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  • Radioamor: música y pintura

    Radioamor: música y pintura

    ¿Qué ocurre tanto en el enamoramiento como en la contemplación del paisaje? En los paisajes costeros de la reciente exhibición [Solo] de Amor y Mar del pintor peruano Ignacio Noguerol, reconocemos en esos dos momentos el mismo tránsito sensible, uno donde el sujeto experimenta el deseo de desdibujar los límites del yo y confundirse con aquello que tiene delante, ya sea frente al cuerpo amado o a una presencia natural. 

    A partir de esta intuición, Espacio Sonido —en colaboración con la Escuela de Arte de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (UNMSM) y el Centro de Estudiantes de Arte (CEA) de dicha casa de estudios— organiza Radioamor, su primera sesión de escucha (junto a un concierto) dedicada a la apreciación pictórica, concebida para acercar el arte al público universitario y generar un espacio de intercambio interdisciplinario. 

    La música de la sesión de escucha acompañará ese devenir planteado al inicio, primero desde la voz que se dirige a otro ser humano hasta transformarse en una experiencia cercana a la contemplación —del mar, del cielo, del horizonte—, en ese desplazamiento ya no importa tanto a quién se ama o a quién mira, sino el modo en que la identidad se diluye, pierde contorno y permanece por un instante en una forma de presencia sin límites precisos.

    Como parte de ese clima sensorial, la experiencia propone sentarse frente a la pintura Paisaje total, de Ignacio Noguerol, y dejar que el sonido active nuevas capas de interpretación mientras la mirada se posa en la obra, invitando al público a expresarse desde la escritura, el dibujo o la danza. Se realizará en el local del CEA (tercer piso de la Facultad de Letras y Ciencias Humanas de la UNMSM), este sábado 13 de diciembre, a partir de las 6 p. m. Ingreso libre.

    PLAYLIST

    Oh qué será – Willie Colón
    All is full of love – Bjork
    Una secta basada en ti – Dani Shivers
    Raíz – Gustavo Cerati
    Corazón de poeta – Jeanette
    Nudo de cielo y delfín – Silvania
    Detrás de ti – Gustavo Pena
    Trade winds, white heat – Tim Hecker

    CRÉDITOS

    Concepto y curaduría musical: Cecilia Carrión y Víctor Pérez
    Montaje escénico: Cecilia Carrión, Víctor Pérez, Fátima Flores y Luis Sovero
    Organización: Cecilia Carrión, Víctor Pérez, César Zevallos y Robert Villena
    Artistas en vivo: Gabriel CT, Dafne Castañeda, Ignacio Noguerol y Fútbol en la escuela
    Sonido: Fernando Pecho
    Agradecimientos por los equipos de sonido a Ignacio Noguerol y al CEA y la Escuela de Arte por el espacio

  • Extrañamientos IV: teatro sonoro en la UNMSM

    Extrañamientos IV: teatro sonoro en la UNMSM

    Sólo cuando abandonamos lo que antes funcionó surge la sorpresa. Por ello, nos vemos obligados a cuestionar el enfoque habitual que ha guiado nuestras sesiones de escucha: el sonido puede dejar de ser el centro de todo, y está bien; cederemos ese protagonismo a la imagen como eje principal de la percepción.

    Bajo esa idea, este jueves 4 de diciembre “Extrañamientos” vuelve con su cuarta edición en el auditorio Ella Dunbar Temple de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, con una propuesta experimental de teatro sonoro donde el cine y el videoarte activarán dos actos musicales anónimos. 

    Jᴜʟɪᴏ 2024, Exᴛʀᴀɴ̃ᴀᴍɪᴇɴᴛᴏs II ᴇɴ ʟᴀ Fᴀᴄᴜʟᴛᴀᴅ ᴅᴇ Lᴇᴛʀᴀs, UNMSM

    No se anunciará a los intérpretes —al menos por ahora—, una elección que busca desplazar el foco del “quién toca” hacia el ente sonido/imagen y liberar al público de las expectativas habituales sobre la autoría. 

    El teatro sonoro que imaginamos, se influencia de dos referencias: el teatro mágico de la novela El lobo estepario de Herman Hesse y el teatro de la crueldad de Antoin Artaud; ambos marcos conceptuales buscan abrir un espacio de percepción ampliada, donde la locura, la ilusión y la visceralidad guíen la improvisación sonora, la atmósfera visual y la puesta en escena.

    “Extrañamientos” IV se llevará a cabo en los interludios de la II Muestra de Cortometrajes de Estudiantes de Comunicación Social 2025, organizado por la Facultad de Letras y Ciencias Humanas de la UNMSM. Pueden ingresar libremente a partir de las 5 p. m. (sugerimos que ingresen por las puertas 1 o 7 de la universidad).

  • Cocinar los papeles

    Cocinar los papeles

    Crónica por Dafne Castañeda y César Zevallos

    Nos sentamos dentro del Campo de Marte junto a los árboles, acompañados del delicado canto de las aves. Es el lugar que elegimos para revisar, con una mezcla extraña de curiosidad y pudor, las hojas que nos compartieron en la sesión “Todo x decir” que hicimos en San Marcos. Está anocheciendo y eso favorece que no veamos con claridad. Por lo tanto, solo nos acercamos un poco a la intimidad de cada persona que escribió, dibujó y dejó rastros de su alma en estas hojas, repletas de palabras enredadas, trazos poéticos, figuras humanas, figuras abstractas y garabatos, cuya creación seguramente han olvidado. No sabemos exactamente qué buscamos dentro de ellas, pero las examinamos porque es probable que haya algo que merezca ser dicho.

    Todo x decir en el aula 5A (Facultad de Letras, UNMSM). (Foto: Robert Villena)

    —Hay que escoger una al azar.

    —¿Vas a leer una?

    —La estoy leyendo en mi cabeza. Siento que si leo, es como… no pedir permiso.

    —Pero, ¿no te da esa misma sensación cuando lo estás leyendo? Porque ellos solo arrojaron sus hojas y hablaron un poco. No sé… jaja.

    —Jaja.

    —Es entrar en mucha confidencia.

    —Sí, sí…

    —Por eso había un pata que le costaba… que renegaba del hecho de expresar y compartirlo. ¿Recuerdas?

    —No sé si es un pensamiento tóxico, pero el querer hacer algo, y que haya algo en tu cabeza y tu cuerpo que no te lo permita, te hace sabotearlo.

    —Sí, claro.

    —Creo que es este, mira. Hay dibujos, son bien infantiles.

    —He guardado estos escritos desde la noche de la sesión y los he ido repasando de a poco, tratando de entender las letras; como lo han escrito a mano no se puede distinguir muy bien. 

    —Yo creo que aquí está su cerebro, su mente.

    —Es una capa tras otra.

    —Sí…Jaja, hay una vaca. Es un niño, o un vaquero, y una vaca.

    —A ver… Sí, está encima de una vaca.

    —Una vaca que no tiene piernas.

    —Sí tiene, esta de acá y esta otra, acá tiene su cola, acá sus ubres. 

    —Hay test psicológicos en el que te mandan a dibujar. El que uno escriba, tiene que ver con algo que estás creando en el momento en que lo piensas, es muy… Hasta me resulta incómodo leerlo, siento que quiero respetar a cada ser humano que está aquí, en cada papel. Eso me hace ver cuán únicos y auténticos son todas las personas.

    —A mí me pasa que no puedo tratar de descifrar todo, como sí lo haría con un libro o una música. 

    —Claro, ¿por qué tendríamos que racionalizar eso?

    —Eso no me pasa con la música, con el arte. Con la música y el arte trato de adentrarme (creo que tú también) con todo, abrazarlo y enmarañarme con eso, como si fuese una especie de significado compartido. Pero con este tipo de creaciones, sí lo siento más delicado…

    —Justo reflexionaba con La Lá acerca de que, si bien se hacen canciones, no es que se puedan tocar o percibir, no están dentro de un mundo material a menos que tengas un reproductor, algo que haga que funcione, o que el mismo artista esté ejecutando. ¿Cómo traes el sonido al mundo material? Esto es creación, definitivamente, está aquí. Son diferentes formas, tal vez porque veo las palabras, los dibujos, los garabatos.

    —Aparte que es un solo intento, no es algo que se haya depurado. 

    —Claro, claro.

    —Pero, también hay un ejemplo de depuración en el mismo acto: el texto de Diana. Ella escribió tres veces la misma historia. Las rescribió, hay tres versiones. Nunca tachó nada, dejó a sus textos vivir tal cual. 

    —Es verdad.

    —Si se equivocaba en algo, lo hacía nuevamente… No he querido, como te digo, leerlo mucho, no he podido acercarme tanto.

    —Tal vez también porque hemos visto a esas personas.

    —Y por lo que dijo el patita, ¿te acuerdas que estaba hablando efusivamente y repartiendo sus hojas? 

    —El primero.

    —El primero que habló. Lo noté un poco molesto también.

    —¿Molesto? Yo no lo sentí molesto. Era alguien distinto, en el sentido de que no tienes por qué agradar, no es tu deber hacerlo, entonces tratas de ser lo más sincero posible. Puede que eso se confunda con apatía. No sé. A mí me parecía como un niño que estaba siendo él mismo. Respeto siempre eso. Digamos que no me he sentido en alerta como para decir “está molesto”.

    —Como yo entiendo la molestia, no es algo que debería generar alarma o ciertos muros. O sea, molesto bien, molesto porque no podía..

    —Manifestando.

    —No lograba explicar lo que estaba haciendo.

    —Sí, eso, sí.

    —No le gustaba estar en esa situación, pero se confrontó a sí mismo.

    —Eso es una capa, es una capa que tú has visto. Ya… creo que voy entendiendo.

    —¿Qué tal si lees lo que él ha escrito? Hay algunas cosas que sí son entendibles.

    —No, léelo tú, jaja.

    —Es que no se puede entender muy bien. Por ejemplo, yo no había visto el dibujo de la vaca, yo vi más bien las letras, lo que decía. 

    —A mí me llaman los dibujos porque no es un lenguaje estructurado como una palabra. Creo que una palabra dice mucho de una persona. Los garabatos y los dibujos me atraen, porque es la real libertad de las personas.

    —Claro. Podríamos hacer una sesión de música y pintura. Ni siquiera escribir, solo pintar, dibujar.

    —Colorear.

    —Esa vaina me parecería aun más libre.

    —Sí, sería chévere, sería bravazo. 

    —Mira este. “Desde el futuro”. “Futurabilidad”. “Des-ira-bi-li-dad”. ¿Pérdida de la capacidad de sentir ira? Desirabilidad. ¿Qué será? Suena bien.

    —Una hoja rayada te invita a, cuando estás haciendo las palabras, no salirte de una línea. Te encasilla. Acá, por ejemplo, hay un camino y acá hay otro; las letras rojas están escritas así, y esto está escrito así. Me pongo a ver las formas en que han tomado el papel, en que se lo han comido.

    —¿Como transmisor?

    —Sí, o cómo han cocinado los papeles. Por lo menos, el primer chico los recontracocinó… Yo creo que los pensamientos funcionan así. Y no podrías decir que uno es más bonito que otro, técnicamente, o sea, todo es tan bello… Como este parque, por ejemplo; no puedes decir que algo es feo de este parque, todo es bonito.

    —Sí, es bien chévere. También hace tiempo quería venir por aquí.

    —¿No sientes como si la naturaleza te está sosteniendo? Hay una complicidad. Solamente lo que hay, es… (Qué bonito son los árboles, son muy sabios). Lo que te decía, esto es una hoja rayada, es un librero, pero las hojas en blanco tienen esta posibilidad de tomarla desde diferentes lados. Este es el mío, ja. (…) Se convierten en un juguete.

    —Los escritos de este pata me vacilan, lo poco que entiendo. Creo que en ese momento, no lo entendí bien.

    —¿Es el mismo chico? Esto sí lo voy a leer: “Mala idea para esta escritura mediocre. ¿Qué es una escritura mediocre? ¿Por qué me averguenzo? Si igual no quiero que nadie me lea”.

    —Lo escribió pensando en que no lo iba a compartir. 

    —“¿Respeto todo esto? ¿Son huevadas? ¿Huevadas? ¿Huevadas?”. 

    —Es alguien quien se zurra en esto, le llega al huevo. Es su filosofía. Bacán. 

    —Siento que ha vivido la experiencia.

    —Claro, se está vacilando.

    —La experiencia de llevarse, mmm… ¿Qué podría ser una sesión de escucha? De escuchar música, no quiero decir “no convencional”, sino música alternativa…  

    —¿Has escuchado antes el disco que puse?

    —Sí. Tiene bastantes patrones. Es bien cíclico. (…) Luego me puse a pensar y vi en todos cansancio…

    —Hay que escuchar una canción.

    —Vi cansancio, vi que hubo un límite en la sesión de escucha. Si nos ponemos críticos, fue un disco muy largo. Aunque… me pareció perfecto. 

    La conversación se interrumpe aquí para prestar atención a la música: Music has the right to children de Boards of Canada. Repasamos un escrito/dibujo más, de los más intensos de aquella sesión. Lo hizo una estudiante de Enfermería que, según contó, estaba llevando un curso de Neonatología y relacionó sus aprendizajes teóricos con el sonido.

    Pensamos en los fetos. En la posibilidad de la vida. En haber vivido 9 meses sin respirar. En el trauma de nacer e inhalar el aire por primera vez. En el llanto como primera expresión. También pensamos en lo opuesto: en nacer muerto, en morir al nacer. Y nos felicitamos por seguir vivos.