Piola es un término común y coloquial en Perú, usado generalmente con desenfado entre los jóvenes. Se refiere a lo que resulta simpático, y si lo pensamos un poco más, también a aquello con el potencial de convertirse en fascinante. Nuestra selección de la música peruana más piola del 2025 busca coincidir con dicha acepción; no queremos sentar posición de autoridad alguna, tan solo escribir de lo que más nos vaciló. Por ello, nuestra perspectiva es amplia, y sobre todo, esencialmente subjetiva, la construimos bajo estas ideas:
- Reunimos a diversos autores y compartimos discos a cada uno según su personalidad.
- Podían aceptarlos o elegir otros que consideren piolas.
- Los autores no son necesariamente melómanos, lo que posibilita una escritura alejada de las rigideces y cánones del crítico musical sabelotodo que se niega a la sorpresa.
- Los autores gozaron de plena libertad en describir su mundo interior al escuchar la música (no creemos en la “objetividad” de la obra de arte), así la reflexión de cada uno cobra protagonismo y la música se convierte en un motor de creación.
- Los autores debían, eso sí, escribir chiquireseñas que aborden la totalidad del disco en un solo párrafo.
- No ponemos estrellitas ni puntajes, tampoco enumeramos las obras por orden de importancia, ¿para qué darnos esa potestad? La música no es un electrodoméstico.
- Es muy probable que nos equivoquemos por tratar de representar la amplia variedad musical peruana de este año en tan solo 17 discos, pero esta lista no pretende ser un mandamiento, sino una ruta de exploración estética honesta. Fuck pretenciosos.
Los Membrillos
Distimia
Llegas al mar y te acuclillas para tocar el agua con los dedos. Sientes la tibieza del agua a la media tarde, con algunos débiles rayos del sol sobre tu frente y una liviana brisa acechando tu espalda. Ya no son solo tus manos en el agua, de pronto una ola llegó y te moja la parte inferior del cuerpo. El agua ya no te atrapa: tú caminas hacia ella. A cada paso la marea sube, a cada paso tus pies tocan el barro, el peso de tu cuerpo se vuelve insuficiente para atravesar la ferocidad del agua. Solo te queda nadar. Y si no sabes nadar, lo intentas algunas veces hasta que dejas de sentir que te pierdes en el mar y pasas a perderte con él. Esta es la película interior que proyecta en mí el primer álbum de Los Membrillos, Distimia, entre voces susurrantes y guitarras nebulosas. Atravesar este disco es necesario para valorar y reconocer el desarrollo musical del shoegaze contemporáneo en Perú. Por Diana Salazar
Zuhk y Rmarck
#4plug
El sonido de #4plug tiene antecedentes que merecen ser mencionados: Zuhk y Rmarck, los autores, vienen de hacer una gira en Chile y Argentina, en este último país lograron sold out (algo que aún no consiguen, a su pesar, por estas tierras); además, en febrero del siguiente año irán a México y solo auguramos que su carrera artística siga internacionalizándose de forma exitosa. El disco se inscribe en lo que se conoce como plugg, subgénero del trap muy en boga a nivel mundial, y es perfecto para derribar prejuicios sobre la música urbana. Fuera de estas etiquetas, #4plug es esencialmente música romántica de una delicadeza admirable y una ternura que no teme rozar lo sensual. Me ha dejado embelesado y puedo ir más allá con mis adjetivos. Es futurista. Es completo. Redondo. Todo encaja bien: las voces, los feats, los beats, el flow, los tiempos, los silencios, la atmósfera hipnótica y sugerente, los nombres de las canciones; cada canción deja la impresión que es la mejor de entre todas, aunque en el fondo creo, siento, que “Demasiado tiempo” está en un nivel superior. Resulta curioso que las baladas de Ritmo Romántica hayan influenciado a Zuhk de niño. Así lo confesó en una entrevista. Y se percibe con claridad en el sentimiento que imprime en cada tema. #4plug es el lenguaje afectivo de la arrechura juvenil. Por César Zevallos
Ayarwhaska
Dendritas Oscilantes
Si “Desasosiego” (pista ocho) es agresivo, imaginen cómo sonará “El Harsh Noise Es Lo Único Que Me Excita” o “XXX Rated Speed Grindcore”. El álbum debut de Ayarwhaska, proyecto de Valentín Causillas Pease, es frenético, divertido, desbordado, desenfadado y libre desde su experimentación. Grabado enteramente en su habitación, el álbum es un collage sonoro que juega y escarba desde el noise, el jungle, el gabber y otros géneros horrísonos que otros más certeros que yo sabrán clasificar. Dendritas oscilantes es una suerte de risa esperpéntica interferida por un grito de bronca y goce hasta la ronquera. Las neuronas de estas dendritas (las terminarles por donde aquellas reciben los estímulos externos), más que oscilar con ellas, parecen estar lúdica, orgásmicamente, fritas, gozosamente electrocutadas y resistiendo el desplomo. Por Erick Garay
Yerzy y Louis Producer
YERZYXSIEMPRE
A Chino, in memoriam
Más que un músico, Yerzy (2004-2024) fue un etnógrafo aventajado, un observador participante de las tensiones y conflictos que suelen surgir en el lumpenproletariado chalaco. Conocedor de primera mano de la violencia desbordada que diversas organizaciones criminales suelen desplegar por todo el Callao, Yerzy decidió retratar en sus canciones el lado B del crimen organizado: los “menores”, adolescentes que aún no alcanzan la mayoría de edad y que aun así le disputan a los más experimentados el control territorial y los mercados ilícitos. Apoyándose en sonoridades que basculan entre el trap y el reguetón, este EP póstumo —compuesto por una intro y 5 tracks que han puesto de moda el “malianteo” por todo el Perú— es en esencia la épica de un forajido enamorado, la epopeya de un delincuente dispuesto a llegar hasta las últimas consecuencias mientras enarbola las banderas del amor. (“Tú eres como la calle porque no me sueltas. / Te voy a buscar después que golpee la vuelta” “No le hagas caso a tus amigas / Dicen que soy gatillero, pero esto es pa’ poderte cuidar”.) Asimismo, YERZYXSIEMPRE es también la exaltación suprema de la vitalidad, el triunfo absoluto de la vida sobre la muerte; cosa que contrasta radicalmente con el trágico final que tuvo Yerzy: asesinado, a los 20 años, con más de 16 balazos en su barrio Boterín, luego de jugar una pichanga. Sus asesinos, se dice, eran miembros de los Chukys de Castilla, una organización criminal conformada por menores de edad pertenecientes a un barrio rival. (“En Boterín un buen barreteo se chambea. / Están viendo las tres motos, los tres carros se marean. / No quiero matar a un puntero si es que se voltea. / No metan el pie, o si no les va a tocar la fea. / Los menores ‘tamos chucky pa’ bajarnos donde sea”.) Quizá cada una de estas canciones llenas de hiperlocalismos chalacos, jergas peruanas y códigos autorreferenciales sean también, lastimosamente, inexorablemente, una profecía autocumplida. Por Julio Hermoza
Susana Baca
Conjuros
La música y la memoria se encuentran en una presencia terrenal: Conjuros me hizo entrar en un estado rítmico inmersivo, mi cuerpo reconoce los latidos colectivos. Este registro del tiempo convierte la herida en música. La historia negra es también la historia del peruano. La multitud que ha recibido el llamado de la cantora se vuelve unidad. No hay continentes en este disco: hay oficio humano. La voz de Susana nos hace justicia, nos vuelve dignos de ser vistos, de cantar el dolor con ritmo y goce para seguir vivos. Pienso entonces en la forma de nombrar su obra: Conjuros. Una palabra con poder, una palabra vigilante, dispuesta a sostener a los suyos, impidiendo que la huella lúcida –intelectual y sensible– de la música negra del Perú y del mundo desaparezca. Ese es el poder de una artista. Por Dafne Castañeda
Sismo en Bucarest
Entre la espada y la pared
Sismo en Bucarest es uno de los proyectos más interesantes y enigmáticos de la movida peruana. Entre la espada y la pared, su noveno disco, expone sus actualizaciones estéticas, arropado en los gestos industriales de ARCA (“sagitario” y “racimo”), abrazando la cultura latinoamericana en las varias menciones al reggaetón noventero de Vico C (“vandal”) y evidenciando una extraña fijación en reivindicar la muerte de la radio (muchas estaciones de radio de cumbia desplazándose en diales virtuales). Adoran a Autechre, Floating Points y al dios Aphex twin, sobre todo en esa tregua sonora del último tramo. En “reflejo” samplea a Cristhian Castro con un sentido de la ubicuidad tan desconcertante como bello; y en “bengala”, su desmesurado final, luce exuberancia de neones en soledad. Porque si algo sigue intentando este sismo, es en sostener el ritmo de los audífonos inquietantes en acto onanista, por tanto, nunca más solo. Sismo en Bucarest, junto a Jordylongsocks, se erigen como lo más creativo que le puede pasar a la electrónica identitaria en Perú. Asumen el riesgo, sin dejar de tomar emoliente en el paradero húmedo de cláxones. Por Jonathan Estrada aka Solobones
Pacha Wakay Munan
El tiempo quiere cantar
¿Cómo sonaban y cómo era la música que se hacía con los instrumentos prehispánicos que han llegado a nuestros días? El tiempo quiere cantar es una respuesta estudiada, imaginativa, autoral y fruto de este tiempo a dichas preguntas. El dúo Pacha Wakay Munan, conformado por los músicos e investigadores Dimitri Manga y Ricardo López, no solo le da vida a varios de esos instrumentos —y a otros más actuales derivados de ellos— sino que se propone reivindicar, a partir de la artística especulación, una manera de entender la música más allá de la lógica de la teoría musical occidental que se nos ha heredado e impuesto. El resultado, su respuesta específica, tiene ecos que recuerdan ese misterio del que nace el proyecto, ambientes sombríos que nos incentivan a entrever y sentir, e imágenes alteradas como de rituales antiguos que no podemos sino captar con nuestra mirada contemporánea. Las pistas tienen una edición sonora que juega con esa distancia, añade dislocaciones, efectos sonoros electrónicos, reverberaciones, sintetizadores. Aquí, el tiempo canta a partir de la imaginación del presente y su respetuosa curiosidad. Por Erick Garay
380
Ya estás grande
Un grito de supervivencia para explicarse o hacerse notar suena a una buena idea. De pronto se convierte en creatividad y, con ello, se preparan los cimientos de una vida adulta inevitable. El humor, también, es una respuesta: una defensa frente a la frustración. El punk nos alienta a vernos tal como somos cuando la emoción no se permite filtros, trayendo consigo una liberación y, con ella, su sombra. Pienso luego en el discurso de una mente que se advierte a sí misma ante la conducta masculina. He pasado por ahí; sentir intenso también me persigue en el tránsito de “estar grande”. Una puerta se abre: madurar puede asustar. Pero decirlo todo a una determinada velocidad hace que la marea que llevamos dentro sea un poco más ligera de surfear. Por Dafne Castañeda
Cataratas en Siberia
Todas las Tardes Que Nos Robó el Fuego
El asunto es así: el EP debut de Cataratas en Siberia es, por sobre todas las cosas, un disco postrockero. Aunque también hay mucho de math rock, post-hardcore, screamo y demás subgéneros y sub-subgéneros del rock, lo cierto es que Todas las Tardes Que Nos Robó el Fuego es fundamentalmente, tanto en concepto como en ejecución, un disco de post-rock. Ya sea por las texturas, atmósferas y estructuras sónicas que se van construyendo a lo largo de sus 16 minutos como por el uso de cierta instrumentación no necesariamente recurrente en las agrupaciones rockeras (aquí la guitarra, el bajo y la batería conviven en completa armonía con el violín, el cello y el piano), esta placa compuesta por 5 canciones nos sugiere que el máximo ganador de la escena local durante el 2025 ha sido el post-rock. Por Julio Hermoza
Ficticio
Ficticio
Una noche de noviembre, sin planearlo, escuché por primera vez a Ficticio en Vichama Conciertos. Me quedé gratamente sorprendido por dos motivos: 1) El sonido maldito, sincero y furioso del rock de los noventas ha reencarnado en un joven músico limeño (Fabián Maslucan, autor de Ficticio, su primer EP) que sitúa a Elliot Smith como una de sus principales influencias, 2) Un pequeño mar de personas, en sus tempranos veintes o quizá menos, saltando y coreando canciones de rock que pensaba imposible de hallar en un panorama musical tan híbrido como el nuestro (como lo muestra este listado. A lo lejos, percibí un espíritu incandescente que serpenteaba en la oscuridad del salón, buscando expandir su flama interna entre los más jóvenes. No soy viejo pero me sentí viejo. Me pregunté por el paso del tiempo, la gigantesca brecha entre la adolescencia y la adultez, las heridas que provocamos en ese tránsito salvaje, las vidas que marcamos cuando sentimos que podemos lograrlo todo. ¿Y si el costo de seguir viviendo es soportar que tus sueños se desvanezcan? ¿Qué hace uno con el corazón hecho trizas? ¿Cómo repararnos sin engañarnos? Los ojos obnubilados solo pueden encontrar clarividencia en la música. Y la música de Ficticio es una desgarrado grito de desamor que se predica en la juventud, antes de encadenarnos al sistema. Por César Zevallos
Fe Baca
Gestos Remotos
Lo que parece ser un inicio susurrante, una mirada quieta y silenciosa, trae palabras firmes que son una afirmación de la negación frente a un otro invasivo: “Aunque te haya hablado, perdí todo el interés. Nada quisiera de ti, ¿quién te dijo que podías verme así?”. La voz de Fe Baca nos recuerda la importancia de decir no y la melancolía que viene tras ese no: “Quisiera poder regresar a casa. Leer tanto hasta olvidar tu nombre”. Y la confusión al cuestionar nuestra decisión: “Me siento atrapado, muy dentro de ti. Ojalá pare mi cabeza del infierno”. Fe nos lleva por texturas sonoras envolventes y líricas que interpelan nuestras contradicciones. Al final del día, nos calma al recordarnos que muchos ojos te protegen. Una producción sensata, profunda y quirúrgica para navegar en nuestras dudas. Por Diana Salazar
Brageiki
Pawanayki
Pawanayki usa el lenguaje del charango para transportarnos a paisajes atmosféricos y vaporosos, que dan cuenta de una sensibilidad interpelada por el tránsito, por el recorrido emprendido a partir de la migración de las aves. El título de este álbum podría traducirse como “tu vuelo” o “tu tiempo de volar” o “tu llamado a alzar vuelo”… Lo que se oye es un conjunto teñido de añoranza, alegría, fuerza y resistencia, con un virtuosismo que aúna el respeto por la tradición del instrumento y la inserción de técnicas de producción electrónicas modernas para darle nuevas texturas y colores. Un recorrido a partir de un Ande personal y vívido del músico ayacuchano Braigan Vega (Brageiki). Por Erick Garay
Alejandra Cárdenas (Ale Hop)
A Body Like Home
Un cuerpo roto se ha presentado en mi memoria. Se ha quebrado en pedazos. ¿Puede el cuerpo roto haber sido un espejo? Son piezas delicadas las que debo barrer. Aquí dentro, este espíritu navegante me resulta familiar. Ale Hop tiene una verdad personal que me permite ingresar en su registro de existencia humana, cuya percepción no reprime sentirse también destructiva y triste… Este mundo está marcado por la guerra; mientras que, en alguna parte, entre paredes de miseria humana, se esconde el arte del sonido hambriento. Alguien, de rato en rato, aparece para recordarme que sigo aquí adentro: una voz racional de confianza. Ya me encuentro en lo más profundo del sendero atravesado por el miedo –¿miedo a morir, o a existir?–. A estas alturas ya no desespero, porque reconocí que la construcción es la creación, y la generosidad de la electrónica hace que el “cuerpo roto, fragmentado en mi memoria” sea un eterno experimento del alma. Por Dafne Castañeda
JordyLongSocks
El Chaski
No importa lo que digan los dinosaurios, la vanguardia está aquí, en la selva de cemento. Porque si algo permanece en medio de esa vertiginosa estética del caos en El Chaski de JordyLongSocks, es su espíritu callejero. Música que emerge, con humor y rebeldía, de los conos de Lima y los reinventa, que nace de los escombros de esta civilización que año a año parece estar más cerca del colapso. Tener los huevos de forjar una mixtura de sonidos, ritmos peruanos, sabores, cultura chicha (¡samplean “Serrana Mía” del patrón Centeno!); crear la forma de esa fusión –de ese diálogo inadvertido e impredecible– no es algo que se vea con frecuencia. Rebosa creatividad. Este disco es rebelde y pendejón. Posee suficientes argumentos para pararle oído de aquí a 10, 30 o 70 años más. No lo subestimen. Tampoco lo sobrevaloren. Por ratos percibo nostalgia y pena. Lleva a pensar que uno es víctima y victimario. No. Creo que El Chaski se intenta alejar de eso. Exuda vitalidad, ganas de vivir y sobrevivir a la ferocidad. Deberían escucharlo más personas, sin prejuicios. Deberíamos leer más opiniones sobre sus metarrelatos. Respeto total a JordyLongSocks y sus Terrokal Boyz. Por César Zevallos
Viktor Torvik
¡Sensacional!
Pocas veces sucede que el título del álbum cambie inmediatamente el mood en el que estoy. Sí, me siento sensacional al escucharlo y caminar por esta Lima cada vez más reventada. Samples bien colocados, una alquimia sonora de matices de jazz, ritmos latinos, percusión, locuciones radiales. Lúdico y agradable, soundtrack perfecto que eleva la serotonina. Sin exuberancias técnicas, pero sí un collage muy bien diseñado, donde la intención anímica es clara; relajar y disfrutar. Me transporta a una película animada que solo existe en mi cerebro, creada simultáneamente por estas canciones. Viktor Torvik logra con sus sonidos que el imaginario del oyente pueda disociarse por un momento y sumergirse en un placentero refugio personal. Por Ricardo Barreto aka Lofless
Solo Lúcuma
Jardín de Domingo
Disco debut del grupo trujillano Solo Lúcuma, Jardín de Domingo es un conjunto agridulce, inocente, sensual y melancólico encauzado por el indie folk, el rock alternativo salpicado de algunos registros locales. Destaca por un sonido envolvente y arrullador, aunque por momentos misterioso, y por unas letras sensitivas y sugerentes, como de un niño conociendo y experimentando por primera vez el mundo (el álbum sigue, justamente, de acuerdo a lo compartido por la banda, el viaje de una flor llamada Dániel que se convierte en humano, con todo lo que ello le trae consigo). “Cuando la noche me abrace, todos dormirán. Cuando los árboles caigan, ellos llegarán”… “Se empolva el sueño, no hay rocío hoy”… Sin embargo, “solo el sol llega una y otra vez”. A estar atento a sus futuros lanzamientos. Por Erick Garay
uza.zetangas
uza.zetangas
A Zetangas lo bancamos a morir, ayer, hoy y siempre. Para nosotros debe ser declarado héroe nacional y Embajador Honorario de la Cultura Peruana en todos los barrios, ciudades, regiones y países de este planeta. Claro, solo un Perú utópico podría reconocer la trayectoria y el legado de este artista radicado en Suecia que este año, junto a Miguel Uza, ha publicado uza.zetangas, su más reciente desvarío musical. Se trata de una aventura sonora plenamente lúcida y con altas dosis de imaginación, fruto de un trabajo como dupla que iniciaron a inicios de los 2000 en Lima, Perú. uza.zetangas explora los terrenos más alucinados del sonido, por momentos parece música para extraterrestres o para acompañar la ingesta de hongos psicodélicos. Aunque ellos mismos definen su disco como “el sonido de la vida cotidiana”, lo cierto es que hay mucho de artificio y dislocación cerebral. La música como rito. Zetangas para presidente. Por César Zevallos
