Zetangas: “Cada disco es el intento del intento del intento …”

La entrevista se realizó el domingo 8 de agosto de 2024, por César Zevallos, Victor Perez y Julio Hermoza

Rescatamos una entrevista del año pasado que nunca vió la luz, realizada al innovador proyecto musical Zetangas, del peruano Carlos García. Natal de Pueblo Libre, radica en Suecia desde 2006 y es autor de canciones verdaderamente hermosas, acordes raros y entrañables concebidos en alguna cueva inaccesible para los demás humanos, parecidos a casi nada de lo que se ha escuchado en Perú y el mundo, canciones particularmente cortas para no abusar de la densidad de su sonido (no pasan los 2 o 3 minutos). ¿Quién es este artista que expresa soledad, incógnitas, exploraciones inacabables, como también atisbos de felicidad y plenitud espiritual? Esa es toda la presentación que daremos sobre él, aunque sabemos que se ha oído poco de su música y se ha escrito aún menos.

EL DESCUBRIMIENTO

César: En nuestra sesión Extrañamientos II en la Universidad San Marcos, reproducimos un bloque de música peruana (fue el que más le vaciló a la gente), y elegimos una de tus canciones, “El Todo y su Lugar”. Sobre ese bloque, uno de los presentes tomó la palabra y dijo, sorprendido, que le parecía curioso que ese tipo de sonidos se hagan en Perú.

Victor: Lo comentamos al terminar la sesión. Mi hermana también la escuchó por primera vez. Sí, hubo un comentario que se repitió, no sabían que eso se hacía también en Perú.

Zetangas: Esa canción primero era una estructura. El disco lo trabajé con sintetizadores modulares, con algo de samples y cosas mezcladas. Cuando quise grabar la voz con toda la estructura, no se podía. La persona que me ayudó era mi ex esposa, le pedí por favor que necesitaba una voz, ya había escrito el texto. Se complicó la estructura musical con la voz, no se podía hacer. Tuve que sacar todas las capas y solo dejar la guitarra para que ella haga la estructura de la voz. Luego lo junté todo y empecé a mezclar y masterizar para publicarlo. En realidad, no fue complicado, era parte del proceso. 

Me parece bacán que esa canción le haya llamado la atención a la gente. Yo no ando mucho moviendo la música, muy poca gente escucha lo que hago. Tal vez porque suceden constantemente diferentes cosas, mucha gente hace música, ya no es como antes que podías leer un libro entero, ahora solo pasas la hoja rápido. Si retrocedes 30 o 40 años, cuando escuchabas música en un cassette o cinta, tenías la obligación de escuchar todo. Cuando llegó el CD, tú solo presionabas play e ibas a tu canción favorita, nada más. A mí me sorprende un montón lo que ustedes me están diciendo.

Victor: Ese mismo día, luego de la sesión, fuimos a tomar por los alrededores. En cierto momento, sentados en una esquina, pusimos algunas de tus canciones, analizando una portada verde.

Zetangas: La portada verde de la señora cayendo. Ese disco (22/09/1953) es un homenaje a mi mamá, es su fecha de nacimiento. (Perdón que te lo cuente tan frío). Mi madre no está muerta, pero es como si se hubiera matado, así la puse en el disco. Me da un poco de nostalgia. Eso le transmití a mi amigo que diseñó la carátula. Quería algo relacionado con mi madre. Ese color particular, bien usado también.

Victor: Es un verde especial. 

Zetangas: Claro, no es fosforescente. También me hubiera gustado sacarlo en físico, lo publiqué antes de la pandemia en 2019. El último que he sacado, Sesiones Intangibles, estoy pensando en hacer un máster para subirlo a Spotify. (Andaba resentido y en problemas personales con Spotify).

César: ¿Sueles desprenderte de tu trabajo? Después de crearlo y publicarlo, ¿lo percibes como algo que está ahí y ya no lo ves más?

Zetangas: En parte, me pasa eso. El hecho de decir “miren mi disco, escúchenlo, tómenlo”… de repente años atrás sí lo hacía, salía a pegar afiches. Pero ahora me gusta producir, sentarme en el estudio, aunque ahora estoy de para, haciendo animaciones. Pero la cabeza ya me está dando vueltas. He estado subiendo videos en Instagram, Tik Tok, y en Facebook también. Eso de desprenderme, tienes toda la razón. Yo creo que es una manera de dar vuelta a la hoja y ver ahora qué viene, y ya sé qué va a venir, pero necesito el tiempo, tranquilidad emocional. Es cuestión de creatividad y hacer música. No me hago problemas, no me corto las venas haciendo dramas, ni compito con nadie ni busco influencia en el bosque.

Victor: En muchas de tus canciones, la del disco verde (yo lo recuerdo por las portadas) y también el del alce… (la idea no se terminó de formular)

Zetangas: Ese es el primero que saqué como Zetangas, se llamaba zetangas monsters de comida, este nombre de monsters de comida lo uso para sacar otro proyecto, después lo voy a explicar. El de Zetangas, del 2016, me ayuda a producirlo JJ de El Aire. Es bien loco porque a este gran amigo, que ya falleció, le compartí el disco y él estaba en el hospital, en tratamiento. Me dijo que estaba bacán y quería producirlo. Ahí coordinamos. Siempre había una gentita que ayudaba.

LOS INICIOS: ELECTRO-Z, ERTIUB 

César: Ahora que estás en Suecia, ¿mantienes conversaciones o relaciones de trabajo y amicales alrededor de tu música en Perú?

Zetangas: Eso es bien difícil de explicar. Yo creo que la mayoría de músicos aquí en Perú de los que yo conozco… A ver, he tocado en Electro-Z, Rayobac, Ertiub, El mundo de Pecval, Crossota, con alguna gente de ahí sí tengo contacto. Con quién sí tengo un contacto más cercano es con Miguel Uza, quien ya no está en Perú sino en Barcelona, España. Se nos ocurrió remezclar y remasterizar el disco de Rayobac del 2003, lo hemos lanzado hace unos días. Con él intercambiamos música. También he hecho split con La cueva del oso y Garzomorphosis, el que toca en Plug Plug. Con el bajista de Ertiub también converso, a veces con los de El mundo de Pecval.

César: Víctor, Julio y yo hemos llegado a tu música de diferentes maneras. Yo te conozco por Electro-Z, intrigado por estos arreglos electrónicos en el sonido. Julio te ubica de Rayobac.

Zetangas: ¿Llegaron a ver a Electro-Z o Rayobac en vivo? ¿Cuántos años tienen ustedes, 24 o 25?

César: Estamos bordeando los 30 años.

Zetangas: Ya están viejos. 

César: No hemos llegado a verlos en vivo, éramos niños.

Zetangas: Demasiado niños. Electro-Z toca en 1999, después de la grabación de estudio. Luego yo paro y me encuentro con Ertiub y Rayobac. ¿A Ertiub lo han visto ahora?

César: Sí los vimos, hace un par de años retomaron su formación original, su primer concierto después de la pandemia. 

Zetangas: Ertiub se forma con Beli en la guitarra, el buitre, Sebastián y Neto Ankalli. Luego sale Beli, entro yo y César Azcurra. Ahí se hace otra formación. Después salgo yo de Ertiub y se convierte en un trío. 

César: ¿Qué recuerdas de los inicios en Electro-Z o Ertiub? ¿Cómo era la escena musical de ese tiempo?

Zetangas: Cuando tocaba en Electro-Z había muchas vertientes. Antes de Electro-Z, estaba metido en la música, de ayudante técnico en un grupo llamado Circo Marionetas, una mezcla de funk, rock y otros estilos. En esa época había grupos new wave, metal, rock. Yo creo que había bastante grupos, pero poca infraestructura, pocos sitios donde tocar. Si ibas a tocar, debías llevar tu amplificador, guitarra, pedales, llevarlos en un taxi con el riesgo de que te roben. En el tiempo de Electro-Z, empezaban grupos como Libido, Cementerio Club y otras bandas que no tenían nada que ver con nosotros. A mí me gustaba Manganzoides. Había grupos de electrónica también. Nosotros nos encerrábamos a componer con Electro-Z, practicábamos 7, 8 horas diarias. Teníamos un estudio propio para ensayar hasta que se llegó a grabar. Era prácticamente un trabajo. Después llega Rayobac, donde la pasé un poco más relajado, dos veces por semana. Lo más alucinante es que lo que tocábamos en vivo, que sonaba genial, lamentablemente no se llega a registrar en el disco. El disco fue más reservado y estructurado. Luego, cuando llegué a Ertiub, recién estaban componiendo sus estructuras. Lo que hacíamos era grabar guitarras, y como una especie de Frank Zappa de Pueblo Libre, agarraba, cortaba y pegaba estructuras. De pronto decía, “oye, esa guitarra la toqué hace dos meses”, estaba en un tema y no sabía que lo había editado de algo que ya había hecho. 

CANCIONES Y CONVICCIONES

Victor: ¿Ahora que radicas en Suecia ya no trabajas en proyectos colectivos? ¿Buscas gente para trabajar con la que necesitas sentirte afín?

Zetangas: Afín para hacer música. Pero al mismo tiempo, quiero hacer lo que a mí me da la gana. No quiero estar preguntándole al baterista, guitarrista o bajista, tampoco tengo ganas de cargar un amplificador e irme a tocar. Me cansó. Solo quiero hacer música, estructurar, no quiero hacer lo que está de moda, lo que va a vender, si no hubiera sido un músico que busca fama, fortuna. Nunca me interesó eso, no porque esté bien o mal, sino que es mi manera de pensar sobre la música. Hay gente que piensa que la música es diversión, es cultural, es para relajarse, pero para mí la música es algo que me sale natural. No me puedo llamar antimúsico, músico o músico noise, solamente hago lo que en el momento se me ocurrió, nada más. Lo planteo como una estructura y una presentación. Es como si les dijera a ustedes, miren, acá está, servido; si les gusta, excelente, si no, se sigue adelante. No hay ninguna actitud pedante ni mala onda, porque no tengo nada de eso. Hay gente que me pide unos acordes de guitarra y puedo hacerlo sin ningún problema. 

Victor: Pero seguramente te encuentras con gente que escucha música y te dice que debes ser más conocido. Es algo que se repite mucho. Supongo que para personas que eligen hacer música de la manera que tú la haces, debe ser algo incómodo, de repente has pensado en qué pasaría si tu música la escuchara más gente. ¿Te han hecho ese tipo de comentarios?

Zetangas: No. Tú estás hablando de ese tema. No se me pasa por la cabeza. Sucede lo siguiente: si veo que alguien pinta o toca bacán y no es famoso o conocido, no le digo que más gente debería conocerlo por un aspecto cultural, de emoción. En realidad, cómo ahora se vende y presenta la música, es algo que no está dentro de mi espacio. Cualquier persona que se quiera hacer realmente famosa, debe recurrir a otro sistema, a mánagers, a pagar dinero. Ahora todo es pagar y es un montón. Tampoco puedo tirar la plata, no me parece lógico, voy a producir mi música y encima pagar para… Es más factible para otro tipo de música, con otro espectáculo, otra visión que no está mal, a mí me da igual lo que haga la gente, no tengo un comentario específico porque no vale la pena. En esta época, es una discusión que no llega a ningún lado. 

César: Es curioso porque cuando hicimos la sesión, precisamente lo que buscábamos era eso, llevar la emoción de una canción a una experiencia grupal, el tan solo sentarte y concentrarte en el acto de escuchar nos parece muy llamativo. Ahora te comento eso porque en tu música, y es algo que en algún momento lo puntualizó Victor, hay bastante soledad.

Victor: Nos pasa a menudo, en conversaciones que tenemos cuando aún no conocemos al artista, tratar de fabular cómo es esa persona, por qué hace lo que hace. Yo había pensado en que, por un lado, se necesita no solo soledad para crear, sino también una tranquilidad. La semana pasada que salía de mi casa y me ponía a escuchar una de tus canciones, lo que sentía era paz, armonía, tranquilidad e incluso algo místico. Y también hay otras canciones que remiten a la nostalgia y la extrañeza. ¿Qué piensas de eso?

Zetangas: La soledad es un arma de doble filo. A mí me gusta mucho estar solo, me gusta ir al bosque a caminar 2 o 3 horas sin ver nada, ser un animal que corre de aquí para allá. Tampoco soy enfermito. Prefiero estar solo a estar conversando con gente mucho rato. En mi cabeza estoy pensando lo que tengo que hacer. No es ansiedad, pero es una carrera contra el tiempo porque a mí me gusta producir, pensar. La serenidad y la soledad están bien marcadas en mi música.

César: ¿Hay algún motivo por el que optas por hacer canciones cortas?

Zetangas: Es que… Es como cuando les preguntamos a los punks por qué hacen temas tan cortos. Puedo hacer un tema muy largo para el disfrute, sí. Pero empiezo a sentir que es repetitivo y tiene que morirse; es como una pincelada, la pincelada debe terminar en un momento, si es larga ya no tiene sentido. Tampoco estoy pensando en el formato canción (coro, estrofa, estribillo), lo podría hacer pero… no me place, no sé por qué. Así al final, 30 minutos no parecen una eternidad, puedes decir “ok, me gustaría volverlo a escuchar” para ver si es cierto. Me gusta ver esto como una película, las partes de acción, tranquilidad, etc, me gusta que vaya ondulando y también me gusta lo corto. Bacán que te hayas dado cuenta de eso. Me gustaría hacer cambios, seguramente en el futuro. He estado pensando mucho en eso (jaja).

Julio: Carlos, ¿qué tal? Quería pregun…

Zetangas: Hola, Julio. Julio resucitó. Julio, ya estás de vuelta. Hola, Julio.

Julio: Sí, es que como están hablando, también quiero intervenir, pero siento que los chicos también entonces… Por lo que comentas, se nota que eres un creador totalmente autoconsciente de nosotros, tus consumidores, porque en todo momento estás pensando en que nosotros no nos aburramos. Imagino que hay otro tipo de autores que son excesivamente solipsistas y ombliguistas que les da absolutamente igual si su audiencia se está aburriendo con su propuesta. En tu caso, estás siendo honesto porque dices “bueno, yo quiero que las composiciones duren poco tiempo para no aburrir o adormecer a mis oyentes”. ¿Es así?

Zetangas: Está bien el punto de vista. En los 50, 60 o 70 ha habido gente que se ha parado, ha gritado, ha hecho cosas, incluso en los 90. Han tratado de mostrar algo y les ha importado un comino o han grabado solamente tssssss 50 minutos de puro ruido blanco. Eso es lo que hay. Tú puedes conceptualizar algo, si tienes un argumento para validar lo que tú propones, excelente, y si no lo tienes, para eso están ustedes, para ayudar o complementar. Dentro de todo, a mí me gusta trabajar lo que hago y creo que lo que viene después, es el valor que le dan ustedes. Porque tú Julio, me puedes decir “Carlangas, tu música no me gusta”, y yo acepto que no te gusta, pero que alguien me diga “tu música es una mierda”, ahí sí yo afirmaría que la gente tiene poco espectro de lo cultural. 

Victor: Hace un momento decías que preferías caminar en el bosque a algo social, me llamó la atención. En el ambiente donde vives ahora, ¿estás expuesto a la naturaleza?

Zetangas: Sí, estoy bien cerca al bosque. Yo no vivo en Estocolmo, en el centro, no me gusta. Me parece bonita la estructura, lo antiguo, la historia, los palacios y castillos. Pero no es parte de mi cultura, yo soy peruano. Solamente es un espacio donde estoy. No es que sea mejor o peor. Siempre, por más que uno viva en el primer mundo, uno siempre puede decir que esto puede ser mejor.

LO LÚDICO

Victor: ¿“Bosque blanco” la compusiste en relación a esas caminatas?

Zetangas: No, fue en una estación de tren. Estaba todo frío, helado, y el tren se demoraba. No sé qué relación tiene con “Bosque blanco”, pero lo pensé en ese momento. Pasó un tren “bala”, a 130 km/h, generó un polvo de nieve, entonces ahí me vino la idea.

Victor: Es una de las canciones que más me agrada. Tiene nostalgia, pero también tiene refugio, arrullo. Yo siento mucho en tus canciones el elemento lúdico, es necesario siempre para la creatividad, lo infantil, lo relacionado al juego, no querer aburrir. 

Zetangas: Claro. Hay que ser un poquito nerd, tampoco loco todo el rato. Detrás de eso, hay una máscara. No todo es bonito. Uno trata de contar en base a sus vivencias, por dónde ha caminado, con quién y quién no se ha juntado, con quiénes se ha peleado, qué ha estudiado, qué ha visto, todo eso se junta. Es imposible separarlo. Incluso hay momentos que tienen mucho odio, ira, cólera. No es algo malo, es parte del ser humano. Uno trata de aligerar el peso. Si te da esa sensación, es bacán. 

Julio: Carlos, quería recordarte que hace 15 minutos nos comentaste que ibas a explicar por qué el nombre de monsters de comida. 

Zetangas: Gracias por hacerme acordar. Monsters en sueco no es monstruo, significa diseños. Las formas de los tapetes en las paredes, los suecos lo llaman monsters. De comida era porque estaba conversando con una sueca de casualidad, y se hace la graciosita, yo le digo monsters de, y me dijo de comida, y pensé “qué bacán”, era como diseños de comida, ese fue el momento. Me gusta el nombre, se puede pronunciar en cualquier idioma. Es más simple de pronunciar que Zetangas.

César: El otro día que nos juntamos con unos amigos, uno de ellos preguntó qué estaba escuchando ahorita. Le dije que los últimos discos de Zetangas. Me preguntó “quién es, parece el nombre de un dibujo animado”. 

Victor: Los nombres de las canciones me parecen curiosos. 

Zetangas: Jajajaja.

Victor: No te las esperas, no da pistas de lo que va a sonar, aunque a veces sí. Leo algunos: “Zucchini Asimétrico”…

Zetangas: Jajajaja.

Victor: “Neonati Deformi”….

Zetangas: El zucchini es como un zapallito italiano. Y no le puedo poner zapallito italiano, suena feo. Jajajaja.

César: Hay una canción de tu último disco, Sesiones Intangibles, que dice “lo sigo buscando y nunca lo encontré”. 

Zetangas: Eso lo grabé con un microfonito de cristal que yo me hice. Tiene una entrada para un plug de ¼. Esa voz la grabé solo como parte de la maqueta, y se la enseñé a un amigo, me dijo “ah, qué chévere, estás cantando”, no, le dije, estoy aullando, una voz con distorsión. Luego lo quise volver a grabar pero ya no me salía. Se quedó grabado así, como una voz de teléfono. En ese momento estaba pensando en, cómo te explico, lo sigo intentando, ese es el lema, cada disco es un nuevo intento, no es como “wow, la obra maestra”, no, es el intento del intento del intento del intento del intento.

César: El arte como motor de descubrimiento y exploración

Zetangas: Claro, porque hay que seguir intentando, nada más, haciendo. Tener un backup, un registro, hasta que el mundo se acabe.

Victor: ¿Has tenido contacto con proyectos cinematográficos? Porque siento que el sonido que haces se puede utilizar en imágenes.

Zetangas: No, no he tenido contacto. Pero sería bonito que pongan un track tuyo en alguna película. Lo que he visto es que hay gente que usa mi música en algunos reels, me da risa, hay gente bien rara de otros países haciendo cojudeces. 

VIVIR MUY LEJOS DEL PERÚ

Victor: Eso me interesa. ¿Has tocado en vivo allá? ¿Cómo es la gente, cómo es su involucramiento con la música?

Zetangas: No he tocado en vivo acá. No he encontrado gente donde yo pudiera tocar. Sin embargo, cuando recién llegué había un festival de noise, cogí un folleto, empecé a buscar a esa gente y no existían, parece que habían escrito nombres al paso. Después me han invitado a festivales, un amigo chileno por ejemplo. He tocado en Barcelona. Mi amigo Christian Galarreta me ha invitado a tocar con él en varios sitios, pero no se podía porque también tengo otras cosas que hacer, otras ocupaciones. No puedo largarme como loco. Tampoco he ido a tocar a Lima, aunque podría suceder, me gustaría. 

Victor: ¿Vienes a Lima con frecuencia?

Zetangas: No, no voy hace años, no he tenido ganas. He estado más por Europa. La mayoría de amigos que tengo o que tuve… bueno, la gente va desapareciendo. No he viajado mucho a Lima, tal vez el próximo año.

Julio: Carlos, a pesar de que no has viajado a Lima, ¿continúas al tanto de la escena musical peruana?

Zetangas: Sí, he escuchado cosas que suena. Lamentablemente no los he apuntado. Por ahí escuché el proyecto de una chica, me trajo bastante nostalgia. Sí, he escuchado cosas bien bonitas. También me parece que ha cambiado mucho, hay más apoyo, creo que la gente la tiene un poquito más fácil.

César: Creo que sí. No sé si necesariamente por el apoyo institucional en la promoción artística.

Zetangas: Eso no había tampoco. El Ministerio de Cultura está apoyando, ¿no? Tengo amigos que reciben estímulos económicos, se compran instrumentos…

César: Veo apoyo entre las mismas bandas, los organizadores de festivales y conciertos.

Zetangas: Claro, claro, lo que era bacán antes, cuando tocábamos con Rayobac, era que nos podíamos unir tres bandas, por ejemplo La Ira de Dios, La gata de (audio ininteligible) y Rayobac. Nos podíamos juntar para pagar equipos o cosas así. Ahora yo no sé cómo estará jugando la gente. Imagino que tienen mejores equipos, sistemas de audio, etc. 

César: Me gustaría escuchar una canción juntos. ¿Te sientes cómodo con eso, Carlos?

Zetangas: Mmm ya, mientras no me haga llorar (jaja).

César: Una de tus canciones. 

Empieza a sonar ”Abisal”, pero nadie la puede escuchar, excepto César. Al rato, Carlos se ofrece a reproducirla. No se tiene registro de lo conversado aquí, el audio de la entrevista prosigue con lo siguiente:

¿QUÉ ODIA ZETANGAS?

Victor: Dentro de un rango de cosas que están alrededor de la música que tampoco te gustan y puedes decir “mira, en estos tiempos era así y ahora es igual”.

Zetangas: Yo creo que la pregunta correcta sería por la música que filtras. Jajaja. Yo filtro mucho. En mis tardes de siesta, me gusta escuchar el Dynamo de Soda Stereo, porque me trae una referencia de cómo era yo de joven, lo puedo escuchar veinte veces y no me molesta. Lo que genera este grupo en la gente, no me interesa. Yo trato de filtrar, no te digo que detesto un estilo, que no me gusta, porque no es mi problema. Yo no puedo estar con una bandera diciendo “no puedo escuchar esta música”. Si 20 millones de peruanos o chinos escuchan un tipo de música que los hace saltar o bailar, es su problema, me da igual. Hoy, por ejemplo, pude haber escuchado David Bowie, mañana Rafo Ráez, Edith Piaf. Puedo escuchar metal, heavy metal, Anthrax. Que ande pensando en qué filtro, no mucho. ¿Y sabes qué? No podemos. Si hablamos de música comercial, lo que dije al principio, es un negocio, un imperio, va a ser de mejor a peor, la industrialización hace que cambie la perspectiva de cómo el ser humano ve la música. No se puede contra eso. Un ejemplo para que se mueran de risa: fui al concierto de Beyoncé, en un estadio lleno de 80 mil personas con mi hija menor, yo respeto sus gustos, voy con ella, y pienso en las 80 mil personas. Todo era alucinante, un espectáculo. No se puede con eso, ya explotó hace años. Lo que hacemos nosotros de perfil bajo, libros, música, es para gente curiosa, y hay más gente que es menos curiosa de lo que son ustedes o yo. Si a la gente tú le explicas que estás en contra, te llaman bicho raro, estás mal, estás enfermo, y en realidad eres una persona normal, solo tienes diferentes argumentos y contextos. Tampoco quiero decir que yo no escucho o que algo sea gracioso. Pero que me afecte en mi vida y diga que a partir de mañana voy a cambiar y voy a ser así, no. Bien difícil.

César: Victor, Julio, ¿hay alguna pregunta que está quedando pendiente para cerrar la entrevista?

Victor: ¿Qué dice Julio?

Zetangas: Victor se ha molestado conmigo, él ha querido que yo diga que odio esta o tal música. Jajaja.

César: Jajajaja.

Victor: Te tanteé, te tanteé.

Zetangas: Después van a decir que Zetangas ha dicho esto… Me va a bloquear Instagram por blasfemo. Jajajaja. Yo filtro, nada más.

Al dar por terminada la entrevista, Zetangas nos dice que cuando venga a Lima, ojalá se encuentre con nosotros y nos tomemos unas chelas. Seguimos esperando ese día.

3 respuestas a «Zetangas: “Cada disco es el intento del intento del intento …”»

  1. […] Segundo bloque: “Segundo premio” de Los Planetas, “Atomicum” de Babasónicos, “Spliff Dub (Rustie Remix)” de Zomby y “Tetes parlantes” de Zetangas. […]

    Me gusta

  2. […] Esta vez el sentido auditivo será el predominante, en un intento por transgredir la forma convencional de escuchar música, y se pondrá en prueba con la escucha de tres álbumes peruanos que este 2025 cumplen diez años de lanzamiento, ocasión perfecta para volver a visitarlos y mostrarles algo de luz pública para inquietar a más personas: Pangea (Ale Hop), Cancionero para víctimas de siniestros (Fútbol en la escuela) y zetangas and the monster of comida 2 (Zetangas).  […]

    Me gusta

  3. […] 2, un viaje instrumental que parece crear su propia realidad. Como en un sueño medio olvidado, Zetangas construye un universo sonoro alucinado. A lo largo de seis canciones nos invita a perdernos dentro […]

    Me gusta

Replica a Oír para ver – Espacio Sonido Cancelar la respuesta