuchado, se necesitan más exponentes”.

    Cuando termino la entrevista, salimos del cafetín y seguimos conversando. Francisco confiesa que intentó hacer un recopilatorio de beatmakers mujeres. No lo consiguió porque, simplemente, no las encontró. La pregunta cae por su propio peso: ¿El beatmaking en Perú está reservado a espíritus masculinos? Esa es una pregunta que no contemplé, pero que merece una respuesta.

  • Estudios Embriológicos de Deformaciones

    Estudios Embriológicos de Deformaciones

    Escriibe: John Pereyra

    Desde que los futuristas italianos de principios del siglo XX alucinaran con la nueva gama de sonidos que adviniese tras la decimonónica Revolución Industrial, el Ruido ha evolucionado profesando dos credos, distintos pero no necesariamente excluyentes —toda vez que ambos experimentan con el tejido mismo que a éste da corporeidad. El uno es el del ruido como exploración abierta de sus ¿infinitas? posibilidades sonoras. El otro es el del ruido como subversivo desfogue contestatario a todas las —para usar un eufemismo— paradojas que endilga a la Humanidad el orden civilizado contemporáneo.

    Durante el año pasado cumplieron bodas de plata dos lanzamientos determinantes para zamarrear a la escena independiente peruana, mostrándole/nos que había mucho más allá del hardcore punk y del dark-gothic, no haciendo falta sino ganas e ingenio para abandonar esas fosilizadas prehistorias e ir al encuentro del futuro. Y aunque la ardua transformación implicó un proceso de cuando menos una década, es difícil poner en tela de juicio que las semillas se plantaron en aquel ya lejano 1997. Estos lanzamientos, Crisálida Sónica: Compilación I e Infamia: Una Recopilación De Música Electrónica E Industrial, han sido motivo de las digitalizaciones de rigor y de sesudas reseñas que les reivindicaron como hitos en el devenir del avant pop independiente de esta parte del continente —más notoriamente el colectivo Crisálida Sónica, conspicuo representante del primer credo noisico enumerado, que el combinado binacional peruano-chileno implicado en Infamia…, airado cicerone del segundo.

    Hubo aquel año un tercer lanzamiento que reunía las condiciones necesarias para hacerse merecedor de distinciones idénticas a las de los otros dos. Por desgracia, ese esquivo título ha debido esperar aún más tiempo para ser objeto del mismo trato, y así completar un trípode de antología para la música latinoamericana más avezada/de avanzada. Estoy hablando de Estudios Embriológicos De Deformaciones: Compilación De Ambient/Industrial/Noise Peruano, primera (¿y única?) referencia de Chancro Seco Records. 

    DELIRIOS EN ESTADO THETA

    Razones que sustenten el prácticamente unánime ninguneo recibido por Estudios Embriológicos de Deformaciones…, hay varias, sin embargo. La primera de ellas, la más notoria, está relacionada a un tiraje que por sí mismo saboteó las opciones de trascender hacia audiencias algo menos minoritarias. Me extrañaría que haya sido de más de cincuenta ejemplares, y si lo fue, de ningún modo alcanzó los tres dígitos. Integrantes de algunos de los actos involucrados recuerdan tardes consagradas a la duplicación casera, lo que refuerza la idea de una tirada más que modesta.

    Debido a esas meningíticas cantidades (que tímidamente circularon entonces, mejor ni pensar a posteriori), otra de las razones se vincula directamente a la nula repercusión en medios especializados. El cassette no suscitó ningún comentario/artículo que le reflejase en ellos. Ídem con cualquier tipo de cobertura, por pequeña que fuese: salvo la puntual cita en el dossier “En Los Extramuros Del Underground – Música Electrónica, Noise, Post Rock Y Rock Experimental En El Perú” (fanzine/revista Autobús, 2005) y el posteo apenas más extenso en el blog Extramuros (2009), ambas instancias conducidas por el crítico Luis Alvarado, es casi un hecho que tampoco existe la más mínima mención al documento por lo menos hasta los 2010’s. Con las justas llegó a hacerse una “presentación oficial” de la maqueta, a modo de sesión de radio en 2001, mítico espacio conducido por Helen Ramos en Radio Miraflores, en la época en que Estudios… fue editado. En defensa de la prensa alternativa, no obstante, tendría que alegar que no se distribuyeron copias promocionales. O, en todo caso, ninguna arribó a las tres palestras en que milité en esas edades.

    Por último, jamás he visto la compilación puesta a la venta. Al repasar los puntos neurálgicos de que la movida limeña disponía, no recuerdo haberla detectado nunca en el circuito Quilca-Camaná, ni en Galerías Brasil. Pudiera ser en Polvos Rosados, que por breve tiempo logró afianzarse como zona donde circulasen algunas producciones nacionales, pero sinceramente no me consta. Si me enteré de su existencia, fue a través de Leonardo Bacteria. Aunque Insumisión no figura en el seminal tape, Bacteria estaba de buenas migas con casi todos los involucrados, uno de los cuales seguramente le hizo llegar el consabido ejemplar de cortesía. Con lo inconstante que era Leo en sus gustos, un día me lo obsequió, diciéndome que ya se había cansado de escucharle. Así fue como el demo ingresó en mi colección, una tarde de 1998.

    LA MISIÓN DE LAS ALMAS MUERTAS

    Partir de la deshumanización incubada por la sociedad industrial y descerrajar intimidantes mensajes de un ponzoñoso criticismo surrealista, a través de aparatos metalmecánicos generadores de complejas capas de crujiente ruido, es lo que ciñe a la música industrial de su identidad e imaginario peculiares. Pensemos en los martillos neumáticos de SPK, en las perniciosas frecuencias subsónicas de Whitehouse, en los cut-ups echados a perder de Nurse With Wound… Para cuando Erik Bullón decide poner en marcha Chancro Seco Records y hacerle debutar con Estudios…, el industrial ya era toda una tradición sónica que reclamar como influencia. También, un género que se abría a crossovers menos sobrecogedores.

    Por esas cosas de la vida, hoy no tengo tratos cordiales ni con Bullón ni con Antonio Chávez (a) K19, responsables ambos —principalmente el primero— de la preparación de Estudios Embriológicos de Deformaciones… Bullón, quien ha reducido al mínimo sus incursiones en el ámbito artístico, realizó la convocatoria de bandas y la selección de composiciones para el repertorio del cassette. Chávez, retirado ya de todo quehacer sonoro, propuso el nombre y firmó esa suerte de manifiesto que se recoge en los interiores de la funda. Allí puede leerse lo siguiente:

    “Los actos aquí presentados recogen los trabajos más representativos de individuos cuyos conceptos ‘musicales’ van más allá del simple y común hecho de agarrar una guitarra, un bajo y una batería y ‘experimentar’. En el Perú no existe una escena que contenga o apoye a estas bandas. Casi por el contrario, abundan estúpidos y escasos que ‘temen’ estos sonidos (por considerarlos raros)”.

    La última parte del texto reproducido ilustra la mendicidad de una escena que chapoteaba para permanecer a flote. Y si ése era el caso de los grupos independientes de perfil promedio, te puedes hacer una idea aproximada de cómo le iba al contingente atestado en esta cinta, reacio a la menor concesión formal. Algunos de estos nombres son más o menos contemporáneos a Estudios…, mientras que otros habían sido concebidos a inicios de los 90’s, por lo que cabría establecer si hubo o no conexiones con la mancha de ruido industrioso que retrata Visiones De La Catástrofe: Documentos Del Noise Industrial En El Perú (1990-1995) (Buh Records, 2016) —y, de existir éstas, a qué niveles ocurrían.

    Sadomasters, Maximum Terrorem, K.I.L.L., Inversor Demente, Error Genético y Pychulator. Para la mayoría, la maqueta fue la primera oportunidad de mostrarse. Para otros, como Pychulator y Error Genético, fue su segunda experiencia editorial (luego de colaborar en Infamia…). Todos, según atestigua Dante Gonzáles de Inversor Demente, contaban con un archivo del cual escoger las piezas a poner en consideración de Bullón. K.I.L.L. nació en 1992. Inversor Demente había dado forma al Unutrium EP en 1995. Maximum Terrorem guardaba material grabado que databa de fines de los 80’s. A despecho de estas circunstancias, y en la medida en que no pudo generar el más mínimo eco, no puede afirmarse que Estudios Embriológicos de Deformaciones… influenció a músicos contemporáneos o sucedáneos. Pero sí que aupó a sus protagonistas a lanzarse al ruedo para comenzar a publicar sus propios trabajos y diseminar estas sonoridades que pasaban con naturalidad del industrial al post industrial, y viceversa. El primero en hacerlo fue Maximum Terrorem, con una maqueta epónima que muestra en primer plano un cuerpo ¿momificado?/¿calcinado? Luego seguirían K.I.L.L., Error Genético y Pychulator. Como asimismo Sadomasters, Inversor Demente no llegó a editar sino de manera póstuma su antedicho extended play, cuando ya Gonzáles se había deshecho de esa piel para empezar una trayectoria con nombre propio.

    ESCATOLOGÍA DEL MOTOCULTOR

    En cuanto a disposición y a postura estética, Estudios Embriológicos de Deformaciones… tiene más en común con Infamia… que con …Compilación I. Cada alias se adueña de una porción de cassette claramente delimitada, si bien no equitativa, y retaceada por el cambio de lado en lo tocante a Pychulator. Rompe fuegos Sadomasters, dueto formado por Carlos Chac y su pareja Alejandra Gómez. Uno de los principales animadores del holocausto grindcore nacional, Chac venía de patear cerebros en T.S.M. y Gutural Breath, donde coincidió con Óscar Reátegui (Dios Hastío, Sangama, Leñadores666). Sadomasters aporta cuatro breves temas que parecen querer ponerse zancadillas entre sí. El primero deforma la textura misma del sonido, mientras los golpes secos de procedencia industrial caricaturizan una síncopa —parte de su encanto es, justamente, fracasar en ese propósito. El segundo tema parece firmado por otra gente, pues está armado básicamente a punta de un teclado en plan melódico. Con el tercer tema vuelve a darse un giro de tuerca, debido al taladro funcionando en baja intensidad, mientras se erige como telón de fondo una cortina de ruido distorsionado in crescendo —que acaba devorando al taladro. Con mejor calidad de audio, el cuarto tema luce como un rework del primero. No es, por ende, equivocado hablar de eclecticismo en Sadomasters al describir sus cambiantes atmósferas.

    Igual de conciso es el tramo de K.I.L.L., también integrado por cuatro tracks, y ubicado casi al inicio de la segunda cara. Tres de estos tracks corresponden a una época larval del seudónimo por antonomasia de Antonio Chávez, como él mismo reconoce en entrevista publicada en el portal DeCajón el 4 de julio de 2001. Fierros, teclados de juguete y ruidos sampleados a través de cassettes; son suficiente arsenal para soltar latigazos de una visión horrísonamente cruda de la realidad peruana que los 90’s heredaron —y amplificaron— respecto de los 80’s. “Milicia 1”, “Mujer”, “Fuera Sentir” y “Milicia 2” son música industrial pura y dura, retorcida/denunciatoria/inaccesible; inspirada en SPK, Laibach, los mexicanos Deus Ex Machina y Skinny Puppy.

    A Sadomasters le sigue Inversor Demente. Las jornadas de Dante Gonzáles en Casus Belli (electrónica de ciencia-ficción junto a Enrique Barrón) ya eran cosa del pasado cuando graba el Unutrium EP reconfigurado como ID. Con fragmentos randomizados y la asistencia de una radio de onda corta, “Naturaleza Muerta” y “Sonda En Mi Mente (T.H.F. Remix)” son raros exponentes de una insólita mezcla entre el cómputo industrial y el rollo ambient, elemento este último que justifica aquí su inclusión en el largo subtítulo de la maqueta. A cual más desprolijo que el otro, en “Sonda En Mi Mente…” se adiciona una constante modulación que hace que las frecuencias colisionen y acaben cruzadas.

    Error Genético es el primero de los a.k.a. de Erik Bullón en desfilar por Estudios… Ya con “Neurotorax” y “Depresión”, colados en Infamia…, Error Genético había dado cuenta de su fascinación por la sucia y tenebrosa oscuridad del primer industrial (Throbbing Gristle, Whitehouse y afines). Sonido profundo, espeso e hipnótico; de maligna deformidad, que aquí repite exactamente el mismo plato con “Neurotransmisor” y “En Estado Theta”. Mientras el primero loopea con parsimonia su soporte rítmico, el segundo se compone principalmente de siniestras resonancias de una sordidez que espanta/epata —tal cual sucedía con su presencia en Infamia…

    Pychulator es la segunda faceta de Bullón en mostrarse aquí. Sólo que, mientras Error Genético es aún hoy un acto individual, Pychulator era cosa de tres —Bullón, Antonio Chávez y Carlos Chac. Este último es precisamente quien cooperó con las bases para las primigenias pistas del trío, tanto las precedentes “Scrotophobia” y “Necrosphera” como las escuetamente bautizadas “Tema 1º” y “Tema 2º”. “Tema 1º” clausura la primera cara del tape, en onda mucho más funesta y pirada que Error Genético, pero también más entrecortada, aunque no necesariamente más lóbrega. Sin que haya rastro del huaico de noise malsanamente jodido y cachoso del que Pychulator hizo gala en solitario, “Tema 1º” no esconde tampoco el menor rastro de médula rítmica. “Tema 2º”, en la otra esquina, abre el lado B adelantando lo que sería el (¿anti?)sonido distintivo de Pychulator del debut en adelante —una malformada sobresaturación de audio corrupto/vejado.

    Estudios Embriológicos de Deformaciones… finaliza con la irrupción de Maximum Terrorem, tercera de las chapas de Bullón en salir a escena con la que ofrenda el surco más largo de la cinta, “Morton Thiaca”. Éste y “Signum Mortis” incluyen voz, pero muestreada. Si Pychulator era (al inicio) una broma altamente corrosiva y Error Genético era post industrial con muchos vasos comunicantes hacia la música concreta y la composición electroacústica, Maximum Terrorem es (también al inicio) abstracción maculada, surgida de la carencia y de la represión: juguetes modificados/intervenidos, cintas gastadas y sobre-impregnadas, caótica aspereza textural.

    ENTROPÍA E INMORALIDAD

    Como ya quedó señalado, la suma de condiciones adversas no le permitió a Estudios… siquiera alcanzar impacto similar al que cosechó Infamia: Una Recopilación De Música Electrónica E Industrial. Por si hace falta reafirmarlo con todas sus letras, no logró el menor revuelo, salvo entre los músicos que Bullón conjurase. A lo largo de los 2000, éstos comenzaron cada uno a trazar su propia carrera, mal que bien con la misma suerte en la mayoría de casos.

    Registró Sadomasters una maqueta denominada Cacon, de portada roja, que nunca ha aparecido en Internet para su escucha. Apenas se le menciona en la página sobreviviente de Flugelrad Records, especie de escudería de Erik Bullón que durante un período puso la inmensa mayoría del material de su nómina —grupos peruanos rarísimos como Ovnilogia, Necropolis (del propio Bullón), IPRI, Digitaria, Audiometría o Skulldown; entre otros— para free download. Actualmente ni siquiera se pueden observar las imágenes de estos volúmenes descatalogados. Lo que sí figura en el Bandcamp de Heavenly Music es Astral Shadows (publicado en 2018), junto con algunas de las obras antes disponibles en Flugelrad. Debe considerarse a este opus como el debut en regla de Sadomasters, que a la fecha siguen siendo Gómez y Chac.

    Poco después de la salida de Estudios Embriológicos de Deformaciones…, Dante Gonzáles participó en Síndrome (efímero experimento con Erik Bullón y Hernán Segovia, que grabó el demo Tacora Motors en 1998, editado después). Como Inversor Demente, el Unutrium EP fue subido a la red a casi veinte años de su concepción. Gonzáles afirma que aún conserva en archivo muchas de las composiciones de este chaplín. Quién sabe cuánto tiempo se quedarán allí, ya que Dante tiene como —justificada— prioridad darle mayores vuelos a su carrera solista, después de haber clausurado por todo lo alto la etapa de Varsovia.

    Descontando cesiones, la música hecha pública de Error Genético se reduce a dos discos. El primero titula Maximum Terrorem, como su proyecto de toda la vida, y si lo tengo es porque lo encontré en casa de Christian Galarreta —en los días en que vivía en Lima y mucho antes de metamorfosearse en Sajjra—, y lo pedí prestado. El otro, Minimal Hypnotic Soundscape (lanzado en 2017), se halla para libre descarga en el Bandcamp de Heavenly Music.

    Pychulator traspuso la barrera del milenio convertido en individual de Antonio Chávez, deviniendo así en la cuarta de sus personalidades, tras K.I.L.L., N y Naiadra Muriática. Su primer jab, Sector Dañado (Dile No A La Falsa Gringa Y A La Silicona!!!), es publicado en el año del Jubileo bajo disquera propia (Laceración Auditiva Records). El segundo, Invaginación, data del 2004 y proviene del catálogo de Aloardi. Aunque Chávez ya no hace música, en el 2017 se puso para descarga gratuita el registro (Early Works 1997​-​1999), que contiene grabaciones hechas sólo por Chac y por Bullón. El enlace, como siempre en Heavenly Music, aún está habilitado.

    K.I.L.L., la identidad sónica central de Chávez, gestionó en 1999 la edición de Terrorismo, Psíquico; tremenda refrendación de esta ordalía electrónica-industrial-ruidista en permanente mal viaje onírico. Katharsis, grabado en el 2004 y editado en el 2005, fue un segundo y último paso que no he tenido chance de audicionar.

    Es Maximum Terrorem la entidad que más material ha liberado para su asimilación. A Necro, maqueta fechada a fines de 1989, le sigue una nueva cinta, esta vez epónima, fechada en 1996. Después de Antifonía, notable recopilación de grabaciones aparecida en el 2000, el camino de este alias de Bullón se desdibujó un poco con Spiritus Mundi (del 2001) y Tenebræ (de 2009) —que ni de lejos tienen el horror innominado que palpitaba bajo el pellejo de sus otras placas. De todos los mencionados, únicamente Necro puede aún ubicarse y descargarse.

    NATURALEZA NO-MUERTA

    En la mencionada entrevista que K19 dio para DeCajón, se habló de una reedición de Estudios Embriológicos de Deformaciones: Compilación De Ambient/Industrial/Noise Peruano acaecida en el 2000. En las muchas conversaciones que he tenido con Erik Bullón hasta que sobrevino la ruptura, nunca habló del particular. Quizá sí hubo una reedición, pero ésta no se hizo en formato digital y/o virtual, menos en el poliacetato de vinilo. De manera que es sólo ahora, 26 años después de su primer/¿único? tiraje, que el panorámico es colgado en Internet con fines informativos y para su libre descarga y compartición. El crédito de rigor por la digitalización corresponde a Dante Gonzáles. Accedes al muestrario haciendo click aquí.

  • El buitre abrió las alas

    El buitre abrió las alas

    Crónica por Víctor Pérez

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    Describir el placer de una experiencia feliz, por más intensa que sea esta, no tiene sentido para mí. Me aburre, me gasta, se trafica mucho con las trampas de la memoria. Además, surge siempre una imposibilidad: no se puede comunicar el placer. Si escribo, por ejemplo, “jamás había sentido tal regocijo durante un concierto”, el placer que yo refiero es intransferible, único en mi experiencia sensible. De modo que ni yo mismo lo puedo evocar, aún insistiendo en los túneles de la memoria. Sí, puedo dar fe de “ése placer”, eso es seguro, ¡lo viví!, pero las características del mismo e implicancias, me resultan ajenas, y cada vez más con el curso de los días. Por otro lado, aun así consiguiera transcribir de manera fidedigna el proceso orgánico de la experiencia (el contexto, el paisaje, mi clima emocional; en suma, el recorrido integral del placer) nadie podría prodigarse físicamente la sensación que ya experimenté, a través de una simple lectura, de ninguna manera.

    ¿Es que exigimos demasiado a las palabras? ¿O no exigimos lo suficiente? Entre más intensa y satisfactoria la experiencia, más difícil el trabajo de comunicar, y por tanto, menos ganas de escribir. Dicho esto: realmente JAMÁS había sentido tanto placer durante un concierto, como lo que viví semanas atrás en la galería Martín Yépez del Centro de Lima, durante la presentación de Ertiub, al punto que he considerado seriamente cuánto placer soy capaz de soportar.

    Para que se entienda, no es la primera vez que asisto a una de sus presentaciones; digamos que los he oído con la regularidad necesaria como para saber anticipar las características de las mismas: 1. Eventos discretos, usualmente gratuitos, comunicados con no mucha antelación. 2. En espacios subterráneos, nocturnos, o claustrofóbicos (galerías, casas culturales, huacas). 3. Una alineación triangular: Buitre, en la guitarra, Sun Cok en el bajo, y Neto en la batería. 4. Un set list sólido, inamovible, que inicia con el torrente melancólico de “Off” y que culmina con el track tal vez más entrañable para sus seguidores: “Caricia Mental” (¿alguna vez podré oír “Escapando solo sobre el mar” en vivo?). Y una presencia hermética, que los envuelve en un halo de misterio por no tomar la palabra ni siquiera para presentarse o despedirse (una bella voz pregrabada lo hace por ellos). De manera que la presentación de esa noche no tendría que haber sido distinta, a no ser porque se trataba de uno de sus primeros conciertos luego de casi tres años de silencio pandémico; porque fue la primera vez que los oí tomar la palabra (Sun Cok agradeció los 20 años), o porque tal vez yo mismo era diferente.

    De plano, diré que, como un hombre feliz, he olvidado detalles de la experiencia; como si lo experimentado hubiera ocurrido muchísimos años atrás y no apenas hace unas semanas. Pero puedo darme algo de contexto: sé que llegué a la galería suavemente alcoholizado por el vino dulce de una ceremonia anterior. Que recorrí una exposición de arte contemporáneo que me afectó muy poco. Y que, en general, percibí que básicamente todos estábamos “haciendo hora” frente a las pinturas, en la espera de la banda. Más tarde llegaron mis amigxs; D. observó: “Hay demasiada gente blanca”. Luego salimos por un momento del espacio para tomar un poco de aire o reunirnos con gente de otro color.

    Aquí es donde empieza la experiencia definitiva, donde los recuerdos parecen proyectados sobre una sábana en llamas, en constante ascensión. Cuando retornamos a la galería, la banda ya estaba casi instalada; nos unimos al ciego tumulto, rostros humanos que intentaban permanecer sobre sus cuerpos que se desvanecían. Me pareció que el espacio también empezaba a distenderse. El sonido, en cambio, se abrió feroz: “Off”, el primer track, había iniciado, sucediéndose canción tras canción, sin interrupciones. Esto es un fragmento de lo que escribí el día siguiente:

    “Recuerdo la silueta de Sun Cok contra la luz del proyector, la estilizada sombra de sus dedos caminando sobre las cuerdas del bajo. Pero especialmente recuerdo a Buitre, el pensamiento de que en verdad parecía la genuina encarnación de un gallinazo descomunal lanzando gruñidos salvajes a través de su guitarra, por lo que en cierto punto del concierto imaginé que había desplegado unas alas gigantescas desde la espalda, al punto que tuve que decirlo en voz alta: ‘el buitre ha abierto las alas’ a fin de confirmar en una sonrisa ajena que –en efecto- solo se trataba de una alucinación mía.”

    Desde luego, estaba drogado; esa noche fue la primera vez que los oí en ese estado. Ya ahora, cada vez más lejos de ese día, puedo entender que si bien no podemos recuperar el placer, se puede pensar sobre el placer. Parafraseando a Victoria Santa Cruz, cuando cesa la acción, nos queda siempre el análisis.

    Nunca había pensado a Ertiub, nunca tuve esa necesidad, uno no piensa lo que ama. Hoy lo hice, mientras andaba por el camino que conecta la puerta 1 de la Universidad San Marcos y la avenida Faucett (es preciso que mencione este lugar, fue aquí donde oí hablar de ellos por primera vez); sin embargo, aún cuando quise profundizar en los aspectos estilísticos de la banda, solo pude hallarme a mí mismo descubriendo la íntima presencia que ha tenido su música en mi vida. Es que Ertiub fue para mí el encuentro con la vanguardia, una vanguardia que realmente podía entender, o en otras palabras, que me afectaba de manera directa, sin pretensiones. Una vanguardia con sentido, con alma. ¿Tú sabes lo que significa para un muchacho sin más influencia que el pop o el rock alternativo de la radio, con amor vivo a las canciones de Libido y Mar de copas, escuchar de pronto “Caricia Mental”? ¡Dónde! ¡Cuándo! ¡Cómo es posible que esto también sea la música! Es que es inenarrable… su sonido, el carácter audiovisual de su puesta en escena… pero sobre todo, descubrir que los sonidos que oía con rencor, sonidos de una ciudad que me negaba a conocer por miedo a lo hostil, podían adquirir un sentido y volverse música.  El llanto de un niño, la sirena de una ambulancia, un huaynito ayacuchano, la interacción telefónica entre una trabajadora sexual y su cliente, etc… , ahora incorporados estéticamente sobre la atmósfera que evoca una guitarra, líneas de bajo poderosísimas y una percusión que podía virar sin ningún problema desde ritmos del jazz hasta el rock más duro y vertiginoso.

    Me parece que en gran medida esto es Ertiub: una mirada a veces amorosa, a veces desencantada, hacia las posibilidades del desorden; sonidos que se amalgaman, se interceptan, se violentan, se destruyen, son extraídos de la realidad y conducidos a través de la música en atmósferas sonoras o disrupciones. Lo que remite necesariamente al propio desorden de la ciudad, una Lima que se mezcla a sí misma de manera infinita. Estética del caos. La música para conducir el desorden y otorgarle un sentido. O en su defecto, recurrir al sentido inverso, es decir, ir desde la armonía hacia el profundo caos, como en la versión en vivo de “Caricia Mental”1 [1]. El sonido de Ertiub es la interacción entre el orden y el caos, el amor y el miedo, la esperanza y la desesperanza.

    Asimismo, una mirada atenta, que puedo comparar a la de los gallinazos, quienes miran la ciudad desde los cielos (¿cuánta ciudad cabe en sus ojos?), y a la vez, urdir en lo pútrido, lo obsceno, a propia voluntad. Un animal que devora las imágenes y los sonidos de la urbe, sigilosamente, en silencio. Aunque arroje también una postura crítica, no desde la concientización forzada o la superioridad moral: mirar simplemente, mirar sin juzgar, entender.

    Reconozco que Ertiub está demasiado dentro de mi fuero interno. Y hay cosas que están en mi alma que ni siquiera puedo ni me interesa comunicar. Sospecho que la crónica aquí termina para ustedes. No para mí.

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    Fotografía de portada: Oscar T. Kobayashi Seki

    Notas

    1. De hecho, en este track queda manifiesto de forma más evidente lo que refiero líneas atrás. Los dos riffs reconocibles que arman la canción, representan una antítesis. Por una parte, un riff ciertamente oscuro, rabioso, urgente, y luego un rasgueo cercano más bien a la ternura, a la luz, al amor. Finalmente, la desaparición de ambos sonidos en un desorden voluptuoso, desde donde emergerá eternamente el himno del país. ↩︎