Etiqueta: industrial

  • “No hacer música me afecta emocionalmente”: una entrevista con JC de cats[in]musique

    “No hacer música me afecta emocionalmente”: una entrevista con JC de cats[in]musique

    Entrevista por César Zevallos y Erick Garay

    ‎

    Abril 2024

    Buscamos con Juan Carlos, en la residencial San Felipe —donde nos citamos—, un espacio cómodo para realizar la entrevista. Entre esos primeros diálogos, llegamos a un patio amplio, una explanada casi vacía, donde el sol va estirando las sombras. Nos sugiere un ambiente de calma, una invitación a charlar. No hay gente, aunque su larga huella está ahí: esos edificios altos, símbolo pasado de una modernidad ahora ambigua —sus residentes estarán en estos momentos guarecidos con el demonio del mediodía—. Creemos que es un buen fondo para esta conversación. Nos recuerda, de algún modo, ese ambiente entre futurista y retro, sin duda fuertemente urbano, que se respira en algunas de las composiciones de cats[in]musique, emergente banda peruana de electro-rock y electro-metal, con elementos musicales (y visuales) que recuerdan a la estética cyberpunk. 

    Surgida en 2020 como un proyecto de Juan Carlos (JC), el vocalista y compositor principal, la triada de cats[in]musique la completan el bajista Juan Manuel Córdoba y el guitarrista Saúl Sangio. Elegimos su álbum monochrome : pilgrimage como nuestros discos favoritos del 2022, desde entonces surge el interés de esta entrevista: una exploración por las influencias musicales de su vocalista y su perspectiva personal del arte.

    César: Cuando escuché tu música, me pareció un trabajo maduro dentro de los proyectos de música electrónica en la escena local. Tienen una canción medio techno, “sekai no owari” que seleccionamos para nuestra primera sesión de escucha “Extrañamientos”, ¿marca un cambio de rumbo en tu estilo musical?

    Juan Carlos: El proyecto nace con la necesidad de explorar sonidos, fusionando la electrónica con la base del rock y el metal. Aunque, esto no fue intencional, es decir, enfocarme en el EDM, synthwave, industrial, fue surgiendo poco a poco, de forma natural. Cuando cats[in]musique surge (yo soy el compositor principal), lo hice por cuenta propia en 2020, con la idea de desprenderme de una serie de proyectos anteriores, desde 2015, formando parte de otras bandas.

    C: ¿Qué bandas conformabas?

    JC: Bandas que hacían covers de rock japonés, rock en inglés y algo de español. El último proyecto, previo a cats[in]musique, se llamaba RAVEN[s], duró 3 años. Ahí conocí al guitarrista (Saúl Sangio) y al bajista (Juan Manuel Córdova) de la banda. Nos conocimos con Manuel porque gestionamos un evento juntos. Congeniamos, decidimos intentar el sonido de un bajo de verdad, orgánico, en las presentaciones en vivo. Lo mismo con Saúl, él era productor musical, fue a vernos a una de estas presentaciones de cats[in]musique y le propongo ayudarnos en algunas canciones, añadir algo diferente y así se une al proyecto. Desde el inicio, lo hice todo yo solo, experimentado con instrumentos virtuales. A lo largo de estos 6 álbumes publicados, voy hallando el sonido en donde estamos más cómodos y donde tenemos mayor libertad creativa.

    C: Esa necesidad de desprenderte de tus proyectos anteriores, transformarte musicalmente, ¿en qué momento fue?

    JC: Fue a mediados de la pandemia. Estaba muy desanimado, RAVEN[s] llegaba a su fin. Desde 2015, ya había atravesado periodos donde no hacer música, me afectaba emocionalmente. Sentía una ausencia de expresión artística. RAVEN[s] muere no por voluntad de todos, sino porque algunos viajaron, otros no tenían tiempo, fue inevitable. El primer álbum de cats[in]musique, [re]presentation, fue un intento de alejarme de todos los problemas de pandemia, por esa razón es un álbum muy tranquilo, explora los géneros downtempo, lo fi hip hop, música atmosférica, en parte porque eso necesitaba en ese momento y porque era lo que podía hacer a nivel musical. Recién empezaba a hacer las cosas por cuenta propia.

    C: Sientes que el enclaustramiento social, todo ese silencio de la pandemia, ¿ha influenciado en tu proceso creativo?

    Sí, definitivamente. Es algo que se mantiene hoy en día. Lo más importante para mí es la melodía, la estructura y la intención del sonido. La música tiene que hablar por sí misma, independiente de si tiene voces o no. Por esa razón sigo lanzando versiones instrumentales de álbumes que tienen voces. Los tres primeros álbumes, yo no canto, por ahí uso algunos samples de voces, películas o programas radiales. Quería expresar cómo me sentía, esos sentimientos de aislamiento, soledad, depresión, periodos donde no podía expresar todo lo que tenía en la cabeza, no tener un trabajo (haberlo perdido). 

    C: ¿Eres músico de profesión? 

    Tengo un trabajo aparte de la música, es algo que he ido autogestionando, es más intuitivo. No estudié ninguna carrera de música, todo lo que he podido conseguir ha sido porque he estudiado mucho cómo funcionan los programas multipistas (Cubase, Ableton, Loops) y también consiguiendo instrumentos virtuales, experimentando.

    Erick: Eres autodidacta

    JC: 100% autodidacta. Yo soy ingeniero industrial, no tiene nada que ver con el arte o con las comunicaciones. Si bien mi carrera te abre puertas a nivel laboral, sí hay una ausencia artística y comunicativa que no llena. La música, componer canciones, cantar, esa es mi vocación. 

    ‎

    C: ¿En qué momento tus compañeros empiezan a involucrarse con la música de cats[in]musique?

    JC: Cuando cats[in]musique tiene la intención de desarrollar música en vivo, es cuando Manuel y Saúl van incorporándose poco a poco. Nuestra primera presentación fue en 2021, en el Blue Note Festival en Chorrillos. Había cinco o seis bandas más. Allí recién estaba saliendo el álbum monochrome : pilgrimage. 

    C: ¿Ese festival es de música afín a lo que haces? 

    JC: No. En todos los festivales donde hemos participado, rara vez encuentro una banda de metal. Particularmente me siento cómodo tocando con bandas que hacen rock, indie, shoegaze, cumbia, no me molesta en absoluto. Eso enriquece más la experiencia para los oyentes, oír un poco de todo. Permite conocer y dejarse influenciar del performance en vivo, qué elementos añaden, de ahí uno obtiene ideas. 

    C: Hay un sello peruano que sube música de estilo EBM o industrial, se llama Acero Records. Alguna vez he ido a sus eventos, son propuestas sólidas pero adoptan un perfil bajo. ¿Conoces sellos o festivales que se relacionen con la música que haces?

    JC: El más cercano a lo que yo hago, es la comunidad BREAKDOWN PERÚ donde tocan deathcore, metalcore. Después puede ser Lima Noise Underground, es una sala de estudio que ofrece su espacio para que se presenten bandas de metal. Participo generalmente en el Lima Calling Fest, sí encontré una banda metal llamada Sueño Animal y unos chicos que hacían hard rock estilo ochentero.

    C: ¿Te encuentras más cómodo en plataformas o eventos relacionados al metal, géneros musicales pesados?

    Sí, cómodos en el sentido de que podemos comunicar sentimientos en común, de compartir experiencias musicales. Cuando hablas con una banda de metal, puedes tener conversaciones sobre cómo ligar con la fatiga vocal, cómo haces con los backing tracks, qué tan difícil fue encontrar un baterista, qué afinaciones de guitarra, etc.

    C: Es curioso porque tu música la identifico más con lo electrónico

    JC: Mis influencias vienen del metal, hardcore, de la época de los 2000. Desde que tengo 14 años escucho metal y practico voces. Pero estoy de acuerdo con lo que dices, cats[in]musique es un proyecto de electro-rock o rock industrial, con tintes EBM y algo más, todo se centra en una base electrónica fuerte.

    C: Vives en Chorrillos, ¿cómo te has relacionado con tu barrio, te ha influenciado?

    Chorrillos solo ha influenciado cuando me dan ataques de tos por el alto grado de humedad (risas). Últimamente hay una iniciativa de los chicos de Tirando Dedo, de hacer presentaciones todos los jueves en este distrito. Cuando hay presentaciones artísticas en Chorrillos, la gente no le da mucha importancia, no como podría ser en Miraflores, Los Olivos, Cercado de Lima, Lince. Pero sí hay una movida musical continuamente activa.

    E: ¿No crees que nosotros tres somos de una generación en la que la presencia del espacio virtual es clave para generar comunidades, de repente por ahí la experiencia se fortalezca?

    JC: Mi influencia ha sido de afuera. Encontré el rock japonés, el j-core, el harcore techno de Alemania, eso me llevó a una banda de rock gótico (bandas como Tristania, Sirenia) y por alguna razón conocí productores que hace música de cine (Two Steps From Hell, Audiomachine, Trailerhead, etc). Mi recorrido ha sido en zig zag por diferentes géneros musicales.

    C: El cómo movilizas tus gustos musicales, se refleja en tu música, hay bastantes elementos de muchos estilos. Decir que pertenece a un género u otro, no abarca la totalidad de la propuesta. ¿Has conocido a bandas similares a cats[in]musique?

    JC: Los más cercanos son los chicos de Alther. Tuve la oportunidad de conocerlos. Conversamos casi 2 horas sobre nuestras influencias, tenemos muchas cosas en común, a pesar de que el vocalista asocia más mi música con la propuesta de Crimena Bathory, aunque ellos son más deathcore. Sí, cats[in]musique tiene canciones fuertes, pero también canciones muy tranquilas como “the forgotten world”, “into the blue”, “seven days”, etc. No he conocido otras bandas, quizá por el grado de difusión o marketing. Podrían ser también los chicos de Requiem, ellos hacen metalcore con electrónica.

    C: ¿Cómo empiezas a componer? 

    JC: El proceso de composición puede variar según la intención de cada canción. Puede partir desde el título, eso me da una idea general acerca del tono de la canción. Empiezo trabajando a partir de diferentes secuencias electrónicas que voy articulando con instrumentos que poseo, como piano clásico, sintetizadores industriales, sintetizadores rítmicos que puedes ir variando en su frecuencia, amplitud, si es mono o estéreo, voy experimentando. A partir de eso compongo, si va de acuerdo a las ideas, si las melodías fluyen de forma natural, si no, se descarta.

    ‎

    C: ¿Es un trabajo netamente de software o también hay una guitarra o un bajo?

    JC: Es un trabajo de software. Pero recientemente dejo espacios libres, en blanco, para que posteriormente Manuel o Saúl puedan añadir sus instrumentos. Ese ha sido el caso de “the white wolf”, “DIABOLOS”, “sleep twitch” (que saldrá pronto). Les dejo total libertad. Nos reímos en el proceso, hacemos prueba y error. En producción puedo añadir más distorsión, paneo a la izquierda o derecha, o un auto panning automática, algún efecto de trémolo. Este proceso puede tomar semanas o meses.

    C: ¿En qué momento sientes que está listo para publicarse?

    JC: Uf. Es una buena pregunta. Lo primero que queda listo, es la versión instrumental. Las voces es lo último que va. Cuando está la melodía, en base al título decido qué contar. ¿Cuántas versiones de esa canción se han hecho para llegar a donde está? Pueden ser 7, 8, 9 veces; está el pre-demo, la versión masterizada, la que se le hacen variaciones en volumen. Queda cuando pasa prueba de calidad, que implica escuchar la canción y cerrar los ojos, para identificar el nivel de volumen, si hace clipping, si la sección está completa o necesita algo más (esto sería terror al vacío jajaja, hay mucho terror al vacío en las canciones). No quiero sobresaturar, pero sí que todo esté completo. Cuando pasa esta prueba, añado las voces. 

    E: ¿Los álbumes los trabajas de manera orgánica o son canciones separadas con las que luego formas una idea conceptual?

    JC: monochrome : pilgrimage es el mejor de una idea bien armada de inicio a fin. La diferencia de este con los otros álbumes, es que estos son pequeñas historias aisladas, algunas conexas y otras no, mientras que monochrome : pilgrimage es una historia de inicio a fin; tengo experiencia escribiendo historias y publicando ficción por otros proyectos. Quise experimentar eso con este disco, contar una historia posapocalíptica, donde cada canción es un punto de vista de diferente personaje, ninguno tiene nombre. Hay un concepto íntegro en todo el álbum, y hay otros en los que prefiero trabajarlo individualmente, que lo distinga de un álbum con otro.

    C: Veo un potencial cinematográfico en tus canciones, tu música tiene muchas imágenes referidas a la caída de la civilización, la distopía. ¿Ves a tu proyecto como el soundtrack de películas?

    JC: Sí, tuve una propuesta para componer música para un videojuego. Por la pandemia, no se concretó. Toda la música que produzco, no la hago para que salga en el soundtrack de una película, lo pienso más como para que tenga un lenguaje propia que permita evocar imágenes en la mente de los oyentes, evocar emociones de anhelo, esperanza, desamor, alivio. La imagen que cada uno arma en su cabeza, influye en la forma como sientes la canción. Así proceso las canciones de otras bandas, eso lo traslado a mis canciones, quiero que sean lo más visual posible.

    C: ¿Cómo trabajas con tus compañeros? ¿Se reúnen en salas de ensayo o de manera virtual?

    JC: Ha funcionado de ambas formas. El proyecto empezó a adquirir su sonido cuando salimos del aislamiento social, muchas cosas se fueron coordinando de manera virtual, presentaba la maqueta de la canción. Saúl y Manuel vienen a mi casa donde tengo mi estudio de producción, cerramos todas las puertas, conectamos los instrumentos, escuchamos las canciones, colocamos los audífonos y comenzamos a grabar. Es un momento muy bonito, se crea ese espacio íntimo donde solo se crea la canción y el artista, verlos trabajar algo que les nace y que en la canción cobra vida, es un proceso que lo prefiere mil veces más que lo virtual. 

    C: En la experiencia que tenemos entrevistando para Espacio Sonido, los artistas se desprenden de su trabajo,  lo hicieron de una forma y ya está a merced de la gente, y están satisfechos con eso, lo cual me parece genial. En cambio, a ti te veo mucho más pegado al detalle, ves a tu música como si fueras tu propio fan. Mencionaste incluso que cuando no creas te sientes mal. ¿Cuándo te diste cuenta de esto?

    JC: ¿Cómo me siento cuando hago o no hago música? Es algo que vas logrando a medida que pasan los años. Entender tus emociones y cómo se refleja en tu arte. Cuando trabajo las canciones, de inicio a fin, hay muchos puntos de vista, yo componiendo con el teclado MIDI junto a los chicos, yo como oyente de juzgar y ver la calidad, yo como performance para ver cómo lo trasladamos a un escenario. Amo lo que hago. Me alivia muchas cosas emocionalmente. Admito que cuando empecé a componer la canción “born of carbon”, la que apertura el álbum dystopian : prophecies, utilicé melodías de bandas orquestales (cello, violines), sintetizadores de voces, empecé a llorar durante este proceso, dije “qué hermosa melodía”, quise transmitir lo que sentía. Hay un involucramiento emocional muy fuerte en cada canción.

     C: ¿Estás convencido de que esta civilización va a caer?

    JC: No tengo una política personal pesimista, pero expreso críticas duras a muchos componentes de la civilización. Creo que es inevitable en un país como Perú donde cada semana hay una nueva crisis sociopolítica. Esto lo llegué a saber a través de compositores japoneses, como Kenji Kawai o Akira Yamaoka: el entorno sociopolítico del país influye, quieras o no, en el artista. Perú es un país rico en inspiración, eso se ve reflejado en la crítica, la forma de interactuar unos con otros. Esto se ve en las canciones, “death is in the air” o “poetry for vampires” donde hay una exploración del aspecto político y emocional, como individuo y grupo. Siempre intento dejar un atisbo de que no estamos bien, pero hay la posibilidad de crear algo nuevo a partir de las cenizas.

    E: Como si siempre pudiéramos resurgir

    JC: Exacto. Ya conozco ese lado pesimista por bandas de estilo depressive suicide black metal, donde todo es desesperanza, agonía, odio a la humanidad. He explorado muchos géneros, los más extremos, y si bien hay muchas cosas que tomo de ahí, no me gusta la sensación que dejan. Recientemente encontré uno de los artistas más extremos, Gnaw Their Tongues, hace una mezcla de industrial con música terrorífica. También indagué que tiene un proyecto donde hace música más ligera. Es interesante tener ambos campos de exploración, lo malo y lo bueno.

    ‎

    E: El arte es un aspecto del artista, pero no es exactamente él. Digamos que hay un punto de intersección entre lo que él hace y lo que él es, puede identificarse, como también no

    JC: Eso he ido comprendiendo en las presentaciones. Las personas que nos han visto en vivo, dicen que nuestras presentaciones son como obras de teatro. El sonido que hacemos en vivo no es lo mismo que publicamos en plataformas de música, ya sea por la máscara, vestimenta, por una mezcla diferente de sonido. Todas esas emociones fuertes tienes que trasladarlas en vivo, es un desgaste físico y emocional. Imagínate un concierto donde solo toco las canciones más fuertes, me dejaría muy mal, por eso hago un balance en la discografía para que en vivo también lo haya.  

    C: Has publicado la parte instrumental y la parte cantada de tus álbumes. ¿Cuál es tu intención?

    JC: Eso vino de las escuchas con bandas japonesas. Siempre veía que cuando sacan singles, son diferentes a las versiones de álbumes; tal vez sea un tema comercial, pero los singles siempre tienen algo extra que no encuentras en los álbumes. Eso influyó en mí a la hora de lanzar singles, quería que no solo salga la canción sino un extra que te haga revisitar el single. De ahí nace la idea de incluir las versiones instrumentales. También, del feedback que he visto de otras bandas (Deftones o Arquitect), cuando ellos publican algo instrumental, la gente los aplaude porque hay una demanda por música instrumental aun sin las voces son muy buenas. La gente quiere eso porque puede apreciar el brillo de cada instrumento o la habilidad del ingeniero de sonido, del mezclador, etc. 

    C: Imagino que quisieras tener conciertos constantes, con un pago de por medio, ¿cómo ves a la industria musical?

    JC: Hay mucho por trabajar. Si hablamos de industria a nivel artístico, no hay industria en Perú. Tiene un lado bueno y uno malo. Bueno porque permite que el artista se autogestione y aprenda muchas herramientas, no solo de composición sino a nivel de marketing, community management, cómo vendes una idea. Malo porque no todas las bandas van a tener el aguante de hacer eso. cats[in]musique tiene 3 años, he visto proyectos que han muerto al año o a los meses porque se decepcionan rápidamente de que tienen que pagar para tocar, vender para tocar, la gente no va a los conciertos, no te presta atención porque está comiendo o tomando algo mientras tú cantas, hay muchos aspectos que desaniman. Es parte del proceso. 

    C: O será tal vez que, para el estilo musical que haces, no es sencillo escuchar. ¿Será que hay que ver otra forma de presentar a la música en vivo? ¿Cómo involucrar más a la gente con este tipo de música?

    JC: Hay dos factores: la música necesita su propio espacio y necesita un espacio en el cual la gente, por encima de todo, debe estar concentrada en ella. No critico a los restobares, sé que permite presentarse a las bandas, pero cuando estás comiendo o viendo algo, la música pasa a ser algo de fondo. Cuando vas a una peña, ves una banda tocar en vivo, quizá acompaña más. En cambio, en festivales donde cada banda tiene su propia propuesta, es diferente comiendo una hamburguesa con una banda de metal a comer una hamburguesa con una banda de cumbia. Es es el espacio y cómo interactúas como oyente. El otro factor es la performance. Hay artistas, quizá porque son muy jóvenes, se desprenden mucho de su propia música. Hay artistas que, mientras la banda está tocando, el artista se pone a revisar su celular, lo he visto (yo no haría eso) o se sientan a esperar que terminen de tocar. Manifiestan cosas que rompen la inmersión, de repente se olvidan la letra o están medio ebrios…

    E: O en otras sustancias

    JC: Ajá, es gracioso. Entiendo que puede ser parte de un estilo. Conozco bandas que tienen un estilo muy despreocupado en hacer música, pero incluso en ese sentido hay un nivel de profesionalismo. Por ejemplo, Mac Demarco. El tipo es un capo, es todo un personaje en vivo, yo no le veo haciendo ese tipo de cosas que denota inexperiencia. Sabe cómo manejarse en vivo, de inicio a fin. O también Boy Pablo, también se maneja profesionalmente. 

    C: ¿Qué bandas locales te gustan?

    Nunca voy a olvidar cuando escuché a Serial Asesino por primera vez en vivo, quizá porque hasta ese momento no escuchaba bandas de metal. Pensé que si esta banda tiene esa capacidad de que la gente haga pogo, se emocione, cante, sí hay posibilidad de hacer lo que hago. Me gusta también Difonía, Por hablar, Alter, Requim, Contracorriente, Campo de Almas. He podido conocer muchas bandas en vivo

    C: ¿Algo de electrónica, más allá de metal o rock?

    JC: No he ido a un concierto de electrónica. Intento concentrar los esfuerzos de influencias en una sola cosa, porque cuando te abres a demasiadas cosas, puedes no aterrizar bien una idea. Para mí, el rock y el metal son los únicos géneros donde he podido hallar el desfogue emocional que necesito. 

    E: ¿Otras artes te han inspirado?

    JC: El teatro, el cine. Me encanta la música de cine. Tengo una playlist de compositores de películas actuales, de animes.

  • Estudios Embriológicos de Deformaciones

    Estudios Embriológicos de Deformaciones

    Escriibe: John Pereyra

    Desde que los futuristas italianos de principios del siglo XX alucinaran con la nueva gama de sonidos que adviniese tras la decimonónica Revolución Industrial, el Ruido ha evolucionado profesando dos credos, distintos pero no necesariamente excluyentes —toda vez que ambos experimentan con el tejido mismo que a éste da corporeidad. El uno es el del ruido como exploración abierta de sus ¿infinitas? posibilidades sonoras. El otro es el del ruido como subversivo desfogue contestatario a todas las —para usar un eufemismo— paradojas que endilga a la Humanidad el orden civilizado contemporáneo.

    Durante el año pasado cumplieron bodas de plata dos lanzamientos determinantes para zamarrear a la escena independiente peruana, mostrándole/nos que había mucho más allá del hardcore punk y del dark-gothic, no haciendo falta sino ganas e ingenio para abandonar esas fosilizadas prehistorias e ir al encuentro del futuro. Y aunque la ardua transformación implicó un proceso de cuando menos una década, es difícil poner en tela de juicio que las semillas se plantaron en aquel ya lejano 1997. Estos lanzamientos, Crisálida Sónica: Compilación I e Infamia: Una Recopilación De Música Electrónica E Industrial, han sido motivo de las digitalizaciones de rigor y de sesudas reseñas que les reivindicaron como hitos en el devenir del avant pop independiente de esta parte del continente —más notoriamente el colectivo Crisálida Sónica, conspicuo representante del primer credo noisico enumerado, que el combinado binacional peruano-chileno implicado en Infamia…, airado cicerone del segundo.

    Hubo aquel año un tercer lanzamiento que reunía las condiciones necesarias para hacerse merecedor de distinciones idénticas a las de los otros dos. Por desgracia, ese esquivo título ha debido esperar aún más tiempo para ser objeto del mismo trato, y así completar un trípode de antología para la música latinoamericana más avezada/de avanzada. Estoy hablando de Estudios Embriológicos De Deformaciones: Compilación De Ambient/Industrial/Noise Peruano, primera (¿y única?) referencia de Chancro Seco Records. 

    DELIRIOS EN ESTADO THETA

    Razones que sustenten el prácticamente unánime ninguneo recibido por Estudios Embriológicos de Deformaciones…, hay varias, sin embargo. La primera de ellas, la más notoria, está relacionada a un tiraje que por sí mismo saboteó las opciones de trascender hacia audiencias algo menos minoritarias. Me extrañaría que haya sido de más de cincuenta ejemplares, y si lo fue, de ningún modo alcanzó los tres dígitos. Integrantes de algunos de los actos involucrados recuerdan tardes consagradas a la duplicación casera, lo que refuerza la idea de una tirada más que modesta.

    Debido a esas meningíticas cantidades (que tímidamente circularon entonces, mejor ni pensar a posteriori), otra de las razones se vincula directamente a la nula repercusión en medios especializados. El cassette no suscitó ningún comentario/artículo que le reflejase en ellos. Ídem con cualquier tipo de cobertura, por pequeña que fuese: salvo la puntual cita en el dossier “En Los Extramuros Del Underground – Música Electrónica, Noise, Post Rock Y Rock Experimental En El Perú” (fanzine/revista Autobús, 2005) y el posteo apenas más extenso en el blog Extramuros (2009), ambas instancias conducidas por el crítico Luis Alvarado, es casi un hecho que tampoco existe la más mínima mención al documento por lo menos hasta los 2010’s. Con las justas llegó a hacerse una “presentación oficial” de la maqueta, a modo de sesión de radio en 2001, mítico espacio conducido por Helen Ramos en Radio Miraflores, en la época en que Estudios… fue editado. En defensa de la prensa alternativa, no obstante, tendría que alegar que no se distribuyeron copias promocionales. O, en todo caso, ninguna arribó a las tres palestras en que milité en esas edades.

    Por último, jamás he visto la compilación puesta a la venta. Al repasar los puntos neurálgicos de que la movida limeña disponía, no recuerdo haberla detectado nunca en el circuito Quilca-Camaná, ni en Galerías Brasil. Pudiera ser en Polvos Rosados, que por breve tiempo logró afianzarse como zona donde circulasen algunas producciones nacionales, pero sinceramente no me consta. Si me enteré de su existencia, fue a través de Leonardo Bacteria. Aunque Insumisión no figura en el seminal tape, Bacteria estaba de buenas migas con casi todos los involucrados, uno de los cuales seguramente le hizo llegar el consabido ejemplar de cortesía. Con lo inconstante que era Leo en sus gustos, un día me lo obsequió, diciéndome que ya se había cansado de escucharle. Así fue como el demo ingresó en mi colección, una tarde de 1998.

    LA MISIÓN DE LAS ALMAS MUERTAS

    Partir de la deshumanización incubada por la sociedad industrial y descerrajar intimidantes mensajes de un ponzoñoso criticismo surrealista, a través de aparatos metalmecánicos generadores de complejas capas de crujiente ruido, es lo que ciñe a la música industrial de su identidad e imaginario peculiares. Pensemos en los martillos neumáticos de SPK, en las perniciosas frecuencias subsónicas de Whitehouse, en los cut-ups echados a perder de Nurse With Wound… Para cuando Erik Bullón decide poner en marcha Chancro Seco Records y hacerle debutar con Estudios…, el industrial ya era toda una tradición sónica que reclamar como influencia. También, un género que se abría a crossovers menos sobrecogedores.

    Por esas cosas de la vida, hoy no tengo tratos cordiales ni con Bullón ni con Antonio Chávez (a) K19, responsables ambos —principalmente el primero— de la preparación de Estudios Embriológicos de Deformaciones… Bullón, quien ha reducido al mínimo sus incursiones en el ámbito artístico, realizó la convocatoria de bandas y la selección de composiciones para el repertorio del cassette. Chávez, retirado ya de todo quehacer sonoro, propuso el nombre y firmó esa suerte de manifiesto que se recoge en los interiores de la funda. Allí puede leerse lo siguiente:

    “Los actos aquí presentados recogen los trabajos más representativos de individuos cuyos conceptos ‘musicales’ van más allá del simple y común hecho de agarrar una guitarra, un bajo y una batería y ‘experimentar’. En el Perú no existe una escena que contenga o apoye a estas bandas. Casi por el contrario, abundan estúpidos y escasos que ‘temen’ estos sonidos (por considerarlos raros)”.

    La última parte del texto reproducido ilustra la mendicidad de una escena que chapoteaba para permanecer a flote. Y si ése era el caso de los grupos independientes de perfil promedio, te puedes hacer una idea aproximada de cómo le iba al contingente atestado en esta cinta, reacio a la menor concesión formal. Algunos de estos nombres son más o menos contemporáneos a Estudios…, mientras que otros habían sido concebidos a inicios de los 90’s, por lo que cabría establecer si hubo o no conexiones con la mancha de ruido industrioso que retrata Visiones De La Catástrofe: Documentos Del Noise Industrial En El Perú (1990-1995) (Buh Records, 2016) —y, de existir éstas, a qué niveles ocurrían.

    Sadomasters, Maximum Terrorem, K.I.L.L., Inversor Demente, Error Genético y Pychulator. Para la mayoría, la maqueta fue la primera oportunidad de mostrarse. Para otros, como Pychulator y Error Genético, fue su segunda experiencia editorial (luego de colaborar en Infamia…). Todos, según atestigua Dante Gonzáles de Inversor Demente, contaban con un archivo del cual escoger las piezas a poner en consideración de Bullón. K.I.L.L. nació en 1992. Inversor Demente había dado forma al Unutrium EP en 1995. Maximum Terrorem guardaba material grabado que databa de fines de los 80’s. A despecho de estas circunstancias, y en la medida en que no pudo generar el más mínimo eco, no puede afirmarse que Estudios Embriológicos de Deformaciones… influenció a músicos contemporáneos o sucedáneos. Pero sí que aupó a sus protagonistas a lanzarse al ruedo para comenzar a publicar sus propios trabajos y diseminar estas sonoridades que pasaban con naturalidad del industrial al post industrial, y viceversa. El primero en hacerlo fue Maximum Terrorem, con una maqueta epónima que muestra en primer plano un cuerpo ¿momificado?/¿calcinado? Luego seguirían K.I.L.L., Error Genético y Pychulator. Como asimismo Sadomasters, Inversor Demente no llegó a editar sino de manera póstuma su antedicho extended play, cuando ya Gonzáles se había deshecho de esa piel para empezar una trayectoria con nombre propio.

    ESCATOLOGÍA DEL MOTOCULTOR

    En cuanto a disposición y a postura estética, Estudios Embriológicos de Deformaciones… tiene más en común con Infamia… que con …Compilación I. Cada alias se adueña de una porción de cassette claramente delimitada, si bien no equitativa, y retaceada por el cambio de lado en lo tocante a Pychulator. Rompe fuegos Sadomasters, dueto formado por Carlos Chac y su pareja Alejandra Gómez. Uno de los principales animadores del holocausto grindcore nacional, Chac venía de patear cerebros en T.S.M. y Gutural Breath, donde coincidió con Óscar Reátegui (Dios Hastío, Sangama, Leñadores666). Sadomasters aporta cuatro breves temas que parecen querer ponerse zancadillas entre sí. El primero deforma la textura misma del sonido, mientras los golpes secos de procedencia industrial caricaturizan una síncopa —parte de su encanto es, justamente, fracasar en ese propósito. El segundo tema parece firmado por otra gente, pues está armado básicamente a punta de un teclado en plan melódico. Con el tercer tema vuelve a darse un giro de tuerca, debido al taladro funcionando en baja intensidad, mientras se erige como telón de fondo una cortina de ruido distorsionado in crescendo —que acaba devorando al taladro. Con mejor calidad de audio, el cuarto tema luce como un rework del primero. No es, por ende, equivocado hablar de eclecticismo en Sadomasters al describir sus cambiantes atmósferas.

    Igual de conciso es el tramo de K.I.L.L., también integrado por cuatro tracks, y ubicado casi al inicio de la segunda cara. Tres de estos tracks corresponden a una época larval del seudónimo por antonomasia de Antonio Chávez, como él mismo reconoce en entrevista publicada en el portal DeCajón el 4 de julio de 2001. Fierros, teclados de juguete y ruidos sampleados a través de cassettes; son suficiente arsenal para soltar latigazos de una visión horrísonamente cruda de la realidad peruana que los 90’s heredaron —y amplificaron— respecto de los 80’s. “Milicia 1”, “Mujer”, “Fuera Sentir” y “Milicia 2” son música industrial pura y dura, retorcida/denunciatoria/inaccesible; inspirada en SPK, Laibach, los mexicanos Deus Ex Machina y Skinny Puppy.

    A Sadomasters le sigue Inversor Demente. Las jornadas de Dante Gonzáles en Casus Belli (electrónica de ciencia-ficción junto a Enrique Barrón) ya eran cosa del pasado cuando graba el Unutrium EP reconfigurado como ID. Con fragmentos randomizados y la asistencia de una radio de onda corta, “Naturaleza Muerta” y “Sonda En Mi Mente (T.H.F. Remix)” son raros exponentes de una insólita mezcla entre el cómputo industrial y el rollo ambient, elemento este último que justifica aquí su inclusión en el largo subtítulo de la maqueta. A cual más desprolijo que el otro, en “Sonda En Mi Mente…” se adiciona una constante modulación que hace que las frecuencias colisionen y acaben cruzadas.

    Error Genético es el primero de los a.k.a. de Erik Bullón en desfilar por Estudios… Ya con “Neurotorax” y “Depresión”, colados en Infamia…, Error Genético había dado cuenta de su fascinación por la sucia y tenebrosa oscuridad del primer industrial (Throbbing Gristle, Whitehouse y afines). Sonido profundo, espeso e hipnótico; de maligna deformidad, que aquí repite exactamente el mismo plato con “Neurotransmisor” y “En Estado Theta”. Mientras el primero loopea con parsimonia su soporte rítmico, el segundo se compone principalmente de siniestras resonancias de una sordidez que espanta/epata —tal cual sucedía con su presencia en Infamia…

    Pychulator es la segunda faceta de Bullón en mostrarse aquí. Sólo que, mientras Error Genético es aún hoy un acto individual, Pychulator era cosa de tres —Bullón, Antonio Chávez y Carlos Chac. Este último es precisamente quien cooperó con las bases para las primigenias pistas del trío, tanto las precedentes “Scrotophobia” y “Necrosphera” como las escuetamente bautizadas “Tema 1º” y “Tema 2º”. “Tema 1º” clausura la primera cara del tape, en onda mucho más funesta y pirada que Error Genético, pero también más entrecortada, aunque no necesariamente más lóbrega. Sin que haya rastro del huaico de noise malsanamente jodido y cachoso del que Pychulator hizo gala en solitario, “Tema 1º” no esconde tampoco el menor rastro de médula rítmica. “Tema 2º”, en la otra esquina, abre el lado B adelantando lo que sería el (¿anti?)sonido distintivo de Pychulator del debut en adelante —una malformada sobresaturación de audio corrupto/vejado.

    Estudios Embriológicos de Deformaciones… finaliza con la irrupción de Maximum Terrorem, tercera de las chapas de Bullón en salir a escena con la que ofrenda el surco más largo de la cinta, “Morton Thiaca”. Éste y “Signum Mortis” incluyen voz, pero muestreada. Si Pychulator era (al inicio) una broma altamente corrosiva y Error Genético era post industrial con muchos vasos comunicantes hacia la música concreta y la composición electroacústica, Maximum Terrorem es (también al inicio) abstracción maculada, surgida de la carencia y de la represión: juguetes modificados/intervenidos, cintas gastadas y sobre-impregnadas, caótica aspereza textural.

    ENTROPÍA E INMORALIDAD

    Como ya quedó señalado, la suma de condiciones adversas no le permitió a Estudios… siquiera alcanzar impacto similar al que cosechó Infamia: Una Recopilación De Música Electrónica E Industrial. Por si hace falta reafirmarlo con todas sus letras, no logró el menor revuelo, salvo entre los músicos que Bullón conjurase. A lo largo de los 2000, éstos comenzaron cada uno a trazar su propia carrera, mal que bien con la misma suerte en la mayoría de casos.

    Registró Sadomasters una maqueta denominada Cacon, de portada roja, que nunca ha aparecido en Internet para su escucha. Apenas se le menciona en la página sobreviviente de Flugelrad Records, especie de escudería de Erik Bullón que durante un período puso la inmensa mayoría del material de su nómina —grupos peruanos rarísimos como Ovnilogia, Necropolis (del propio Bullón), IPRI, Digitaria, Audiometría o Skulldown; entre otros— para free download. Actualmente ni siquiera se pueden observar las imágenes de estos volúmenes descatalogados. Lo que sí figura en el Bandcamp de Heavenly Music es Astral Shadows (publicado en 2018), junto con algunas de las obras antes disponibles en Flugelrad. Debe considerarse a este opus como el debut en regla de Sadomasters, que a la fecha siguen siendo Gómez y Chac.

    Poco después de la salida de Estudios Embriológicos de Deformaciones…, Dante Gonzáles participó en Síndrome (efímero experimento con Erik Bullón y Hernán Segovia, que grabó el demo Tacora Motors en 1998, editado después). Como Inversor Demente, el Unutrium EP fue subido a la red a casi veinte años de su concepción. Gonzáles afirma que aún conserva en archivo muchas de las composiciones de este chaplín. Quién sabe cuánto tiempo se quedarán allí, ya que Dante tiene como —justificada— prioridad darle mayores vuelos a su carrera solista, después de haber clausurado por todo lo alto la etapa de Varsovia.

    Descontando cesiones, la música hecha pública de Error Genético se reduce a dos discos. El primero titula Maximum Terrorem, como su proyecto de toda la vida, y si lo tengo es porque lo encontré en casa de Christian Galarreta —en los días en que vivía en Lima y mucho antes de metamorfosearse en Sajjra—, y lo pedí prestado. El otro, Minimal Hypnotic Soundscape (lanzado en 2017), se halla para libre descarga en el Bandcamp de Heavenly Music.

    Pychulator traspuso la barrera del milenio convertido en individual de Antonio Chávez, deviniendo así en la cuarta de sus personalidades, tras K.I.L.L., N y Naiadra Muriática. Su primer jab, Sector Dañado (Dile No A La Falsa Gringa Y A La Silicona!!!), es publicado en el año del Jubileo bajo disquera propia (Laceración Auditiva Records). El segundo, Invaginación, data del 2004 y proviene del catálogo de Aloardi. Aunque Chávez ya no hace música, en el 2017 se puso para descarga gratuita el registro (Early Works 1997​-​1999), que contiene grabaciones hechas sólo por Chac y por Bullón. El enlace, como siempre en Heavenly Music, aún está habilitado.

    K.I.L.L., la identidad sónica central de Chávez, gestionó en 1999 la edición de Terrorismo, Psíquico; tremenda refrendación de esta ordalía electrónica-industrial-ruidista en permanente mal viaje onírico. Katharsis, grabado en el 2004 y editado en el 2005, fue un segundo y último paso que no he tenido chance de audicionar.

    Es Maximum Terrorem la entidad que más material ha liberado para su asimilación. A Necro, maqueta fechada a fines de 1989, le sigue una nueva cinta, esta vez epónima, fechada en 1996. Después de Antifonía, notable recopilación de grabaciones aparecida en el 2000, el camino de este alias de Bullón se desdibujó un poco con Spiritus Mundi (del 2001) y Tenebræ (de 2009) —que ni de lejos tienen el horror innominado que palpitaba bajo el pellejo de sus otras placas. De todos los mencionados, únicamente Necro puede aún ubicarse y descargarse.

    NATURALEZA NO-MUERTA

    En la mencionada entrevista que K19 dio para DeCajón, se habló de una reedición de Estudios Embriológicos de Deformaciones: Compilación De Ambient/Industrial/Noise Peruano acaecida en el 2000. En las muchas conversaciones que he tenido con Erik Bullón hasta que sobrevino la ruptura, nunca habló del particular. Quizá sí hubo una reedición, pero ésta no se hizo en formato digital y/o virtual, menos en el poliacetato de vinilo. De manera que es sólo ahora, 26 años después de su primer/¿único? tiraje, que el panorámico es colgado en Internet con fines informativos y para su libre descarga y compartición. El crédito de rigor por la digitalización corresponde a Dante Gonzáles. Accedes al muestrario haciendo click aquí.