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    Escritos últimos

    Actualización al 13 de agosto

    Esto escribieron sobre “Algo va’ pasar, algo va’ cambiar”, ocurrido el viernes 31 de julio en Unión Central:

    Andrés Solar: Sale Ertiub a escena. Estoy en un sinuoso camino sin retorno. La música es solo una antesala a un instante luminoso y tornasolado. Voy y vengo en un loop de pistas repetidas y sintetizadores. Una mujer grita, una guitarra se rasga o se rasca, fotos se derriten en una luz roja que permanece constante, como si todo estuviera teñido de una lujuria triste. Una lujuria que no se da, una rabia contenida de mamíferos algo emborrachados que añoran una época dulce dulce y que explota sutilmente en cada pico musical. Ertiub es música y audiovisual, es archivo y futurismo al mismo tiempo, como un Chambi cibernético, como un mago cyberpunk. Mi alma vibra, se acelera, se zamaquea una psicodelia rabiosa y al mismo tiempo, planea en un raro paz alado. Veo gente quieta, aturdida ante semejante estímulo audiovisual, pero yo aprendí a moverme y solo puedo bailar mientras escribo y bailo y telebailo a mi yo de hace diez años. Viva el post rock y su luminosa oscuridad. 

    Ceci: Como un pájaro liviano delirando en el aire de presencias, como la mar golpeando de noche al compás de una batería, la noche ofrendada por Espacio Sonido fue propicia para la disolución e integración. Individual, colectiva. Para desarmar los egos, para expectorar los dolores putrefactos y extendernos al sendero del amanecer como regalo apremiante, tornando su regazo y caricias en su brillo y brisa, conjurando la ansiada metamorfosis de la que escribió alguna vez Vilariño. El ritual germinó bajo la luz de la luna. Desde esa noche, algo cambió. 

    Ango-bardo: Fue todo como un sueño. Si bien los eventos de Espacio siempre han tenido una apuesta por lo absurdo, esta vez ese componente estaba ya contenido como potencia en todos los asistentes. Las humitas. San Germán gritando “no todo es una puta transacción”. N hablándome de un viaje a Lambayeque. H y A hablándome de Christian Dominguez. Gran evento. Creo que está en mi top 1, incluso por encima de Bamba Jazz, por poquito. 

    Gian: Luego de años de haber escuchado bandas y artistas arriba en el escenario, esta vez era yo el que estaba delante. Era claramente un ritual. Y yo, mi sacrificio. Imagínalo, tu yo adolescente te ve desde el público y aplaude a esa versión tuya que aunque no está completa, no teme más adentrarse en la incertidumbre. Terminó el show. Ahora eres un adulto, con letras maduras, melodías sin inocencia y una conciencia que abraza emociones que antes rechazabas. Para mí, eso fue Nada va a pasar, nada va a cambiar. 

    Ronaldo: “He querido veros en vuestros propios hogares, observador en vuestra vida cotidiana, hablaros de vuestra situación y de vuestros sufrimientos, ser testigo de vuestras luchas contra el poder social y político de vuestros opresores (…) He renunciado a la sociedad y a los banquetes, al vino de Oporto y al champán de las clases medias, y he consagrado mis horas de ocio casi exclusivamente al trato con mis simples obreros; me siento a la vez contento y orgulloso de haber obrado así. Contento, porque de este modo he vivido horas felices conociendo la realidad de la vida (…); y orgulloso, porque he tenido la oportunidad de hacer justicia a una clase de hombres oprimidos y calumniados”, Friedrich Engels (1895). La situación de la clase obrera en Inglaterra

    Jonathan Estrada (Solobones): “Hay un espacio entre los dos… Algunas cosas que sonaron, se fumaron y olvidaron. Tal vez hubo risas y sollozos, de una que otra vida que libaba entre silencios. Pero habitamos un local, un jardín, un parque, una vereda y hasta un callejón. Supimos que algo pasaba, aunque la certeza de los buenos días nunca sea patente. Quizá, solo quizá… entendimos que hay días que se recuerdan desde lo que se vive. De allí en adelante: ‘Será lo que tenga que ser’”. 

    Edson: Es un lugar nuevo al que he ido, así que muchas de las cosas que vi me impresionaron. Si lo veo como lugar, es un espacio ordenado y quienes están en la atención a los clientes son amables. Como espacio, es un lugar con bastante proyección a desarrollar eventos (sería genial que pasen pelis) al estar cerca del centro. 

    Tortuguismo: Una noche larga. Escuché grupos que quería escuchar, con música (bastante) propia. La gente, las bandas y el sonido estuvieron como cuerpo, mente y alma. Fue uno de esos momentos en los que es difícil perderse, más bien uno se encuentra.

    Lorenzo: Llegué tarde por la chamba, un poco palteado de perderme las bandas, pero al parecer se impuso la hora de una Lima de sábado por la noche. Mazynaka se enfrentó a un culto de la masacre de los últimos tiempos. Una expresión tremenda, fresca y rotunda, como para dejar de lado la mierda mundial y concentrarnos en la onomástica velada. Solobones denseó, experimentados y curtidos en el pesar de la vida, con una capacidad de mantener la historia de sus propios sonidos con la de todos nosotros. Fútbol en la escuela traspasaba sus propios videos musicales, con solidez y ritmo, imponiéndoles una nueva temporalidad. Quedé encantado con el arreglo de afiches de las actividades llevadas a cabo por Espacio Sonido en estos años. Traté de ubicarme en los eventos que asistí y en los que no llegué a sumarme, porque a partir de las redes sociales uno puede seguir la marcha de este equipo, el mundial de la vida. Me despedí cuando Ertiub torturaba una gallina. Mi plan era saludar por el aniversario, invitar un vaso de chela a los amigos y retirarme, pero ya me había soplado un poco de la noche. 

    Roséll: Fui para probar, como se va a los cafés a degustar postres; sin el ánimo de exigencia, solo de vivir. Y Espacio Sonido ya con el prólogo leído por Zevallos alumbró la noche, que luego secundaría la energía joven, cristalizada en propuestas audaces, inspiradoras, esperanzadoras. Me sentí satisfecho de haber estado, de ser testigo de lo que sigue latiendo. 

    Anónimo: Los highlights de la noche fueron Ertiub y High Wantan para mí… 

    Ariel: Se fue Angobaldo. Se fueron familiares cercanos de amigos que fueron al evento. Se fue mi six pack que compré esta mañana. ¿Se fue el amor? Todo se va. Un día, también nos iremos nosotros. Y ustedes. Entonces el vacío de sujetos será un eterno Nada. Que de tan Nada se hará Algo. Y todo seguirá siendo como es, como se supone que debe funcionar. Hasta el Infinito.

    Goni: Como integrante de Mazynaka debo dar mi opinión respecto al evento, lo cierto y que muy posiblemente coincidamos todos los integrantes del grupo, esta fue nuestra mejor tocada, un sonido impecable, una atmósfera cargada de energía y paisajes sonoros que prometen mucho para el futuro de la escena musical peruana. Debo resaltar el sonido no solo por mi experiencia sino por comentarios de muchos otros conocidos que estuvieron presentes en el evento que lo definieron como esencial, considerando sobre todo las texturas que abordaban el resto de artistas y que pudieron darnos un amplio campo de apreciación para lo que tienen planeado, esa noche en definitiva todo se oía sublime. Muy agradecido con Espacio Sonido y Mad Banano por la cooperación y servicio brindado tanto a nosotros como al resto de bandas presentes. Si algo tenía que cambiar esa noche, definitivamente se cumplió.

    Alejandra Freyre: Supe que la noche sería preciosa cuando ni bien pisé el local, vi las luces rojas cayendo por todo el lugar que con el ruido de los parlantes se mezclaba con una canción sublime de Deftones que ya no recuerdo. El aura carmesí era tanta que llegaba hasta las paredes del baño. Y la música en vivo… ¡wow! Fútbol se oyó divino, sentí en mí cada instrumento y nota, gran sonido como siempre. Y a esta belleza se le sumó el resplandor de los visuales que brillaban frente a mis ojos. Una cosa loca. Salían videos que no sabía que existían y que terminaron por sumergirme hasta el fondo en cada una de sus canciones. Muy linda noche en verdad. Bella, bonita, guapa. Feliz aniversario.

    Fotos por Jorge Ingaruca

  • “Algo va’ pasar, algo va’ cambiar; a veces no hacer nada lleva a algo”: noche ritual por el IV aniversario de Espacio Sonido

    “Algo va’ pasar, algo va’ cambiar; a veces no hacer nada lleva a algo”: noche ritual por el IV aniversario de Espacio Sonido

    Decía el artista Juan Javier Salazar que el problema del Perú es que las decisiones importantes se toman desde una ciudad donde el agua no circula. En otros lugares el cielo asume una posición: llueve, escampa, se inunda, se seca…. El agua baja, sube, y cuando se retira, deja en claro que un ciclo ha terminado y es el principio de una nueva era.

    En Lima no. Aquí el cielo se queda pensando. Ahora incluso no sabe si ser frío o calor. Si es invierno o verano.

    Ese estado de suspenso ha dejado de pertenecer solo al clima y se ha vuelto una condición política y psicológica de sus habitantes, una forma de organizar la vida: hablar, gobernar, incluso querer, a medias. Ni sí ni no, ni frío ni caliente. Incapaces de desatorar ese atolladero físico-mental de nuestros sistemas viales, sociales, afectivos, o respiratorios… Nada se mueve.

    Estamos sí, atascados, la escena que habitamos y nosotrxs, tampoco escapamos a eso. Cuatro años después de su creación como colectivo, Espacio Sonido ha llegado a un momento clave de tránsito. Como ocurre con toda adolescencia, aparecen la libertad de elegir y con ella la indecisión: seguir, cambiar, morir, o resistirse a la adultez.

    Antes, cuando el mundo se desacomodaba, existían rituales para poner otra vez los sistemas en circulación. Había ceremonias para pasar de la niñez a la adultez, de la vida a la muerte, inaugurar una casa o llamar a la lluvia.

    Hoy también practicamos rituales, excepto que rara vez los elegimos. Votamos. Aceptamos los términos y condiciones, y una vez al año durante el verano comemos pavo y chocolate caliente. Acciones que no resuelven ni práctica ni simbólicamente ninguna de nuestras necesidades reales.

    Por eso, en nuestro cuarto aniversario, queremos hacer un ritual. Uno hecho a nuestra medida, capaz de despejar ese atolladero simbólico y ayudarnos a dar el paso de la adolescencia a la vida adulta (ya tocaba). Un ritual para conjurar un cambio en nosotros, en la escena y en esta ciudad; para que, de una vez, todo vuelva a ponerse en circulación.

    Los invitamos a ser parte de ese ritual en “Algo va a pasar, algo va a cambiar; a veces no hacer nada lleva a algo”, evento producido por Espacio Sonido y Mad Banano. Será el próximo viernes 31 de julio desde las 7 p.m. en Unión Central, ubicado en la calle Héroes de Tarapacá 177 (Cercado de Lima), a unos pasos de la Plaza Bolognesi. 

    El cartel de bandas está conformado por Ertiub, Fútbol en la escuela, San Germán, Solobones, Daniel Quiñones, Misterio García, Julien Kint, High Wantan y Mazynaka.

    Además, realizaremos una exhibición artística de los afiches que hemos diseñado hasta el momento, una retrospectiva desde que iniciamos en 2024 con la producción de sesiones de escucha hasta el presente año con conciertos. 

    La entrada en preventa cuesta 25 soles; el día del evento, a 35 soles. El pago se realiza de forma digital al Yape 907155715. Es importante enviar el comprobante de pago al https://wa.link/ckblcv, detallando los nombres completos.

    Esta es una actividad para que el trabajo de periodismo alternativo y producción cultural de Espacio Sonido pueda seguir existiendo, así como para contribuir al desarrollo y necesaria remuneración de los artistas independientes.

    CRÉDITOS

    Concepto y flyer: Victor Pérez
    Organización: César Zevallos y Shirley Vivas (Espacio Sonido) junto a Yeltsin Palacios y Gonzalo Zorrilla (Mad Banano).